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La tragedia es la política, por Violeta Varela Álvarez. 22/11/2011

 La tragedia es la política

La tragedia griega fue instituida por la tiranía de Pisístrato en el siglo VI a.n.e., dando protagonismo de esta manera a ciertos cultos agrarios frente a otros de naturaleza más aristocrática. La vieja «molpé», —canto que se entonaba en honor de Dioniso en las celebraciones que provenían del culto al Dios Año, y que tenían que ver, en consecuencia, con los ciclos de la vegetación y la naturaleza, con el continuo de muerte y renacimiento—, se convirtió, por gracia de la tiranía, en el culto cívico por excelencia en la ciudad de Atenas. En la tiranía ateniense comenzó a forjarse la conciencia que posibilitó el advenimiento de la democracia, y la tragedia nació y se transformó en ese mundo de innovaciones políticas que marcaría el inicio de nuestra civilización occidental. La tragedia se convirtió en el género ciudadano por excelencia, y como tal, sus piezas abordaron como ninguna otra manifestación cultural todos los problemas que el nuevo régimen trajo consigo. Un género, el trágico, que, además, estaba en el punto de mira de todos, hasta el punto en que no se dudó en castigar a Frínico, uno de los primeros autores, cuando este osó representar un fracaso militar. La tragedia debía reflexionar críticamente acerca de la política, pero por lo que parece, tal crítica debía ser constructiva, de ahí que el poder político la promocionase, la mantuviese y le diese tanta importancia (su financiación constituía un impuesto que además de grandes gastos, conllevaba grandes honores). Si la tragedia trataba de política, de poner al servicio de la reflexión acerca de problemas contemporáneos a los viejos mitos del pasado, sustrato común bien conocido por todos los habitantes de las ciudades griegas, es absolutamente esencial conocer en qué contexto histórico desarrollaron su labor los autores.
 
La tragedia nació y se transformó en
ese mundo de innovaciones políticas
 
Esquilo fue el primero de los tres poetas trágicos que han pasado a la historia de la literatura de forma absolutamente privilegiada. Esquilo se concibió a sí mismo antes como militar que como literato, y en esa faceta guerrera cifraba su esperanza de supervivencia histórica a través de la fama. Luchó en las guerras médicas y asistió como ningún otro al fervor panhelénico que las victorias frente a los persas trajeron consigo. Las guerras contra Persia supusieron la primera toma de conciencia nacional por parte de los griegos, a la vez que significaron la autoconciencia acerca de la especificidad del régimen político griego frente al despotismo oriental: los griegos eran esclavos de la ley, no de ningún hombre. Frente a los persas, atenienses y espartanos combatieron juntos para vencer a semejante gigante bélico, y lo lograron contra todo pronóstico. Una vez finalizadas las guerras médicas, Esparta retomó la Liga del Peloponeso y Atenas continuó velando por la seguridad de las poblaciones griegas a través de la liga Délica. Esquilo murió pudiendo conservar la imagen de una Atenas que se erigió como líder y salvadora del mundo occidental y del modelo de vida griego frente al terrible sistema político persa. Él vivió de forma privilegiada este protagonismo de Atenas, abanderada del mundo libre; vivió el advenimiento de la democracia tras la superación de la tiranía; vivió las alianzas entre las ciudades-estado griegas frente a un enemigo común; asistió al crecimiento de una democracia que se consolidaba sobre el culto olímpico, sacralizada y bendecida por una religión cívica hecha a la medida del ciudadano, esto es, del militar. Esto es lo que nos mostrará en la «Orestíada»: las viejas divinidades quedarán arrinconadas, el destino desaparecerá, la libertad, que se gana combatiendo por las leyes, será ahora la vencedora, y todo ello se dilucidará en un juicio, el proceso que tiene lugar en el Areópago ateniense, en el que Atenea y ciudadanos de esta polis juzgarán si Orestes merece el acoso y castigo de las Furias por el asesinato de su madre Clitemnestra. Atenea, hija sólo de su padre, diosa virgen consagrada a la lucha y a la sabiduría, encargada de deshacer el empate que se produjo en el veredicto, será muy clara, y ella nos dibujará el panorama político y cultural que triunfará con el advenimiento de la democracia: las Furias, antiguas divinidades encargadas de castigar los delitos de sangre en el seno de la familia, nada tienen que exigirle a Orestes, ya que los hijos no poseen comunidad de sangre con la madre, mero recipiente del semen en el que se encuentra pre-formado del todo el nuevo ser. Orestes, absuelto, es un héroe político que además garantizará alianzas entre Atenas y Argos. Las Furias, divinidades tan antiguas que ni los olímpicos las reconocen, quedarán reducidas a un papel meramente simbólico y se convertirán en Euménides, pero es la religión Olímpica la que triunfa. Las viejas divinidades, costumbres y morales no pueden lastrar el brillante futuro político que estaba aguardando a Grecia, ahora los asuntos no se resuelven por medio de venganzas, sino en los tribunales, y dado que la democracia y la libertad se defienden por las armas, la vida de un varón como Agamenón es más valiosa que la de una mujer como Clitemnestra, razón por la cual nada hay que objetar a Orestes por vengar a su padre matando a su madre.
 
