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II CERTAMEN INTERNACIONAL DE POESÍA Y RELATO CORTO “POETA AURELIO GONZÁLEZ OVIES”

 

 

II CERTAMEN INTERNACIONAL DE POESÍA Y RELATO CORTO “POETA AURELIO GONZÁLEZ OVIES”

La Asociación de Escritores y Escritoras de Asturias (AEA) en colaboración con el Ayuntamiento de Gozón, con el fin de promover la creación literaria, convoca el II Certamen Internacional de Poesía y Relato Corto “Poeta Aurelio González Ovies”.

BASES

  1. Podrá participar en las modalidades de Poesía y Relato Corto de este certamen toda persona mayor de 18 años.
  2. El certamen será de temática libre.
  3. Las obras podrán presentarse en lengua castellana y/o asturiana, ser inéditas y no estar pendientes del fallo de ningún otro concurso literario. Las personas interesadas participarán, como máximo, con una obra perteneciente a cada una de las dos modalidades anteriormente mencionadas.
  4. Los relatos presentados deberán tener una extensión máxima de tres Así como los poemas una mínima de diez y máxima de treinta versos.
  5. En ambos casos, los textos se presentarán numerados en letra Times New Roman, cuerpo 12, interlineado a 1,5. El título debe figurar en mayúsculas, letra Times New Roman, cuerpo 18 y negrita.
  6. No se admitirán obras confeccionadas mediante el uso de Inteligencia Artificial.
  7. Las personas interesadas en participar podrán presentar sus obras a través de la dirección de correo electrónico certamenpoesiaAGO@gmail.com

Se incluirán como archivos adjuntos al correo dos documentos en PDF:

El primer archivo llevará por nombre el título de la obra y contendrá la obra que se presente sin ningún otro dato identificativo.

El segundo archivo llevará por título la palabra plica (datos personales), seguida del título de la obra y contendrá en su interior los siguientes datos:

  • Título de la obra y modalidad (poesía o relato corto)
  • Datos de la autoría: Nombre y apellidos
  • DNI
  • Teléfono
  • Correo electrónico
  • Dirección postal

 

En el caso de que una persona desee participar en las dos modalidades del concurso, deberá remitir un correo electrónico específico para cada una de ellas.

Los datos personales serán recabados con la finalidad exclusiva de gestionar la participación de las personas aspirantes al premio en el concurso.

  1. La Asociación de Escritores y Escritoras de Asturias (AEA) y el Ayuntamiento de Gozón se reservan el derecho de reproducción de las obras galardonadas para su publicación y difusión. Las obras no premiadas serán destruidas tras el fallo del jurado.
  2. El plazo de presentación de originales quedará abierto el día 20 de mayo de 2026 y concluirá el 31 de agosto de 2026.
  3. El jurado estará presidido por la escritora María Esther García López (presidenta de la AEA). Formarán parte del jurado el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Gozón, que actuará con voz, pero sin voto y personalidades relevantes del mundo de la literatura y del ámbito De las obras recibidas el jurado concederá UN ÚNICO PREMIO a cada una de las dos modalidades del certamen.

El fallo se hará público a lo largo del mes de noviembre de 2026 en las redes sociales de la AEA, en su página WEB y en el Ayuntamiento de Gozón, y se comunicará directamente a los premiados.

  1. El premio está dotado con 1000 € y diploma acreditativo en cada una de las modalidades.

El pago de este premio se realizará por transferencia bancaria, una vez aportada la documentación necesaria a tal efecto (DNI y nº de cuenta). El importe de dicho premio estará sujeto a las retenciones previstas en la legislación vigente

Asimismo, se concederá un accésit dotado con diploma a los poemas y relatos que, sin ser ganadores, reciban el reconocimiento del jurado y cuantas menciones especiales se estimen convenientes.

  1. La entrega de premios tendrá lugar en Luanco. La fecha y el lugar se comunicarán tras hacerse público el fallo del jurado. Será obligatoria la presencia de las personas galardonadas o un representante de las mismas.
  2. La presentación de originales a este premio implica la aceptación de las presentes bases. El incumplimiento de cualquier punto de las bases dará lugar a la exclusión del participante.

 

En Oviedo, a 20 de mayo de 2026.

“Tinta bajo las uñas”, con Yeray-Bosco

Por David Fueyo

 

Yeray-Bosco Morís Vega tiene veintiún años y esa rara condición de los que aún no han aprendido a mentirse. Escribe desde la inocencia como otros escriben desde la profundidad de su propio imaginario, que a veces es lo mismo.

Estudiante de arte dramático, catequista, actor, director y esa figura casi extinta que es el poeta que recita sus versos delante de quien quiera escucharlos, Yeray-Bosco lleva el nombre compuesto como quien lleva dos vidas en paralelo, o quizá una sola partida por la mitad para que quepa más. En sus obras conviven el absurdo y la fe, el teatro documental y el misterio, la cama como metáfora del mundo y una piedra prehistórica de Atapuerca como la obra de arte más honesta que ha visto nunca. Lo que sigue es una conversación con alguien que todavía no sabe cómo se verá dentro de diez años y que tiene, en esa ignorancia dichosa, todo el futuro por delante.

