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Aproximación a aquel Nuevo Cine Español de los 60. Por José Havel (02/12/2010).

A principios de la década de los 50 el grueso del cine español presentaba una más que notable mediocridad global. El esclerotizado conformismo de la estrecha industria cinematográfica española no ofrecía alternativa alguna a la malsana preponderancia de los consabidos derroteros tradicionales, tendenciosamente jalonados de gloriosas epopeyas heroicas, paroxísticos melodramones, talentosos niños prodigio y bufonadas varias. Se trataba, pues, en (acertadas y célebres) palabras de Juan Antonio Bardem, de un cine “políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico”.

Por aquel entonces, la influencia del neorrealismo italiano en España se circunscribía prácticamente a ese espléndido precedente prístino del Nuevo Cine Español titulado “Surcos” (José Antonio Nieves Conde, 1951); mientras que la lucha por escapar de un falso cine español y acercarse a la auténtica realidad social del país estuvo protagonizada, durante los 50, por dos personalidades aisladas a contracorriente de lo preestablecido, las dos grandes esperanzas blancas de un utópico cambio, que constituyeron el verdadero pórtico de ese nuevo cine próximo: el ya citado Bardem y Luis G. Berlanga, cuyas obras eran tenidas en cuenta en los festivales internacionales y comentadas en las páginas de las más reputadas publicaciones especializadas de Europa. A Bardem y Berlanga debemos “Esa pareja feliz” (1951); “Bienvenido Mr. Marshall” (1951), galardonada en Cannes y altamente celebrada por el mismísimo Cesare Zavattini; “Muerte de un ciclista” (1955); “Calabuch” (1956); “Calle mayor” (1956); “Los jueves milagro” (1957); “La venganza” (1957)... Y si a ello añadimos que el influjo, a la postre inevitable, del cine neorrealista italiano sobre la nueva generación de realizadores españoles propició que la década de los años 50 se cerrase con un puñado de películas comprometidas con lo real, como “El pisito” (Marco Ferreri, 1958), “El cohecito” (ídem, 1959), “Los chicos” (ídem, 1959) y “Los golfos” (Carlos Saura, 1959), no cabe extraer otra conclusión que la de que, pese al rancio anquilosamiento generalizado del conjunto fílmico español, se transparentaba cada vez más la irrevocable confirmación de la necesidad de un cine que rompiera con la imperante obsolescencia oficialista, en sintonía con aquellos vientos de renovación que al filo de los 60 soplaban de la mano de la Nouvelle Vague francesa, el Free Cinema inglés, los Nuevos Cines Socialistas, la Escuela de Nueva York, el Nuevo Cine Latinoamericano, etc.

Entremedias, se había producido otro de los factores clave que hicieron posible la aparición del Nuevo Cine Español: las Conversaciones Cinematográficas Nacionales de Salamanca, las cuales fueron convocadas para abordar los problemas que aquejaban al cine nacional de entonces y acabaron siendo una suerte de manifiesto teórico acerca del proyecto del Nuevo Cine Español. En el llamamiento escrito por Eduardo Ducay y Ricardo Muñoz Suay podían leerse cosas como las que siguen: “El cine español vive aislado. Aislado no sólo del mundo, sino de nuestra propia realidad… El problema del cine español es que no tiene problemas, que no es ese testigo de nuestro tiempo que nuestro tiempo exige a toda creación humana…”. Un llamamiento que concluía así: “El cine español está muerto. ¡Viva el cine español!”.

A pesar de estar en peligro de suspensión desde su misma convocatoria (llegaron incluso a estar prohibidas), las Conversaciones de Salamanca se celebraron entre los días 14 y 15 de mayo del año 1955, recogiéndose sus conclusiones generales en nueve puntos principales: adquisición de una personalidad nacional (más) real; necesidad de apoyo del Estado a un cine estéticamente valioso, con calidad artística o interés nacional y que encare temas de importancia; urgencia de revisión del Derecho cinematográfico; requerimiento de protección económica estatal; necesidad de una crítica honesta e independiente; creación de la Federación de Cineclubs y eliminación de la censura para sus proyecciones; el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC) debe ser la cantera fundamental de técnicos y artistas de la industria cinematográfica; exigencia del fomento del cine documental; necesidad de la aportación de los intelectuales españoles y, por extensión, de la Universidad. Las Conversaciones de Salamanca conocieron una tan enorme como impensable resonancia. A raíz de la publicación de sus conclusiones la polémica se extendió a la prensa diaria y especializada. A (casi) todas luces era necesario, pues, un cambio en el cine español que lo enriqueciese, validase y universalizase a partir de una mejor entendida conciencia nacional. Urgía la existencia de un cine germinado de las semillas plantadas en Salamanca, atento a la realidad de España y elaborado por nuevas generaciones de cineastas al margen del triunfalismo acomodaticio de la industria.

