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Visitando los míticos escenarios del Spaghetti Western en Almería. Por David Fueyo. 03/10/2011.

 

Olvídense de complicados efectos especiales, de la informática aplicada a los efectos especiales y de los cromas. De las nuevas películas grabadas íntegramente en estudios que reproducen Roma, el espacio, o la quinta Avenida. Olvídense de sofisticadas maquetas y de la postproducción digital. Aquí sólo hay polvo, calor y maleza. Todo es una gran ilusión óptica. Sólo cartón piedra e indios, vaqueros y bailarinas de can-can con acento andaluz. Esto es un pedacito (casposo y destartalado, eso sí) de Hollywood, que desde hace 50 años se ubica en la piel de toro. ¿Cómo un ser curioso por naturaleza como yo no iba a querer conocerlo? Pasen y lean. Esto no es Texas, es Almería, más concretamente su desierto, el plató de cine más grande de España. Texas Hollywood en el desierto templado de Tabernas.

A pesar de haber rememorado aquella misma mañana el célebre baño de Fraga y el embajador americano en España en la preciosa playa de Palomares, la radioactividad de la que las malas lenguas hablaban de la zona parecía no haber hecho efecto aún en mi cuerpo, por lo que sin novedad alguna, tras el baño nos dirigimos en dirección a Almería capital, primero, para luego desplazarnos tan sólo unos 25 kilómetros más hacia el Oeste, hasta encontrar el desvío hacia el pueblo de Tabernas.

Desde Oviedo habíamos planeado minuciosamente nuestro viaje. Ese día visitaríamos Mini-Hollywood, el pueblo del Oeste en el que, en teoría, se habían grabado películas de culto como Por un puñado de dólares (Sergio Leone, 1964), La muerte tenía un precio (Sergio Leone, 1965), Hasta que llegó su hora, (Sergio Leone, 1968),o  Le llamaban Trinidad (Enzo Barboni, 1970),  y un largo etcétera de películas, usualmente coproducciones hispano-italianas, con las que un servidor había crecido pegado a su pantalla amiga. Todas ellas forman parte de ese subgénero llamado Spaghetti Western, en el cual, para reducir costes, se simulaba el desierto norteamericano en las desérticas tierras almerienses. Aun así, no se lleven a equívocos: grandes actores y directores visitaron Almería para rodar muchos bodrios y alguna que otra superproducción. Almería aún rinde culto a John Lennon, el cual residió en la zona en plena efervescencia “beat” para grabar Cómo gané la guerra (Richard Lester, 1967). También son conocidos estos escenarios por ser parte del infinito paisaje que aparece en Lawrence de Arabia  (David Lean, 1962), así como en Los siete magníficos (John Sturges, 1960) y otros muchos clásicos del western, hasta llegar a la elevada cifra de unos 400 títulos grabados hasta la fecha sólo en la provincia de Almería. 

Así pues nuestro GPS nos llevó directamente a la entrada de Mini-Hollywood, el cual nos pareció, desde la entrada, más un parque de atracciones que unos viejos escenarios de película, tanto por su aspecto como por la enorme cola de la entrada, integrada básicamente por familias con niños, lo cual nos pareció un poco extraño. ¿Son los escenarios de aquellas películas realmente un sitio para que los pequeños pasen el día jugando y disfrutando?

Escamados, y dándonos cuenta de que esto no era lo que esperábamos, aparcamos nuestra Volkswagen justamente donde se anunciaba (con un cartel bastante oxidado y desgastado) otro lugar de similares características: “Fort Bravo”. Para aumentar nuestro desconcierto, justo enfrente de Mini-Hollywood, en medio del imponente paisaje desértico, parecía hallarse otro tercer escenario. Otro cartel señalaba en otra dirección: “Estudios Sergio Leone”. Imagínense nuestro dilema. ¿A cual de ellos ir? ¿Cuál será aquel en el que se rodó la célebre trilogía del dólar?