Atenea dibujará el panorama político y cultural
que triunfará con el advenimiento de la democracia
 
Éste es el panorama que nos dejó perfilado Esquilo, y se trataba de una situación que funcionó efectivamente durante la primera mitad del siglo V, pero nada es eterno. Esquilo bien pudo ver al final de su vida algunos de los desafueros cometidos por Atenas, pero la amenaza persa podía llegar a justificar tales conductas y la pequeña ciudad-Estado seguía siendo la garante del mundo civilizado. Lo que ya no pudo ver Esquilo es cómo Atenas fue convirtiendo paulatinamente la liga Délica en un imperio marítimo dedicado a expoliar y explotar a las ciudades que estaban bajo su liderazgo. La liga Délica se concibió como protección frente a los persas, Atenas era la encargada de dirigir las campañas bélicas mientras que el resto de las ciudades debían sufragar los gastos con impuestos. Esquilo tampoco asistió al traslado del tesoro de la Liga desde la isla de Delos hasta Atenas, ni tampoco vio cómo la Liga y el cobro de impuestos continuaron aún después de firmada la paz con los Persas en 449-448. ¿Qué sentido tenía, pues, perpetuar tal dominio ateniense? El poder de Atenas aumentó exponencialmente, su esplendor, la Atenas de Pericles y de Fidias, jamás se habría podido concebir sin el dinero de las «poleis» que articulaba bajo su dominio, ciudades a las que además imponía la política, jueces... De ser la liberadora de los griegos a ser su opresora en menos de cuarenta años desde los gloriosos tiempos de Termópilas, Salamina y Platea en 480-479, y todo ello en un mundo político demasiado acostumbrado a la idea de pequeños estados independientes que, a pesar de su comunidad cultural, no deseaban articulaciones políticas más amplias. Las revueltas dentro de la Liga no se harían esperar y una polis, la espartana, empezó a verse como la nueva liberadora frente al dominio ateniense (luego se comprobaría que no era el peor de los posibles). Las hostilidades fueron en aumento y finalmente Atenas y Esparta acabaron enfrentándose en las Guerras del Peloponeso. Las primeras manifestaciones se dieron en 432. En el 405 Esparta acabó para siempre con la flota ateniense en la batalla de Egospótamos, ya nunca volvería a recuperar su esplendor, su preponderancia y su liderazgo frente a los demás griegos, llegando al punto, incluso, de volver a experimentar la tiranía. Sófocles y Eurípides asistieron a todo este declive. El final de la Atenas de Esquilo, el final de la principalía ateniense, era ya algo irremediable. Nuestros dos jóvenes trágicos partieron en su producción teatral del panorama esquíleo, pero ninguno de los dos se quedó en él, como veremos. Las circunstancias no lo permitirían.
 
