Huele a la soleada habitación de Luanco donde lo leí por primera vez, también huele a sangre, a reyerta, a venganza, a luna, a gitanos gritándole al cielo... pero también suena, a esa música en verso que sólo supo hacer Lorca, es inevitable después de leerlo que todo lo que escribas suena al Romancero. Si no se hubiera escrito la poesía estaría coja, o tuerta, jamás podría imaginarme lo mismo cuando escuchara la palabra “reyerta”.