
El cine no sólo se ve, también hay que leerlo. De hecho, un buen crítico de cine viene a ser algo así como un cineasta de la palabra. A la literatura le debo mucho cine y al cine, mucha literatura, y libros tan buenos como esta especie de Biblia cinematográfica que todo buen cineasta debería leer antes de cualquier rodaje.
Viajes al fondo del precipicio
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