Gracias a nuestro móvil con Internet salimos de dudas: Mini-Hollywood es un moderno parque temático enfocado para los más pequeños. Cuenta con espectáculo de papagayos y zoo, además de los supuestos escenarios donde se han grabado “películas”, sin ser especificadas ninguna de ellas. No nos huele demasiado bien esa falta de información y buscamos la web de Sergio Leone Estudios. Nos cuenta que allí se han grabado cintas como Hasta que llegó su hora y Le llamaban Trinidad. De la trilogía del dólar ni palabra. Seguimos investigando con una conexión a Internet por móvil, raquítica y testimonial. Tras una espera de unos diez minutos mirando a la pantallita vemos que el viejo Texas Hollywood de 800 balas (Alex de la Iglesia, 2002) se llama en realidad Fort Bravo. Leemos que es el más antiguo y en el que más películas se han rodado desde que, allá por 1960, fuera creado por un consorcio cinematográfico con capital italiano y norteamericano con el fin de abaratar costes en el, por aquel entonces de moda, género de las películas del Oeste. 

La entrada a Fort Bravo se encuentra en una curva bastante peligrosa de la carretera A-92, unos tres kilómetros antes de llegar a la población de Tabernas. El camino hacia la entrada es angosto, casi lunar. A unos tres kilómetros del desvío se encuentra la entrada, y al fondo, el pueblo al estilo del típico far west. De mano destaca el enorme aparcamiento infestado de turismos, en su gran mayoría de alquiler. Las pegatinas en la luna trasera los delatan. Al llegar a la taquilla he de reconocer que la impresión que te llevas cuando el taquillero te apunta con una pistola directamente a la cara para pedirte los 16,50€ de la entrada ha sido para mi una sensación nueva y diferente. Nunca me había apuntado un desconocido con un revolver directamente a la cara para pedirme dinero. El precio puede parecer desmesurado, pero créanme, merece la pena. 

En Fort Bravo puedes tocar todo, porque seguramente no lo vas a dejar en peor estado del que ya lo está. No hay vigilantes ni cámaras indiscretas, por lo que nuestra curiosidad natural nos hace intentar abrir y cerrar todas las puertas, encontrando, en la mayoría de los casos, que el edificio que pretendíamos visitar (la barbería, la tienda de armas, o la funeraria) es únicamente su propia fachada tapando un pequeño descampado lleno de basura y maleza que ,a su vez, era la parte de atrás de otro edificio cualquiera. Otro caso muy común era aquel en el que entrabas en un establo y resulta que si abrías una puerta estabas en la cárcel, y si abrías otra más estabas en el hotel. Otra tercera posibilidad era el que hubiera un edificio con cuatro fachadas, es decir, un edificio cuadrado con cuatro puertas, cuatro ventanas pequeñas al lado de la puerta, cuatro primeros pisos, todos ellos diferentes, y cómo no, en el interior un pequeño descampado en el que la maleza posiblemente crezca libremente desde los años 60. Así es Hollywood, amigos.

Todas estas sorpresas cutre-salchicheras  proporcionan a la visita un encanto sin igual. Aquí nada parece estar preparado para el turista, aunque se viva de él. Todo es ficción y nada ficticio. No hay nada de adorno para el visitante, los decorados son así, tremendamente desgastados y poco cuidados, sin mantenimiento aparente ninguno, pero dispuestos para rodar ahora mismo si así  lo desean. En pantalla al fin y al cabo todo queda bien y el show lleva sin parar desde los años 60, piénsenlo. Ese edificio tan bonito y aparente que aparece en la película del Oeste de la sobremesa posiblemente sea sólo fachada. Solamente fachada. Una ilusión óptica que aquí parece tan evidente que te llegas a sentir estúpido. ¿Cómo con unos escenarios tan chuscos en pantalla esto parece realmente el Oeste americano? La respuesta se encuentra directamente frente a nuestros ojos. Aquí y allí, y más al fondo, la nada. Casi la nada. Esta zona de Almería es un desierto de rocas, gargantas, precipicios, cañones, montañas lamidas y arena. Una zona pobre en recursos, pero rica visualmente hablando. En toda Europa no hay otra zona así, tan parecida al desierto de Nuevo México y Texas. De haber sido en algún sitio a este lado del océano tenía que ser aquí. Y ha sido aquí. 