Sófocles y Eurípides partieron en su producción
teatral del panorama esquíleo, pero ninguno
de los dos se quedó en él
 
Sófocles dedicó sus composiciones a denunciar el camino de autodestrucción que había emprendido la política ateniense, y las tres obras conservadas y conocidas como Ciclo tebano son su testimonio más feroz sobre la decadencia que él veía unida a la orientación política de la Atenas imperial. Él será el encargado de elaborar la anti-Orestíada. Tras restaurar el destino y el poder de los dioses, lo hará caer con toda su furia sobre los personajes más ateos e impíos que jamás han campado por la literatura griega: Edipo, Creonte..., los políticos, en definitiva. Sólo tendrá cierta piedad con el anciano Edipo cuando ya en Colono, en el recinto ateniense reservado para las Euménides, —a las que Esquilo había arrinconado y que él rehabilita—, le haga objeto de una cuasi deificación fruto de la sabiduría que éste ha adquirido: a los dioses no hay que entenderlos, hay que respetarlos y obedecerlos sin reservas. Y será el ejemplo ideal de gobernante, Teseo, el que ayude a Edipo en sus últimos momentos de vida. Un gobernante piadoso, respetuoso con la divinidad sin caer en la ignorancia de la superstición y que sólo concibe la guerra cuando ésta es defensiva frente a hostilidades de terceros. Las pólis que no se atengan a estas normas, caerán, como la Tebas mítica, cegadas por la ambición, el poder y la aniquilación de la verdadera fe. Edipo en Colono, representada a título póstumo, fue la última obra de Sófocles y su principal constatación de una Atenas que avanzaba por los derroteros del laicismo sofístico y que luchaba por  imponer un poder imperial frente a Esparta, y todo ello con los persas, además, jugando a su antojo en el mapa político griego.
 
 
Edipo en Colono constata una Atenas que
avanzaba por los derroteros del laicismo sofístico 
 
Eurípides partirá también de aquel juicio de las «Euménides», pero su orientación será muy distinta. Mientras Sófocles apostaba por una regresión a políticas más arcaicas y aristocráticas, el trágico apelado «el filósofo» aceptará que el destino, los dioses y las viejas costumbres están bien arrinconados y desterrados, la salida no es volver atrás, sino ir más allá, desarrollar la democracia. Él dedicará la tragedia a reflexionar sobre aquellas lagunas que el sistema democrático poseía, ese sistema construido sobre la base de tantas exclusiones y diferencias: griegos-bárbaros, hombres-mujeres, ciudadanos-no ciudadanos, esclavos, metecos, etc. En su tragedia Medea denunciará la doctrina patriarcal griega a través de esta heroica guerrera construida a la medida de los Aquiles, los Héctor y los Agamenón homéricos (razón para que la crítica se sienta tan desconcertada ante esta tragedia: Medea es un personaje propio de la Ilíada, a pesar de ser mujer). Cuando Medea, la bárbara, tras adaptarse al sistema democrático, constata que éste, una vez abandonada por su marido, no le ofrece ningún tipo de derecho y garantía, se alzará revolviéndose contra todos sus roles y normas. Levantará la voz contra la política matrimonial griega, a pesar de que su matrimonio no se produjo por poderes sino por amor, contra la doctrina acerca de la paternidad que Esquilo plasmó en sus obras, ridiculizará al hombre griego, en la persona de Jasón, hasta límites que debieron resultar insoportables para la audiencia... De hecho, fue el trágico que menos éxitos cosechó y murió en el exilio en la corte macedónica.
 
Esquilo dedicó la tragedia a reflexionar sobre
las lagunas del sistema democrático, construido
sobre la base de tantas exclusiones y diferencias:
 
El panorama político griego se derrumbaba, el siglo del esplendor ateniense y de las viejas ciudades-Estado tocaba a su fin, como efectivamente ocurriría cuando Filipo de Macedonia hiciera su entrada en Grecia poniendo ese mundo patas arriba. Para Sófocles la respuesta estaba en la moral y la religión aristocráticas, y acertó en que la guerra por controlar Grecia políticamente sólo le acarrearía a Atenas el desastre más absoluto. Eurípides apostó por la expansión de la democracia, y también acertó si hacemos caso a quienes sostienen que la «racanería» en la concesión de la ciudadanía trajo grandes problemas a Grecia y después a Roma. La tragedia griega murió junto con el esplendor y dominio atenienses. La polis que había hecho de la democracia su bandera y que instituyó el género trágico como principal eje de la educación y la reflexión ciudadana, se derrumbaría para siempre en el 405, casualmente, pero qué simbólico, tras la muerte de los dos últimos grandes poetas trágicos en 406. En todas esas ruinas surgió con fuerza la filosofía, recogiendo el testigo de la reflexión y la crítica, pero eso es otra historia.

