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Sentido y Referencia en las obras literarias. Por Violeta Varela Álvarez (26/08/2011).

 

A menudo, las obviedades se convierten en algo que, con el tiempo, llega a pasar inadvertido exigiendo de nuevo ponerse en relieve. Algo obvio, por ejemplo, podría ser el afirmar que los textos que poseen la misma referencia, no tienen por qué tener el mismo sentido, y es el sentido el que determina gran parte del significado de una obra literaria, aquella que en su uso del lenguaje posee esas maravillosas ambigüedades del lenguaje natural que la jerga científica, y filosófica, pretenden desterrar para siempre de sus campos. Si hay algo que caracteriza a la literatura no es la ficción, qué sería de la poesía, ni una determinada estética, sino la búsqueda de un lenguaje lleno de sentidos, de un lenguaje que huye de referencias manidas, como en el caso de las vanguardias, o de referencias simples, como en el caso de los lenguajes que pretenden, por motivos de rigor y exactitud, delimitar al máximo los significados y evitar al máximo las ambivalencias y los malentendidos. Tanto la tragedia griega como la filosofía clásica tenían una clara intención de reflexión política, pero en el caso de filosofía, la claridad conceptual que se buscaba chocaba con la expresión literaria de las mismas ideas y conflictos. La literatura sacrifica la claridad conceptual en aras de la encarnación de las ideas. Lo que para unos es un concepto, para los literatos es una peripecia en la vida de un personaje o un sentimiento experimentado por el propio autor. A riesgo de perder en claridad conceptual, la literatura gana en cercanía a la vida más plena, a esa vida en que rara vez, salvo en contextos científicos o meramente reflexivos, podemos aislar las Ideas de los sentimientos o de las situaciones existenciales que atravesamos.

¿Por qué traigo a colación esta cuestión?, porque es absolutamente fundamental a la hora de hablar de la interpretación literaria, sobre todo a la hora de hablar de la tan cacareada intertextualidad y de las cuestiones de tradición clásica. Los intérpretes de la literatura han llegado a olvidar que dos textos pueden tener absolutamente la misma referencia (la intertextualidad debe restringirse a una cuestión de referencia, ya que, en el nivel de la enunciación, conviene no confundir esta labor con la del copiar y pegar, algo que han perdido de vista en los círculos literarios más actuales y posmodernos) y, sin embargo, poseer dos sentidos absolutamente opuestos e incompatibles.

Esto es algo que se ve con especial notoriedad en los clásicos griegos donde se pueden encontrar multitud de textos cuya referencia es, por citar un ejemplo, la crítica al politeísmo, sin que tengan nada que ver unos con otros en cuanto al sentido de esa crítica. Fue la pérdida del sentido de los textos lo que redujo la literatura clásica a un repertorio de citas y de mitos más o menos hermosos. La pérdida del sentido es la muerte de una obra literaria, es su reducción a un mero aparato crítico, útil pero estéril.

La pérdida del sentido en las obras literarias tiene mucho que ver también con un “no ver más allá de las narices” en los textos y con una interpretación doxográfica, antes que sistemática, de la literatura. Supone aislar a la literatura de la realidad político-social en la que surgió. Es en el sentido de una obra literaria, en el sentido de su utilización de la tradición, donde encontramos las lecturas más valiosas, porque el sentido es algo eminentemente pragmático, y la praxis requiere tener en cuenta muchas realidades aparte de las meramente textuales.

Veámoslo con un ejemplo tomado de uno de nuestros clásicos más universales: Don Quijote de la Mancha. Existe en esta obra una referencia obvia y explícita al mito clásico de la Edad de Oro. Este Mito encontró una de sus formulaciones más perfectas en la obra de Hesíodo. Con el uso de este Mito estamos ante una de las cuestiones claves en la interpretación de la obra cervantina, ya que en ella se nos recalca constantemente que don Quijote es un loco con lúcidos intervalos, entre los que se cuentan sus discursos. Quienes afirman esta tesis, la de los discursos quijotescos como períodos de lucidez del personaje, están reduciendo la tradición clásica a una cuestión de referencia: un hombre loco, pero muy culto, que de vez en cuando deja de hacer locuras para enunciar un discurso de reminiscencias clásicas que supone un lúcido aprovechamiento de la tradición literaria, un residuo de la razón que el personaje está perdiendo.