Tras aparcar muy cerca de la “supuesta” mina que aparece en ese homenaje al pueblo de Tabernas y a su actividad cinematográfica que es 800 balas, nos dirigimos al centro de la villa. Tenemos suerte, el espectáculo del medio día será en apenas una hora. Mientras, visitamos el pueblo mexicano, en el que yo, con mi casi metro noventa de altura, parece que estoy en el pueblo de los pitufos. Las puertas tienen más o menos la altura de mis hombros y todo está blanqueado para que quede más aparente ante la cámara. Desde una perspectiva me parece el pueblo del comienzo de El bueno, el feo y el malo. Hace un calor insoportable. Me parece normal que en aquellas películas los actores aparezcan sucios y sudados. Llevo aquí cinco minutos y yo también lo estoy. Compruebo la dureza del cartón piedra. De una patada podría cargarme una casa. Me llama la atención una hilera de supuestas edificaciones cuya construcción está aprovechada hasta el máximo. Cuatro paredes y cuatro puertas y ventanas para cada casa. Según la perspectiva, el mismo pueblo es uno u otro. Al fondo hay un arco que según nos cuentan aparece en Los cuatro magníficos, aunque en realidad no lo recuerdo, y, enfrente, la casa de la pésima Los Dalton contra Lucky Luke (Philippe Haim, 2003), la cual, curiosamente, es la obra más mencionada por los figurantes y guías durante toda nuestra estancia, puede que a causa de que la mayoría de visitantes del estudio fuesen franceses y alemanes, siendo nosotros, los españolitos, al menos aquel día y según nuestras estimaciones, menos de la mitad del público presente.

Sobre nosotros, el público, llama la atención que, pese a la gran cantidad de coches, apenas se vea a gente visitando los decorados. Aquí todo está exactamente igual que lo hemos dejado al final de 800 balas, pero no me creo que esto sea un negocio cerca de la bancarrota. En el aparcamiento hay unos doscientos  coches, por lo que, más o menos a tres personas por coche, hacen unas seiscientas personas, por lo que pensamos que el negocio sigue yendo viento en popa, a pesar de que ya son muy pocas las películas que se ruedan en la zona.

El misterio acerca de dónde está la gente se disipa cuando comprobamos que en todo el recinto hay un saloon ambientado en el antiguo Oeste —se puede ver, tal y como se conserva hoy día, en la inefable Aquí viene Condemor, el pecador de la Pradera (Álvaro Sáez de Heredia, 1996), además de aparecer varias veces en la trilogía del dólar y más recientemente también en 800 balas—, además de un moderno restaurante “escondido” tras los decorados de la zona americana y que en esos momentos, justo a las dos de la tarde, está a rebosar. La existencia de estos dos establecimientos hosteleros, ambos con gran afluencia de público, corrobora que el negocio sigue yendo viento en popa además de comprobar una vez más que es totalmente cierto eso que dice un buen amigo mío de que “en España, en todos los sitios, por raros que sean, siempre hay un bar”. Tomamos una caña a buen precio y seguimos paseando por los decorados. Nos fotografíamos en la horca, situada en un cadalso de dudosa estabilidad y nos disponemos seguidamente a ver el espectáculo. Un espectáculo pretendidamente humorístico y de dudosa calidad, el cual ofrece una trama simple: el sheriff y su ayudante van a hacer un depósito de oro al banco, unos forasteros ven la jugada, asaltan el banco y se hacen con el botín. Seguidamente el sheriff pone paz arrastrando atados a un caballo y lanzando de un balcón a los malhechores. Los disparos suenan a pistola de juguete y los golpes y arrastres se ven bastante falsos. Me llama la atención lo rústico que es todo, ya que, lejos de haber un sofisticado sistema de seguridad para que el forajido caiga en un mullido colchón, veo cómo el truco para el salto de un balcón de altura hacia el suelo es un desvencijado trampolín que va a dar a un montón de alpacas de paja cubiertas de una sucia lona. El espectáculo es realmente pésimo, con continuas alusiones a Chiquito de la Calzada y a anuncios de la televisión actuales, pero entretiene casi cuarenta y cinco minutos. Luego nos damos una vuelta en carreta, incluida en el precio. Las dos pobres mulas tienen problemas al subir las pequeñas cuestas del decorado. El simpático figurante nos dice que llevan todo el día haciendo el trayecto y que están cansadas. No son más de las cuatro de la tarde, pobres animales, pienso, pero esto es un negocio y con todo lo que calculo que pueden recaudar en un día podrían tener varias mulas tratadas a cuerpo de rey para ir rotando en su viaje a los turistas que, como yo, quieren verlo todo rápido y bien, y mejor aún sin cansarme. Pese a ver estos decorados, pienso por un momento en Wall-E (Andrew Stanton, 2008), y en todos aquellos humanos orondos que sólo se desplazan en carretillas para no cansarse. En parte somos así. El paseo es bastante lento y da una sensación de decadencia que me encanta. A lo lejos vemos paisajes conocidos de a saber qué películas. Uno de ellos, quizá el mejor, el típico en el que el bueno se va del pueblo por un camino que lleva a las montañas, parece estropeado por una torre de alta tensión que, a buen seguro, han de evitar las cámaras que allí rueden. Ciertamente todo Texas Hollywood parece viejo y abandonado, como si hiciera mucho tiempo que nadie rueda allí. Todas las fotos del saloon son de películas de los años 80 y 90. En la actualidad parecen más preocupados de seguir con las visitas de los turistas. No olvidemos que tienen un precio de 16,50€. Vemos también cómo se está construyendo una piscina y unos pequeños bungalows. Todo parece enfocado al turismo y no al rodaje. Quizá los tiempos mejores hayan pasado. Quizá 800 balas (Alex de la Iglesia, 2002), grabada en este mismo escenario, sea una clara fotografía de la situación actual. 