 

ASOCIACIÓN DE ESCRITORES DE ASTURIAS

PREMIOS 2017

 

XIV Premio de las Letras de Asturias

XIX Premios de la Crítica de Asturias

 

 

CONVOCATORIA

La Asociación de escritores de Asturias convoca:

  

1.    XIX El PREMIO DE LA CRÍTICA DE ASTURIAS

 

2.    XIVPREMIO DE LAS LETRAS DE ASTURIAS

     3.    PREMIO A UNA COLUMNA PERIODÍSTICA O CONJUNTO DE ARTÍCULOS

 

1.    XIX PREMIOS DE LA CRÍTICA DE ASTURIAS

 

Se convocan cuatro premios:

 Narrativa en castellano y narrativa en asturiano

 Poesía en castellano y poesía en asturiano.

Se concederá un premio por cada modalidad a un libro de un autor que haya nacido o resida en el Principado de Asturias,

 

a)    Presentación de obras

Cualquier persona física o jurídica, podrá proponer aquellas obras que considere merecedoras de optar a los premios de la crítica.

 

b) Plazo de presentación y otros requisitos

  Todas las obras que concurran al premio, en cada una de las modalidades, deben haber sido publicadas entre el 1 de enero del año 2018 y el 31 de diciembre del mismo año, o en su defecto, antes de la fecha límite de admisión de esta convocatoria, pero con el número del Depósito Legal correspondiente al año 2018. En este último caso, toda obra propuesta quedará excluida en la siguiente convocatoria.En cualquier modalidad quedarán excluidas aquellas obras que sean reediciones ya publicadas en años anteriores, así como las antologías y obras completas.La fecha límite de admisión es hasta el 30 de septiembre de 2019 a las 24 horas.Las propuestas irán acompañadas de un escrito que incluya título de la obra, autor, identidad de quien presenta la obra, domicilio, teléfono de contacto y lugar de nacimiento, así como una breve valoración de la obra presentada. Además se entregarán cuatro ejemplares del libro en la misma dirección.

Las propuestas se remitirán a Asociación de Escritores de Asturias. Hotel de Asociaciones Santullano C/ Joaquín Costa, nº 48, 33011. Oviedo

 

 

c)    Jurado

El Jurado, estará compuesto por un mínimo de tres personas de reconocido prestigio en el ámbito literario y un secretario que actuará con voz, pero sin voto. Éste tendrá que ser miembro de la AEA y será nombrado por el Presidente/a de la Asociación de Escritores de Asturias.

 

d)   Premios

Los premios serán concedidos por el Jurado correspondiente a cada una de modalidades. En fecha próxima a la concesión de los premios, el jurado decidirá la obra premiada en narrativa y en poesía, y en las dos modalidades: castellano y asturiano.

Los autores premiados en cada una de las modalidades recibirán como premio un estatuilla nombrada Apolo, realizada por  el escultor Jaime Herrero y un diploma.

 

 

2.    XIV PREMIO DE LAS LETRAS DE ASTURIAS

Se concederá el Premio de las letras de Asturias a un autor nacido, residente o vinculado a Asturias, cuya obra suponga una aportación especial a la literatura.

a)    Presentación de candidaturas.

Los socios, al corriente de pago de la cuota correspondiente,podrán presentar candidaturasparaoptar al Premio de las Letras, siempre y cuando se cumplan todos los requisitos de estas bases. Para ello, se deberá enviar una propuesta por escrito en la que figure el nombre del autor, lugar y fecha de nacimiento, dirección postal, teléfono de contacto, currículum y todos los méritos que se consideren relevantes al correo de la AEA:

asociacionescritoresdeasturias@gmail.com

 

 b) Plazos y forma de presentación

 El plazo de admisión de candidaturas termina el 30 de septiembre     de 2019 a las 24:00 horas. Se darán a conocer las candidaturas propuestas a través del correo. La emisión de votos por los socios finaliza el 15 de octubre de 2019. Los  socias/as de la Asociación podrán emitir  su voto si así lo  desean.