Otra de las causas generadoras del Nuevo Cine Español fue la llegada de José María García Escudero a la Dirección General de Cinematografía, un hombre de talante dialogante, no mal considerado dentro de los sectores progresistas, que había estado presente en Salamanca. Sus dos mayores preocupaciones se centraban en la censura y la protección de los jóvenes realizadores. García Escudero intentó articular para el cine español un modelo censor que delimitase más concretamente las fronteras de lo posible y explicitase las reglas a fin de orientar a censores, directores, productores, distribuidores y exhibidores. Así, se nota una tímida liberalización de las normas de censura establecidas en 1963 dentro de la reforma del marco legal por aquella época en curso. No obstante, los condicionamientos derivados del control ejercido por la infatigable censura se dejaron sentir ostensiblemente. De igual manera, en agosto de 1964 una orden ministerial activa un nuevo sistema de protección al cine español, dirigido sobre todo a filmes declarados de Interés Especial, que permite la amortización del cine auspiciado o, en su defecto, más o menos tolerado por el franquismo.

La cosa es que la nueva administración, con Manuel Fraga Iribarne a la cabeza del Ministerio de Información y Turismo y con José Mª García Escudero al frente de la Dirección General de Cinematografía, se topa con toda una generación empeñada en acceder a un cine español de distinto carácter, a un cine español con sed de renovación y decidida aspiración de emparentarse con las últimas tendencias fílmicas europeas y americanas.

Aunque los límites cronológicos del Nuevo Cine Español se establecen a lo largo de la década de los 60, puede decirse que es entre 1962 y 1967 cuando se configura su núcleo básico. Cabiendo asimismo afirmar que su período de mayor esplendor el que va de 1964 a 1966, a tenor de los títulos de significación producidos entre uno y otro año. A partir de 1960 salen ya del IIEC, luego transformado en la Escuela Oficial de Cine (EOC) a partir de 1962, promociones de la mayor solvencia: los paladines de la inminente Nueva Ola española que estaba por llegar. En 1960 se convierten académicamente en cineastas gente como Miguel Picazo, Manuel Summers, Basilio Martín Patino o José Luis Borau, cuyas respectivas prácticas fin de carrera (“Habitación de alquiler”, “El viejecito”, “Tarde de domingo” y “En el río”), de una tonalidad definible como realismo crítico intimista, son presentadas en una sesión matinal en el Palacio de la Música con una notable aceptación de público. Señalemos de paso que también de 1960 son dos documentales que prueban un acercamiento de índole realista a las cuestión social: “Notas sobre la emigración española” (Jacinto Esteva) y “A través de San Sebastián” (Elías Querejeta y Antonio Eceiza). Volviendo a los realizadores titulados, en 1961 firman sus prácticas de fin de curso Julio Diamante (“Lágrima del diablo”), Horacio Valcárcel (“La cinta”) y José Luis Vitoria (“Despedida de soltero”). Y en 1962 hacen lo propio Antonio Mercero (“Trotín Troteras”, pieza breve celebradísima en su día), Mario Camus (“El borracho”), Francisco Regueiro (“Sor Angelina virgen”), Manuel López Yubero (“Diario íntimo”) y Javier González (“A las diez y media”).