Antes de irnos nos tomamos otra caña, para olvidar que estamos casi a 40 grados y así recuperar fuerzas para visitar  el decorado que le da nombre al lugar, Fort Bravo, la fortaleza del ejército de caballería preparada para resistir los ataques de los indios. A simple vista impone, pero luego, a medida que nos acercamos se va volviendo cada vez más pequeña y más como de mentira. Una vez dentro de ella parece de juguete. Dentro todo está como a medio hacer o a deshacer, en realidad hemos caminado hacia ella para ver poca cosa, unos cuantos tablones y más cartón piedra.Después otra caminata hacia los “tippis” indios y nueva decepción. Son simples lonas pintadas con spray. Dentro de ellas no hay absolutamente nada, solo un nauseabundo olor que nos hace plantearnos qué hace esta gente con todo el dinero de las entradas y los rodajes. Aquí todo es de mentira y parece de la peor calidad. Ciertamente ahí reside gran parte del encanto de la visita. No nos llevamos ningún souvenir por tener unos precios bastante altos. Así como tampoco nos hacemos ninguna foto oficial con los disfraces que la organización pone a disposición de los turistas. Una fotografía son 7€. El software que las transforma en sepia está basado en Windows 95, y los disfraces tampoco son nada del otro mundo. Eso sí, hemos fotografiado cada detalle del lugar con nuestra cámara, para luego poder compararlo con los escenarios de viejas películas. Tras unas tres horas en el lugar abandonamos “Texas Hollywood”, dejando tras de nosotros una nube de polvo que hace que la visión de los escenarios parezca realmente la de nuestra huída de un pueblo del Oeste tras asaltar el banco. Decadente, destartalado y sucio, pero interesante. Pese a todo, nos vamos satisfechos mientras ya barrunto escribir un artículo, este artículo, sobre lo vivido.

Antes de llegar a la carretera general, mientras todavía sufrimos los baches que nunca llegan a ser charcos, mi señora y yo volvemos a hacerlo. Nuestros viajes suelen ser una buena mezcla entre lugares turísticos convencionales y otro tipo de lugares pretendidamente más freaks. Sobre este en concreto, antes de llegar a la carretera general ya hemos prometido volver en cuanto podamos. Volver al Oeste en nuestra Volskwagen-carromato.