Ahora bien, es completamente ilegítimo, a mi juicio, reducir la mitología clásica a una referencia bella, pero carente de sentido y, en consecuencia, de significación. El discurso de la Edad de Oro, en Hesíodo, no era otra cosa que un artificio que servía a la crítica de la mentalidad heroica y a la afirmación de una nueva ideología: la reivindicación del trabajo como nueva forma de religiosidad y de justicia. En la decadencia de las costumbres aristocráticas (recuérdese que Hesíodo añade una Edad heroica que en el uso ovidiano del Mito desaparece), el trabajador laborioso y piadoso adquiere ahora el protagonismo. Hesíodo usó el Mito de las Edades para poder así atestiguar la clausura de la mentalidad homérica, introduciendo hábilmente a su predecesor en la descripción de la constante degeneración de las distintas épocas.

Cervantes recurre al discurso de la Edad de Oro en un contexto histórico muy determinado: en una época en que la mitología se había convertido en un ejercicio acrítico de erudición superficial (sin sentido), algo que Cervantes critica en el prólogo de la primera parte (lo que nos indica, sin lugar a dudas, que era consciente de este problema y de este uso fraudulento de la literatura clásica). Sólo en una época así, podría pensarse que este discurso es el propio de una persona lúcida o el intervalo cuerdo de quien se ve inmerso en un proceso de locura.

Cervantes, y don Quijote, usan la mitología con un sentido determinado, y este sentido es el que es incapaz de reconocerse por una crítica que hacía mucho que se lo había negado a los mitos. El sentido con que don Quijote usa este discurso no es otro que el de justificar su propio modus vivendi, y no es el modus vivendi de un loco, sino el de un hombre entrado en años harto de cumplir con las normas sociales que imperan en su época y que decide empezar a saltárselas usando como excusa una inexistente locura. El sentido que otorga Cervantes al uso de este Mito es demostrar cómo nuestra incapacidad para entender el sentido de las obras literarias nos hace creernos que ir por ahí recitando discursos como éste es un ejemplo de lucidez. Don Quijote se levanta violentamente contra una época, pero lo hace para su propia diversión y disfrute, desde un egoísmo que su estamento le hace poder permitirse. Dicho de otra manera, don Quijote se ríe de todos con sus discursos, y Cervantes se ríe de aquéllos que se los toman tan en serio que los consideran un ejemplo de racionalidad, sin darse cuenta de que el patrón más común en el comportamiento de don Quijote es el de actuar como un jeta, disculpen mi franqueza, y no como un loco.

¿Y por qué los intérpretes pueden considerar la recitación de tales discursos como un ejemplo de lucidez? Porque en época de Cervantes seguía vigente esa tradición tan helenística y tardo-romana de considerar la mitología griega como un compendio de hermosos cuentos que agotaban su sentido en su propia formulación. Citarlos supone lucidez porque nadie se imagina que esos relatos puedan tener algún sentido más que el de demostrar que has leído a los clásicos. A nadie le extrañaría el uso retórico de los mitos, de ahí que todos acaben cayendo en la afirmación del loco con lúcidos intervalos. Pero cualquiera que conozca de veras la tradición clásica, no sólo referencial y superficialmente, y creo que Cervantes la conocía en su sentido y no solamente en sus referencias, sabrá que los mitos no eran otra cosa que política y filosofía, que se trataba de historias orientadas ideal e ideológicamente, según los autores y las versiones. Se trataba de relatos que justificaban una época o que la trataban problemáticamente. Como justificación de su vida usó el mito Hesíodo, de la misma manera que como justificación de su juego lo usará don Quijote. Y Cervantes lo usará de tal forma que delatará nuestra pérdida de la noción de sentido en las obras literarias. Esa pérdida de sentido es con la que él contó para que a todo el mundo le pasase desapercibido que su obra poseía una significación profunda, no evidente, de crítica a una nobleza venida a menos, decadente y corrupta, a la que sólo le interesaba jugar, seducir a campesinas y abandonarlas o burlarse y aprovecharse de todo el que se pusiera por delante.

Los discursos de don Quijote no constituyen períodos de lucidez, sino la justificación cínica de un juego, el juego que tan bien identificó Torrente Ballester en la obra cervantina. Sólo quien concibe la literatura como algo carente de significado y valor, aparte del puramente estético, puede afirmar, en un contexto de esteticismo pedante y estéril, como lúcido el uso de la mitología clásica por parte de don Quijote.