Es cierto que en idéntico año de 1962 debutan en el terreno del largometraje Julio Diamante con “Los que no fuimos a la guerra”, cinta basada en una narración de Wenceslao Fernández Flórez que conoció una buena recepción crítica en el Festival de Venecia, así como Jorge Grau con “Noche de verano”, un filme cercano a Michelangelo Antonioni premiado en los certámenes de Mar del Plata y Valladolid. Pero lo cierto es que es en 1963 cuando comienza a caminar de hecho el Nuevo Cine Español, cuando obtiene su acta de nacimiento. Porque de 1963 datan la internacionalmente multipremiada “Del rosa al amarillo” (Manuel Summers), “El buen amor” (Francisco Regueiro), “El próximo otoño” (Antonio Eceiza), “Llanto por un bandido” (Carlos Saura), “Los farsantes” y “Young Sánchez” (Mario Camus), ésta última basada en un relato de Ignacio Aldecoa. Obras tras las que vinieron entre 1964 y 1966, como ya hemos apuntado, los más estimables títulos del movimiento cinematográfico que nos ocupa. Veamos. De 1964 son “El espontáneo” (Jorge Grau), “La niña de luto” (Manuel Summers), “Los felices 60” (Jaime Camino) y “La tía Tula” (Miguel Picazo), probablemente la obra cumbre del Nuevo Cine Español. En 1965 fueron realizadas las espléndidas “El juego de la oca” (Manuel Summers), “Nueve cartas a Berta” (Basilio Martín Patino), “Con el viento solano” (Mario Camus) y “La caza” (Carlos Saura). De 1966 es la no menos destacable “La busca” (Angelino Fons). A partir de 1967, por mucho que los directores más emblemáticos luchen por aspirar al posibilismo de la “autoría”, algunos desde la órbita de Elías Querejeta, la verdad es que el espíritu del Nuevo Cine Español empieza a disolverse, mientras éste experimenta simultáneamente un proceso de revisión crítica teórico-práctica.

A juicio de muchos, en permanente contradicción entre sus ínfulas revulsivas en cuanto a lo ideológico y sus formas expresivas, pueden enumerarse a vuela pluma como rasgos esenciales del Nuevo Cine Español su general adscripción a un realismo de inclinación naturalista-costumbrista, su aliento neorrealista tributario de los postulados de Guido Aristarco, su condición de dolorido lamento, su preferencia por la cuestión social y que gran parte de sus títulos fueron usualmente ejecutados sin tener en cuenta a sus potenciales espectadores, de lo que consecuentemente se derivó su habitual el fracaso en taquilla de la mayoría de sus filmes, el rechazo del público y las paulatinas dificultades para poder llegar a las pantallas. Tal debacle comercial forzó, en enero de 1967, la creación de las llamadas salas de arte y ensayo, a fin de proporcionar una vía de exhibición para tales películas, sobre todo a aquellas que asistían a los festivales internacionales y no solían gozar del beneplácito del público celtíbero.

Hay que indicar que desde 1965 cobra cuerpo la llamada Escuela de Barcelona, según se mire, como parte integrante del Nuevo Cine Español o bien como tendencia artística autónoma (Carlos F. Heredero habla de las patentes raíces mesetarias del primero frente a la segunda). Lo que en verdad importa, sin embargo, es que esta corriente catalana supone una manifestación artística paralela al Nuevo Cine Español, aunque de intenciones bien distintas, por cuanto aboga decididamente por la libre investigación estética y la declarada emancipación de los principios naturalistas característicos del foco cinematográfico de Madrid. Los más destacados cineastas y filmes de la Escuela de Barcelona fueron sin duda Vicente Aranda (“Fata Morgana”, 1965), Jacinto Esteva y Joaquín Jordá (“Dante no es únicamente severo”, 1967), Gonzalo Suárez (“Ditirambo”, 1967), Carles Durán (“Cada vez que…”, 1967), Pere Portabella (“Nocturno 29”, 1968)…    

El principio del fin del Nuevo Cine Español data de 1967, cuando José Mª García Escudero es sustituido en noviembre por Carlos Robles Piquer en la nueva Dirección General de Cultura Popular y Espectáculos. Además, la censura cobra renovados bríos, desparece la categoría de Interés Especial, la EOC entra en declive bajo sus nuevos mandatarios y la deuda del Estado con los productores asciende a más de 230 millones de pesetas de la época, con lo que se produce un manifiesto descenso de la producción y con ella, la muerte del Nuevo Cine Español.

Hay quienes otorgan carta de naturaleza al Nuevo Cine Español en tanto que movimiento cinematográfico de existencia verdadera, tal como parece demostrar la aparición aglutinadora, durante los años 60, de un espíritu homogéneo de reformar/ renovar el fosilizado cine de España, de una común estética de cariz realista y de una generación creadora con su correspondiente obra artística. Por el contrario, otros sostienen que el denominado Nuevo Cine Español, con sus más de 20 premios internacionales, no se trató sino de un mero producto surgido del calculado pseudo-aperturismo del régimen franquista de cara a Europa. Ante esto, quizá lo más adecuado sea acogerse a las aseveraciones de estudiosos como Román Gubern [véase Augusto Martínez Torres, Cine español, años sesenta, Barcelona, Anagrama, 1973], para quien “el Nuevo Cine Español fue un cine de inconformismo controlado por el Ministerio de Información y Turismo… los límites impuestos a ese inconformismo fueron los propios de la crónica en clave de crítica menor y naturalista de las costumbres, más que de estructuras político-sociales… La Administración se sirvió de (y financió) este cine a la vez que los jóvenes directores se servían de la Administración para poder realizar sus películas”.