 Las propuestas y posteriormente los votos se dirigirán a asociacionescritoresdeasturias@gmail.com.

c)Jurado

El jurado estará formado por la totalidad de los socios de la AEA que estén al corriente de su cuota anual, y que deseen emitir su voto. Cada socio puede votar el nombre que considere merecedor del Premio, teniendo en cuenta lo establecido en el apartado 2b). Enviará un correo a la Asociación  antes del  30 de octubre. El presidente/a de la AEA será el que proclame el ganador del Premio después de que el secretario contabilice todos los votos recibidos. Vistos los votos emitidos, la Junta Directiva de la AEA tendrá poder de decisión.

d) Premio

El autor premiado recibirá como premio la escultura nombrada Apolo realizada por Jaime Herrero

 

3.    COLUMNA PERIODÍSTICA

 a)    Presentación de candidaturas.

  Las candidaturas se enviarán mediante un archivo en formato electrónico con la selección de la columna o conjunto de columnas, escritas en castellano o en asturiano, que hayan sido publicadas en cualquier periódico o revista,durante el año 2018 y cuyo autor haya nacido o resida en Asturias, indicando el autor, género, el medio y la fecha en que se publicó. Se valorará la calidad literaria del escrito y la trayectoria  del articulista.

 

b)   Plazos

Cada candidatura propuesta será remitida antes del 30 de septiembre de 2019, a asociacionescritoresdeasturias@gmail.com

 

c)    Jurado.

 

En la modalidad de columna periodística, el Jurado estará compuesto por los miembros de la Junta Directiva de la Asociación de Escritores de Asturias, y/o personas de reconocido prestigio en el ámbito literario o periodístico, nombradas por la misma.

 

d)   Premios

El ganador recibirá como premio la escultura nombrada Apolo realizada por Jaime Herrero y  un diploma.

 

NOTA: Con carácter general, los miembros de cada uno de los jurados sólo valorarán los contenidos literarios de las obras propuestas, descartándose cualquier otra consideración en las deliberaciones del mismo. Asimismo, el jurado, en cada modalidad del PREMIO DE LA CRÍTICA DE ASTURIAS, podrá declarar desierto el premio cuando así lo estime oportuno y se abstendrá, en cualquier caso, de otorgar menciones especiales.

 

 

 4. Acto de entrega de premios

 a) La composición de los distintos Jurados, así como el nombre y las obras de los autores que resulten galardonados, se darán a conocer en un acto público, preferiblemente en el mes de diciembre de 2019, que se comunicará a través de los medios de comunicación social. A los autores premiados se les comunicará  con antelación el fallo del Jurado.

 

 

b) Con el fin de promover y difundir tanto las obras como los autores, la organización se reserva el derecho de anunciar públicamente y con antelación al fallo del jurado, los títulos y los autores de las obras finalistas de cada modalidad.

 

 c) El acto de entrega de premios se anunciará oportunamente en los medios de comunicación, redes sociales y se les comunicará a los socios por correo electrónico.

 

5. Aceptación de las bases

 El mero hecho de tomar parte en estas convocatorias implica la total aceptación, sin reservas, de estas bases. En todos los casos, cualquier incidencia no contemplada en estas bases, así como su interpretación será resuelta por el jurado.

Ni el jurado ni los miembros de la AEA, mantendrán correspondencia con los firmantes de las propuestas.

 

Oviedo, julio de 2019

 

 

Novedades de socios

Novela de José Ángel Ordiz

 

Novedades de los socios

 

Novedad de nuestra compañera María José C. Díez-Balmori

 

Novedades de los socios

Poemario de nuestra presidenta

 

Novedades de socios

Libro de Ángel García Prieto

 

Novedades de socios

 

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Novedades de socios

Libro de aforismos de Francisco Álvarez Velasco

 

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Nuevo libro de Virginia Gil y Carmen Nuevo

 

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Poesía de Javier Lasheras

 

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Raúl Castañón

 

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J.F. Chimeno

 

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Raúl Castañón

 

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Nieves Viesca

 

Portada y contraportada

Nuevo libro de Pepe Monteserín

 

Oviedo, libro abierto

Colección Diez

Primavera eterna. Varios autores.

Colección Diez

Kaledidoscopia. Col.Diez 2

 

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