Insisto, si aceptamos que los mitos clásicos y las obras literarias, además de meros referentes estéticos y literarios poseen un sentido, se vuelve absolutamente fundamental y obligatorio el preguntarnos por el sentido del Mito de la Edad de Oro en la obra cervantina. Si don Quijote hablara realmente en serio de este mito, si su sentido fuera justificar su labor caballeresca en un mundo en decadencia que se ha alejado ya muchísimo de los ideales originarios, entonces, evidentemente, estaríamos ante un loco sin lúcidos intervalos, sin más, ya que el uso del Mito como relator de una historia real no era algo que fácilmente pudieran tragar ya ni siquiera los griegos, que no dudaron en verlo y utilizarlo como un arma de discusión y de expresión de ideales políticos. Si, por el contrario, y en consonancia con el resto de la obra, vemos en El Quijote un juego cínico por parte de su protagonista, parecerá lo más adecuado pensar que este discurso, así como el de las Armas y las Letras, no son más que artificios lúdicos que Alonso Quijano elabora para sustentar teóricamente su juego quijotesco, en pocas palabras, sendas tomaduras de pelo en la época en que Alonso Quijano se movía.

Desde este punto de vista, no resultaría raro pensar que Cervantes sospechaba que la pedantería imperante invalidaría este tipo de interpretaciones. Visto así, el prólogo de la primera parte se carga de ironía, aún más, ya que él mismo parecería adelantarse a las interpretaciones superficiales que se harían de su obra. Sólo a un pedante que crea que la literatura clásica es un mero aparato de citas podía parecerle totalmente normal el citado discurso quijotesco, ¿por qué iba a significar algo si nadie cree ya que la mitología clásica significara nada? A la errada tesis del loco con lúcidos intervalos, se añadiría ahora una caracterización muy culta del personaje, pero igualmente errada: sería un loco, muy erudito, con lúcidos intervalos. Cervantes contaba, por así decirlo, con esa pedantería tan arraigada en su época que gustaba de citar a los griegos y latinos como lugares comunes y obligados de quien pretendiese ser brillante.

De la lectura atenta de El Quijote y de otras obras maestras cervantinas lo que realmente se desprende es que estamos ante un literato que comprendió y asimiló la literatura clásica, que no se limitó a citarla y a referenciarla, de ahí su prólogo a la primera parte y de ahí también su concepción de lo trágico en términos absolutamente políticos en la línea más clásica y genuina del género.

Ya es hora, pues, de reivindicar para la literatura el sentido que tantos esteticistas le niegan. Ya es hora, por fin, de concebirla como un poderoso vehículo de expresión de Ideas, algunas de ellas muy valiosas, que no puede verse reducido a referencias textuales más o menos hermosas. Raro es el autor que no pretende expresar nada en sus obras, sea esto más o menos profundo, y hasta el más apolítico de los autores, el que más se evade, no deja de estar defendiendo una concepción del hombre y de la sociedad. Tal vez al autor no se le pueda exigir una militancia ni la expresión de unos ideales, como señalaba Goethe, pero más raro es aún que en sus obras no acabe cayendo en estas cuestiones, porque en la escritura, como en la vida, al final, es imposible ser neutral siempre. Afortunadamente, diría yo, porque he ahí el interés de los clásicos, que su sentido no deja nunca de actualizarse y es irreductible a una tradición de citas, referencias e intertextualidades varias mejor o peor entendidas. El prólogo a la primera parte de Don Quijote de la Mancha supone toda una lección cervantina, a través de la característica ironía de su autor, que tan bien han señalado autores como Güntert o Zimic, de cómo no se debe leer a los clásicos latinos y griegos, una auténtica denuncia de la reducción de la literatura a una mera referencia que no posee sentido alguno. Cervantes sabía muy bien que la literatura poseía un sentido y, aunque la crítica lo reduzca a un mero ejercicio de erudición, él no dejó de otorgar un sentido a su aprovechamiento de la tradición clásica, un sentido que nos ayuda a descubrir algo tan fundamental como que las acciones y discursos de don Quijote bien pueden no ser los delirios o intervalos lúcidos de un loco, sino la práctica y teoría de un juego muy cínico en el que el principal engañado, Sancho, acabará transformando radicalmente, con su generosidad, al desencantado caballero.