 

 

ASOCIACIÓN DE ESCRITORES DE ASTURIAS

PREMIOS 2017

 

XIV Premio de las Letras de Asturias

XIX Premios de la Crítica de Asturias

 

 

CONVOCATORIA

La Asociación de escritores de Asturias convoca:

  

1.    XIX El PREMIO DE LA CRÍTICA DE ASTURIAS

 

2.    XIVPREMIO DE LAS LETRAS DE ASTURIAS

     3.    PREMIO A UNA COLUMNA PERIODÍSTICA O CONJUNTO DE ARTÍCULOS

 

1.    XIX PREMIOS DE LA CRÍTICA DE ASTURIAS

 

Se convocan cuatro premios:

 Narrativa en castellano y narrativa en asturiano

 Poesía en castellano y poesía en asturiano.

Se concederá un premio por cada modalidad a un libro de un autor que haya nacido o resida en el Principado de Asturias,

 

a)    Presentación de obras

Cualquier persona física o jurídica, podrá proponer aquellas obras que considere merecedoras de optar a los premios de la crítica.

 

b) Plazo de presentación y otros requisitos

  Todas las obras que concurran al premio, en cada una de las modalidades, deben haber sido publicadas entre el 1 de enero del año 2018 y el 31 de diciembre del mismo año, o en su defecto, antes de la fecha límite de admisión de esta convocatoria, pero con el número del Depósito Legal correspondiente al año 2018. En este último caso, toda obra propuesta quedará excluida en la siguiente convocatoria.En cualquier modalidad quedarán excluidas aquellas obras que sean reediciones ya publicadas en años anteriores, así como las antologías y obras completas.La fecha límite de admisión es hasta el 30 de septiembre de 2019 a las 24 horas.Las propuestas irán acompañadas de un escrito que incluya título de la obra, autor, identidad de quien presenta la obra, domicilio, teléfono de contacto y lugar de nacimiento, así como una breve valoración de la obra presentada. Además se entregarán cuatro ejemplares del libro en la misma dirección.

Las propuestas se remitirán a Asociación de Escritores de Asturias. Hotel de Asociaciones Santullano C/ Fernández Ladreda, nº 48, 33011. Oviedo

 

 

c)    Jurado

El Jurado, estará compuesto por un mínimo de tres personas de reconocido prestigio en el ámbito literario y un secretario que actuará con voz, pero sin voto. Éste tendrá que ser miembro de la AEA y será nombrado por el Presidente/a de la Asociación de Escritores de Asturias.

 

d)   Premios

Los premios serán concedidos por el Jurado correspondiente a cada una de modalidades. En fecha próxima a la concesión de los premios, el jurado decidirá la obra premiada en narrativa y en poesía, y en las dos modalidades: castellano y asturiano.

Los autores premiados en cada una de las modalidades recibirán como premio un estatuilla nombrada Apolo, realizada por  el escultor Jaime Herrero y un diploma.

 

 

2.    XIV PREMIO DE LAS LETRAS DE ASTURIAS

Se concederá el Premio de las letras de Asturias a un autor nacido, residente o vinculado a Asturias, cuya obra suponga una aportación especial a la literatura.

a)    Presentación de candidaturas.

Los socios, al corriente de pago de la cuota correspondiente,podrán presentar candidaturasparaoptar al Premio de las Letras, siempre y cuando se cumplan todos los requisitos de estas bases. Para ello, se deberá enviar una propuesta por escrito en la que figure el nombre del autor, lugar y fecha de nacimiento, dirección postal, teléfono de contacto, currículum y todos los méritos que se consideren relevantes al correo de la AEA:

asociacionescritoresdeasturias@gmail.com

 

 b) Plazos y forma de presentación

 El plazo de admisión de candidaturas termina el 30 de septiembre     de 2019 a las 24:00 horas. Se darán a conocer las candidaturas propuestas a través del correo. La emisión de votos por los socios finaliza el 15 de octubre de 2019. Los  socias/as de la Asociación podrán emitir  su voto si así lo  desean.