 

 

ASOCIACIÓN DE ESCRITORES DE ASTURIAS

PREMIOS 2017

 

XIV Premio de las Letras de Asturias

XIX Premios de la Crítica de Asturias

 

 

CONVOCATORIA

La Asociación de escritores de Asturias convoca:

  

1.    XIX El PREMIO DE LA CRÍTICA DE ASTURIAS

 

2.    XIVPREMIO DE LAS LETRAS DE ASTURIAS

     3.    PREMIO A UNA COLUMNA PERIODÍSTICA O CONJUNTO DE ARTÍCULOS

 

1.    XIX PREMIOS DE LA CRÍTICA DE ASTURIAS

 

Se convocan cuatro premios:

 Narrativa en castellano y narrativa en asturiano

 Poesía en castellano y poesía en asturiano.

Se concederá un premio por cada modalidad a un libro de un autor que haya nacido o resida en el Principado de Asturias,

 

a)    Presentación de obras

Cualquier persona física o jurídica, podrá proponer aquellas obras que considere merecedoras de optar a los premios de la crítica.

 

b) Plazo de presentación y otros requisitos

  Todas las obras que concurran al premio, en cada una de las modalidades, deben haber sido publicadas entre el 1 de enero del año 2018 y el 31 de diciembre del mismo año, o en su defecto, antes de la fecha límite de admisión de esta convocatoria, pero con el número del Depósito Legal correspondiente al año 2018. En este último caso, toda obra propuesta quedará excluida en la siguiente convocatoria.En cualquier modalidad quedarán excluidas aquellas obras que sean reediciones ya publicadas en años anteriores, así como las antologías y obras completas.La fecha límite de admisión es hasta el 30 de septiembre de 2019 a las 24 horas.Las propuestas irán acompañadas de un escrito que incluya título de la obra, autor, identidad de quien presenta la obra, domicilio, teléfono de contacto y lugar de nacimiento, así como una breve valoración de la obra presentada. Además se entregarán cuatro ejemplares del libro en la misma dirección.

Las propuestas se remitirán a Asociación de Escritores de Asturias. Hotel de Asociaciones Santullano C/ Joaquín Costa, nº 48, 33011. Oviedo

 

 

c)    Jurado

El Jurado, estará compuesto por un mínimo de tres personas de reconocido prestigio en el ámbito literario y un secretario que actuará con voz, pero sin voto. Éste tendrá que ser miembro de la AEA y será nombrado por el Presidente/a de la Asociación de Escritores de Asturias.

 

d)   Premios

Los premios serán concedidos por el Jurado correspondiente a cada una de modalidades. En fecha próxima a la concesión de los premios, el jurado decidirá la obra premiada en narrativa y en poesía, y en las dos modalidades: castellano y asturiano.

Los autores premiados en cada una de las modalidades recibirán como premio un estatuilla nombrada Apolo, realizada por  el escultor Jaime Herrero y un diploma.

 

 

2.    XIV PREMIO DE LAS LETRAS DE ASTURIAS

Se concederá el Premio de las letras de Asturias a un autor nacido, residente o vinculado a Asturias, cuya obra suponga una aportación especial a la literatura.

a)    Presentación de candidaturas.

Los socios, al corriente de pago de la cuota correspondiente,podrán presentar candidaturasparaoptar al Premio de las Letras, siempre y cuando se cumplan todos los requisitos de estas bases. Para ello, se deberá enviar una propuesta por escrito en la que figure el nombre del autor, lugar y fecha de nacimiento, dirección postal, teléfono de contacto, currículum y todos los méritos que se consideren relevantes al correo de la AEA:

asociacionescritoresdeasturias@gmail.com

 

 b) Plazos y forma de presentación

 El plazo de admisión de candidaturas termina el 30 de septiembre     de 2019 a las 24:00 horas. Se darán a conocer las candidaturas propuestas a través del correo. La emisión de votos por los socios finaliza el 15 de octubre de 2019. Los  socias/as de la Asociación podrán emitir  su voto si así lo  desean.

 Las propuestas y posteriormente los votos se dirigirán a asociacionescritoresdeasturias@gmail.com.

c)Jurado

El jurado estará formado por la totalidad de los socios de la AEA que estén al corriente de su cuota anual, y que deseen emitir su voto. Cada socio puede votar el nombre que considere merecedor del Premio, teniendo en cuenta lo establecido en el apartado 2b). Enviará un correo a la Asociación  antes del  30 de octubre. El presidente/a de la AEA será el que proclame el ganador del Premio después de que el secretario contabilice todos los votos recibidos. Vistos los votos emitidos, la Junta Directiva de la AEA tendrá poder de decisión.

d) Premio

El autor premiado recibirá como premio la escultura nombrada Apolo realizada por Jaime Herrero

 

3.    COLUMNA PERIODÍSTICA

 a)    Presentación de candidaturas.