 

 

ASOCIACIÓN DE ESCRITORES DE ASTURIAS

PREMIOS 2017

 

XIV Premio de las Letras de Asturias

XIX Premios de la Crítica de Asturias

 

 

CONVOCATORIA

La Asociación de escritores de Asturias convoca:

  

1.    XIX El PREMIO DE LA CRÍTICA DE ASTURIAS

 

2.    XIVPREMIO DE LAS LETRAS DE ASTURIAS

     3.    PREMIO A UNA COLUMNA PERIODÍSTICA O CONJUNTO DE ARTÍCULOS

 

1.    XIX PREMIOS DE LA CRÍTICA DE ASTURIAS

 

Se convocan cuatro premios:

 Narrativa en castellano y narrativa en asturiano

 Poesía en castellano y poesía en asturiano.

Se concederá un premio por cada modalidad a un libro de un autor que haya nacido o resida en el Principado de Asturias,

 

a)    Presentación de obras

Cualquier persona física o jurídica, podrá proponer aquellas obras que considere merecedoras de optar a los premios de la crítica.

 

b) Plazo de presentación y otros requisitos

  Todas las obras que concurran al premio, en cada una de las modalidades, deben haber sido publicadas entre el 1 de enero del año 2018 y el 31 de diciembre del mismo año, o en su defecto, antes de la fecha límite de admisión de esta convocatoria, pero con el número del Depósito Legal correspondiente al año 2018. En este último caso, toda obra propuesta quedará excluida en la siguiente convocatoria.En cualquier modalidad quedarán excluidas aquellas obras que sean reediciones ya publicadas en años anteriores, así como las antologías y obras completas.La fecha límite de admisión es hasta el 30 de septiembre de 2019 a las 24 horas.Las propuestas irán acompañadas de un escrito que incluya título de la obra, autor, identidad de quien presenta la obra, domicilio, teléfono de contacto y lugar de nacimiento, así como una breve valoración de la obra presentada. Además se entregarán cuatro ejemplares del libro en la misma dirección.

Las propuestas se remitirán a Asociación de Escritores de Asturias. Hotel de Asociaciones Santullano C/ Fernández Ladreda, nº 48, 33011. Oviedo

 

 

c)    Jurado

El Jurado, estará compuesto por un mínimo de tres personas de reconocido prestigio en el ámbito literario y un secretario que actuará con voz, pero sin voto. Éste tendrá que ser miembro de la AEA y será nombrado por el Presidente/a de la Asociación de Escritores de Asturias.

 

d)   Premios

Los premios serán concedidos por el Jurado correspondiente a cada una de modalidades. En fecha próxima a la concesión de los premios, el jurado decidirá la obra premiada en narrativa y en poesía, y en las dos modalidades: castellano y asturiano.

Los autores premiados en cada una de las modalidades recibirán como premio un estatuilla nombrada Apolo, realizada por  el escultor Jaime Herrero y un diploma.

 

 

2.    XIV PREMIO DE LAS LETRAS DE ASTURIAS

Se concederá el Premio de las letras de Asturias a un autor nacido, residente o vinculado a Asturias, cuya obra suponga una aportación especial a la literatura.

a)    Presentación de candidaturas.

Los socios, al corriente de pago de la cuota correspondiente,podrán presentar candidaturasparaoptar al Premio de las Letras, siempre y cuando se cumplan todos los requisitos de estas bases. Para ello, se deberá enviar una propuesta por escrito en la que figure el nombre del autor, lugar y fecha de nacimiento, dirección postal, teléfono de contacto, currículum y todos los méritos que se consideren relevantes al correo de la AEA:

asociacionescritoresdeasturias@gmail.com

 

 b) Plazos y forma de presentación

 El plazo de admisión de candidaturas termina el 30 de septiembre     de 2019 a las 24:00 horas. Se darán a conocer las candidaturas propuestas a través del correo. La emisión de votos por los socios finaliza el 15 de octubre de 2019. Los  socias/as de la Asociación podrán emitir  su voto si así lo  desean.

