
El escritor portugués sufrió, tres años antes de su muerte en 1998, una isquemia cerebral. El relato nos introduce ante la perplejidad a la que lleva el regreso a la vida tras estar a las puertas de la muerte. Sobrecogedor, profundo, con un estilo sin concesiones, Cardoso demuestra que más valen cincuenta y ocho páginas de intensidad absoluta que seiscientas fofas de atribulados superventas.
Viajes al fondo del precipicio
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