 Las propuestas y posteriormente los votos se dirigirán a asociacionescritoresdeasturias@gmail.com.

c)Jurado

El jurado estará formado por la totalidad de los socios de la AEA que estén al corriente de su cuota anual, y que deseen emitir su voto. Cada socio puede votar el nombre que considere merecedor del Premio, teniendo en cuenta lo establecido en el apartado 2b). Enviará un correo a la Asociación  antes del  30 de octubre. El presidente/a de la AEA será el que proclame el ganador del Premio después de que el secretario contabilice todos los votos recibidos. Vistos los votos emitidos, la Junta Directiva de la AEA tendrá poder de decisión.

d) Premio

El autor premiado recibirá como premio la escultura nombrada Apolo realizada por Jaime Herrero

 

3.    COLUMNA PERIODÍSTICA

 a)    Presentación de candidaturas.

  Las candidaturas se enviarán mediante un archivo en formato electrónico con la selección de la columna o conjunto de columnas, escritas en castellano o en asturiano, que hayan sido publicadas en cualquier periódico o revista,durante el año 2018 y cuyo autor haya nacido o resida en Asturias, indicando el autor, género, el medio y la fecha en que se publicó. Se valorará la calidad literaria del escrito y la trayectoria  del articulista.

 

b)   Plazos

Cada candidatura propuesta será remitida antes del 30 de septiembre de 2019, a asociacionescritoresdeasturias@gmail.com

 

c)    Jurado.

 

En la modalidad de columna periodística, el Jurado estará compuesto por los miembros de la Junta Directiva de la Asociación de Escritores de Asturias, y/o personas de reconocido prestigio en el ámbito literario o periodístico, nombradas por la misma.

 

d)   Premios

El ganador recibirá como premio la escultura nombrada Apolo realizada por Jaime Herrero y  un diploma.

 

NOTA: Con carácter general, los miembros de cada uno de los jurados sólo valorarán los contenidos literarios de las obras propuestas, descartándose cualquier otra consideración en las deliberaciones del mismo. Asimismo, el jurado, en cada modalidad del PREMIO DE LA CRÍTICA DE ASTURIAS, podrá declarar desierto el premio cuando así lo estime oportuno y se abstendrá, en cualquier caso, de otorgar menciones especiales.

 

 

 4. Acto de entrega de premios

 a) La composición de los distintos Jurados, así como el nombre y las obras de los autores que resulten galardonados, se darán a conocer en un acto público, preferiblemente en el mes de diciembre de 2019, que se comunicará a través de los medios de comunicación social. A los autores premiados se les comunicará  con antelación el fallo del Jurado.

 

 

b) Con el fin de promover y difundir tanto las obras como los autores, la organización se reserva el derecho de anunciar públicamente y con antelación al fallo del jurado, los títulos y los autores de las obras finalistas de cada modalidad.

 

 c) El acto de entrega de premios se anunciará oportunamente en los medios de comunicación, redes sociales y se les comunicará a los socios por correo electrónico.

 

5. Aceptación de las bases

 El mero hecho de tomar parte en estas convocatorias implica la total aceptación, sin reservas, de estas bases. En todos los casos, cualquier incidencia no contemplada en estas bases, así como su interpretación será resuelta por el jurado.

Ni el jurado ni los miembros de la AEA, mantendrán correspondencia con los firmantes de las propuestas.

 

Oviedo, julio de 2019

 

 

Novedades de los socios

 

Novedad de nuestra compañera María José C. Díez-Balmori

 

Novedades de los socios

Poemario de nuestra presidenta

 

Novedades de socios

Libro de Ángel García Prieto

 

Novedades de socios

 

Novedades de socios

 

Novedades de socios

Libro de aforismos de Francisco Álvarez Velasco

 

Novedades de socios

Nuevo libro de Virginia Gil y Carmen Nuevo

 

Novedades de socios

Poesía de Javier Lasheras

 

Novedades de socios

Raúl Castañón

 

Novedades de socios

 

Novedades de los socios: Ana García de Loza

 

Novedades de los socios

Libro de Jorge Ordaz

 

Novedades de socios

novela de Armando Murias

 

Novedades de socios

libro de Ángel García Prieto

Novedades de socios

Esther García López

 

Novedades de socios

J.F. Chimeno

 

Novedades de socios

Raúl Castañón

 

Novedades de socios

Nieves Viesca

 

Portada y contraportada

Nuevo libro de Pepe Monteserín

 

Oviedo, libro abierto

Colección Diez

Primavera eterna. Varios autores.

Colección Diez

Kaledidoscopia. Col.Diez 2

 

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