 Las propuestas y posteriormente los votos se dirigirán a asociacionescritoresdeasturias@gmail.com.

c)Jurado

El jurado estará formado por la totalidad de los socios de la AEA que estén al corriente de su cuota anual, y que deseen emitir su voto. Cada socio puede votar el nombre que considere merecedor del Premio, teniendo en cuenta lo establecido en el apartado 2b). Enviará un correo a la Asociación  antes del  30 de octubre. El presidente/a de la AEA será el que proclame el ganador del Premio después de que el secretario contabilice todos los votos recibidos. Vistos los votos emitidos, la Junta Directiva de la AEA tendrá poder de decisión.

d) Premio

El autor premiado recibirá como premio la escultura nombrada Apolo realizada por Jaime Herrero

 

3.    COLUMNA PERIODÍSTICA

 a)    Presentación de candidaturas.

  Las candidaturas se enviarán mediante un archivo en formato electrónico con la selección de la columna o conjunto de columnas, escritas en castellano o en asturiano, que hayan sido publicadas en cualquier periódico o revista,durante el año 2018 y cuyo autor haya nacido o resida en Asturias, indicando el autor, género, el medio y la fecha en que se publicó. Se valorará la calidad literaria del escrito y la trayectoria  del articulista.

 

b)   Plazos

Cada candidatura propuesta será remitida antes del 30 de septiembre de 2019, a asociacionescritoresdeasturias@gmail.com

 

c)    Jurado.

 

En la modalidad de columna periodística, el Jurado estará compuesto por los miembros de la Junta Directiva de la Asociación de Escritores de Asturias, y/o personas de reconocido prestigio en el ámbito literario o periodístico, nombradas por la misma.

 

d)   Premios

El ganador recibirá como premio la escultura nombrada Apolo realizada por Jaime Herrero y  un diploma.

 

NOTA: Con carácter general, los miembros de cada uno de los jurados sólo valorarán los contenidos literarios de las obras propuestas, descartándose cualquier otra consideración en las deliberaciones del mismo. Asimismo, el jurado, en cada modalidad del PREMIO DE LA CRÍTICA DE ASTURIAS, podrá declarar desierto el premio cuando así lo estime oportuno y se abstendrá, en cualquier caso, de otorgar menciones especiales.

 

 

 4. Acto de entrega de premios

 a) La composición de los distintos Jurados, así como el nombre y las obras de los autores que resulten galardonados, se darán a conocer en un acto público, preferiblemente en el mes de diciembre de 2019, que se comunicará a través de los medios de comunicación social. A los autores premiados se les comunicará  con antelación el fallo del Jurado.

 

 

b) Con el fin de promover y difundir tanto las obras como los autores, la organización se reserva el derecho de anunciar públicamente y con antelación al fallo del jurado, los títulos y los autores de las obras finalistas de cada modalidad.

 

 c) El acto de entrega de premios se anunciará oportunamente en los medios de comunicación, redes sociales y se les comunicará a los socios por correo electrónico.

 

5. Aceptación de las bases

 El mero hecho de tomar parte en estas convocatorias implica la total aceptación, sin reservas, de estas bases. En todos los casos, cualquier incidencia no contemplada en estas bases, así como su interpretación será resuelta por el jurado.

Ni el jurado ni los miembros de la AEA, mantendrán correspondencia con los firmantes de las propuestas.

 

Oviedo, julio de 2019

 

 

Novedades de los socios

 

Novedad de nuestra compañera María José C. Díez-Balmori

 

Novedades de los socios

Poemario de nuestra presidenta

 

Novedades de socios

Libro de Ángel García Prieto

 

Novedades de socios

 

Novedades de socios

 

Novedades de socios

Libro de aforismos de Francisco Álvarez Velasco

 

Novedades de socios

Nuevo libro de Virginia Gil y Carmen Nuevo

 

Novedades de socios

Poesía de Javier Lasheras

 

Novedades de socios

Raúl Castañón

 

Novedades de socios

 

Novedades de los socios: Ana García de Loza

 

Novedades de los socios

Libro de Jorge Ordaz

 

Novedades de socios

novela de Armando Murias

 

Novedades de socios

libro de Ángel García Prieto

Novedades de socios

Esther García López

 

Novedades de socios

J.F. Chimeno

 

Novedades de socios

Raúl Castañón

 

Novedades de socios

Nieves Viesca

 

Portada y contraportada

Nuevo libro de Pepe Monteserín

 

Oviedo, libro abierto

Colección Diez

Primavera eterna. Varios autores.

Colección Diez

Kaledidoscopia. Col.Diez 2

 

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