Dejadme que os diga una cosa. Acabo de leer Rue de l´Odeon, hermoso libro testimonial de Adrienne Monnier y otros que la homenajean como sin duda se merece, y os confieso que he experimentado durante el trayecto solipsista de la lectura una sensación impagable por la que el arrobamiento y la confusión de los tiempos, las sensaciones, los afectos e incluso las admiraciones sanas y provechosas me han guiado con encantador don de mando. »Leer más
Por Marcelo Matas de Álvaro
Según cierta tradición popular, el fuerte olor del pescado sirve para distraer a los perros de caza de su objetivo. De ahí que sea el arenque rojo la pista falsa que el ojo del lector —con su distraída mirada— siga a través de estas páginas. Es como la zanahoria tras la que va el asno en su ineludible y cansino caminar alrededor de la noria o el MacGuffin que utilizaba Alfred Hitchcock con la intención de dirigir la atención del espectador hacia un elemento que lo despistara de la trama principal, de la línea recta que pudiera llevarle antes de tiempo al desenlace del relato. » Leer más

En el principio fue el fracaso. No veo con claridad que los narradores, en primera, segunda o enésima instancia, de esta historia sean o no unos fracasados, pero lo que sí se nos anuncia es que porAire de Dylandeambulan seres expertos en el asunto... »Leer más
Por José Ángel Ordiz
Confieso que hace menos de un lustro desconocía yo la inmensa figura de Víctor Pozanco. Pero heme aquí ahora con sus Memorias epistolares recién leídas. A mi cojo juicio (que completa mi cojera física), están escritas con el corazón... »Leer más

Jesús Palacios
Reconozco que siento cierto favoritismo por algunas naciones, cultural y literariamente hablando, y lamento –bueno, o no- que la nuestra, España, no se cuente entre ellas. O, al menos, no ocupe un lugar preferente. »Leer más
Víctor González-Quevedo
Recuerdo haberme hecho con este libro hace unos años. Es, al parecer, una de las obras más meritorias del poeta italoamericano Gregory Corso, de sobra situado en los vanguardistas dominios de la denominada generación beat estadounidense. Aunque por filiación personal tiendo más hacia una poética de corte más clásico... »Leer más
Miguel Allende.
Por alguna extraña razón, todos nos sentimos muy próximos a algo o alguien: tanto como tan lejanos, a veces, a casi todo(s) lo(s) demás. El que firma esto, por ejemplo, se siente mansamente admirador del poco común enfoque artístico y vital de este talentoso creador inglés. La brutal, híbrida y eufónica lucha escrita y pictórica ante la demiurgia que crea lo terreno del celebérrimo escritor y grabador William Blake espantó a muchos en su tiempo –fue, más o menos, tachado de demente— tan sólo para acabar congregando voluntades más o menos de rendición unánime ante su figura...»Leer más
Periodista de dilatada trayectoria, a pesar de su juventud, tanto profesional como creativa, el inquieto asturiano Tito Montero da el salto a la literatura con una novela negra digna de interés. »Leer más
Por Marcelo Matas de Álvaro
Casualidad, con texto de Pepe Monteserín e ilustraciones de P. Amargo, es un cuento corto porque se lee en un suspiro y un cuento largo porque después de leído sigue habitando en uno mismo; es un cuento estrecho porque ocupa un mínimo lugar en la página y un cuento ancho porque amplía los márgenes de nuestra imaginación; es un cuento bajito ... »Leer más
Por Javier Lasheras
Raymond Chandler (Chicago, 1888), maestro del género negro y uno de los mayores escritores del siglo XX, fue entre otras muchas ocupaciones y venturas, un autor tardío de novelas criminales —canónicas para muchos lectores y críticos— como Adiós, muñeca,El largo adiós, o La dama del lago, además de guionista en Hollywood, al igual que Scott Fitzgerald, Huxley o Brecht. Pero dejando a un lado esta breve nota, Chandler también se interesó por otros géneros y dejó constancia escrita de sus verdaderas apetencias y deseos. » Leer más
Adolfo Camilo Díaz.
Fernando Beltrán, manos temblorosas, a la sombra de la «F» que fabrican los castaños, todavía no nos ha atrapado con su verbo entrecortado, sus descansaderos para lectores compulsivos, la sombra de su padre… Pero está allí, entre Jesús Palacios y David Fueyo, aunque a veces se sentará entre José Havel y yo... » Leer más.
Entrevistamos a Juan José Lage, Premio Nacional al Fomento de la Lectura en 2007, en uno de los lugares donde el autor y crítico más a gusto se siente: en la biblioteca del C.P.“La Ería” de Oviedo. »Leer más
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Viajes al fondo del precipicio
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