  Las candidaturas se enviarán mediante un archivo en formato electrónico con la selección de la columna o conjunto de columnas, escritas en castellano o en asturiano, que hayan sido publicadas en cualquier periódico o revista,durante el año 2018 y cuyo autor haya nacido o resida en Asturias, indicando el autor, género, el medio y la fecha en que se publicó. Se valorará la calidad literaria del escrito y la trayectoria  del articulista.

 

b)   Plazos

Cada candidatura propuesta será remitida antes del 30 de septiembre de 2019, a asociacionescritoresdeasturias@gmail.com

 

c)    Jurado.

 

En la modalidad de columna periodística, el Jurado estará compuesto por los miembros de la Junta Directiva de la Asociación de Escritores de Asturias, y/o personas de reconocido prestigio en el ámbito literario o periodístico, nombradas por la misma.

 

d)   Premios

El ganador recibirá como premio la escultura nombrada Apolo realizada por Jaime Herrero y  un diploma.

 

NOTA: Con carácter general, los miembros de cada uno de los jurados sólo valorarán los contenidos literarios de las obras propuestas, descartándose cualquier otra consideración en las deliberaciones del mismo. Asimismo, el jurado, en cada modalidad del PREMIO DE LA CRÍTICA DE ASTURIAS, podrá declarar desierto el premio cuando así lo estime oportuno y se abstendrá, en cualquier caso, de otorgar menciones especiales.

 

 

 4. Acto de entrega de premios

 a) La composición de los distintos Jurados, así como el nombre y las obras de los autores que resulten galardonados, se darán a conocer en un acto público, preferiblemente en el mes de diciembre de 2019, que se comunicará a través de los medios de comunicación social. A los autores premiados se les comunicará  con antelación el fallo del Jurado.

 

 

b) Con el fin de promover y difundir tanto las obras como los autores, la organización se reserva el derecho de anunciar públicamente y con antelación al fallo del jurado, los títulos y los autores de las obras finalistas de cada modalidad.

 

 c) El acto de entrega de premios se anunciará oportunamente en los medios de comunicación, redes sociales y se les comunicará a los socios por correo electrónico.

 

5. Aceptación de las bases

 El mero hecho de tomar parte en estas convocatorias implica la total aceptación, sin reservas, de estas bases. En todos los casos, cualquier incidencia no contemplada en estas bases, así como su interpretación será resuelta por el jurado.

Ni el jurado ni los miembros de la AEA, mantendrán correspondencia con los firmantes de las propuestas.

 

Oviedo, julio de 2019

 

 

Novedades de socios

Novela de José Ángel Ordiz

 

Novedades de los socios

 

Novedad de nuestra compañera María José C. Díez-Balmori

 

Novedades de los socios

Poemario de nuestra presidenta

 

Novedades de socios

Libro de Ángel García Prieto

 

Novedades de socios

 

Novedades de socios

 

Novedades de socios

Libro de aforismos de Francisco Álvarez Velasco

 

Novedades de socios

Nuevo libro de Virginia Gil y Carmen Nuevo

 

Novedades de socios

Poesía de Javier Lasheras

 

Novedades de socios

Raúl Castañón

 

Novedades de socios

 

Novedades de los socios: Ana García de Loza

 

Novedades de los socios

Libro de Jorge Ordaz

 

Novedades de socios

novela de Armando Murias

 

Novedades de socios

libro de Ángel García Prieto

Novedades de socios

Esther García López

 

Novedades de socios

J.F. Chimeno

 

Novedades de socios

Raúl Castañón

 

Novedades de socios

Nieves Viesca

 

Portada y contraportada

Nuevo libro de Pepe Monteserín

 

Oviedo, libro abierto

Colección Diez

Primavera eterna. Varios autores.

Colección Diez

Kaledidoscopia. Col.Diez 2

 

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