Hay escritores que llegan a la literatura como quien llega a casa después de haber vivido siempre en ella sin saberlo. Yeray-Bosco es uno de ellos.

 

  1. ¿Qué tendríamos que saber de ti que no tenga nada que ver con la literatura?

Tengo veintiún años y mi vida se articula en torno a Cristo, desde donde intento dar sentido a todo lo que hago. Diría que, más allá de cualquier ámbito, el amor es el motor orgánico desde el que intento vivir y mirar el mundo, procurando hacerlo desde la inocencia.

Me dedico al teatro: lo estudio, lo práctico y lo enseño, trabajando con adolescentes y adultos y creando un espacio que procuro cuidar como lugar de encuentro y de trascendencia. Formo parte de la compañía Escena Contingente, donde, junto a mis compañeros y compañeras, continúo explorando, desde el cuidado y el afecto, distintas formas de crear y de estar en escena.

Recientemente estrenamos en el Teatro Jovellanos la obra Que se escuche fuerte mi grito, un proyecto de teatro documental en el que empleamos la técnica del headphone verbatim para abordar el suicidio juvenil en Asturias. Con esta investigación buscamos dar voz a testimonios reales y acercar, desde la escena, la complejidad y la urgencia de esta realidad.

Dedico parte de mi tiempo a la catequesis con niños y jóvenes en la parroquia de San Clemente de Quintueles, una experiencia que me vincula con lo comunitario y con una manera concreta de acompañar a otros.

 

  1. ¿Cómo y cuándo supiste que te gustaría dedicarte a escribir?

 

En realidad, la necesidad de expresarme artísticamente me viene desde niño. Quizá hay una relación entre el modo en que entiendo la realidad y la manera en que siento que debo expresarla desde mis circunstancias.

Concibo escribir, especialmente poesía y teatro, como una forma de dirigir la atención hacia la profundidad y la sensibilidad de las cosas. Escribir es, para mí, una manera libre de construir sobre el papel aquello que solo puede existir en mi imaginación y compartirlo.

 

 

 

  1. ¿Cómo definirías tu voz literaria? ¿Crees que ha cambiado mucho desde que empezaste a escribir?

 

De más pequeño, con nueve años, escribía poesías a partir de refranes como “El que no corre vuela y el que no, pa la cazuela”. Luego se las enseñaba a mi madre, a mis abuelos, a mis compañeros. Era un mini rapsoda. Ahora hago lo mismo, solo que comparto lo que hago con más gente y con otros artistas.

Sin duda, con el paso del tiempo los gustos cambian; sin embargo, permanece la esencia de lo que somos. Persigo esa inocencia. Es la que probablemente buscaba Pablo Picasso cuando pasó toda su vida intentando pintar como un niño, o la que dejó Gloria Fuertes impregnada en su maravillosa literatura

 

  1. ¿Qué historia llevas tiempo queriendo contar, pero aún no te has atrevido a escribir?

Me interesa la síntesis. Quiero escribir una obra de teatro en la que se exponga la historia de la vida de un ser humano desde la cama. Todo lo que nos pasa encima de un colchón: dormir, soñar, llorar, reír, ver la tele, leer un libro, hacer el amor, morir, nacer, hacer y deshacer la cama…

Subir al escenario una humanidad atravesada por el esquema actancial, recién descubierto para mí; es decir, por el deseo del sujeto sobre el objeto. Espero poder ponerme con esta historia cuanto antes.

 

  1. Si tuvieras que recomendar tres obras clave de la literatura para los lectores de LITERARIAS, ¿cuáles elegirías y por qué?

 

    Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite. Recomiendo este libro desde que lo leí en primero de la ESO. Cuando mi profesora de lengua y literatura me propuso leerlo para hacer un comentario, ya por el título, por mi edad o por la portada de aquella edición, me pareció algo infantil y ñoño. Sin embargo, en cuanto empecé a leerlo descubrí el Manhattan imaginado por Martín Gaite y me enamoré del libro.

Otra obra que me parece fundamental es Pedro Páramo, de Juan Rulfo. El misterio, la sobrenaturalidad y la atmósfera que envuelven la obra resultan sobrecogedores. Es, sin duda, una de las grandes novelas de la literatura hispanoamericana del siglo XX. Destacaría especialmente sus complejos juegos espaciotemporales y la manera en que las voces se entrelazan hasta desdibujar la frontera entre la vida y la muerte.

El Diario de Santa Faustina Kowalska. En esta obra, publicada póstumamente, se relatan sus encuentros con la Divina Misericordia y su relación con Dios. Resulta muy interesante tanto por su contenido místico, en el ámbito de la fe, como por su dimensión cultural y antropológica, al ofrecer un testimonio directo de una experiencia espiritual llevada al lenguaje.

 

 

  1. ¿Qué obra ya publicada por otro autor o autora te hubiese gustado firmar?

 

No me sentiría capaz de firmar una obra que no haya escrito o que no forme parte de mi imaginario vital. Me resultaría imposible firmar ninguno de los tomos de La Divina Comedia, de Dante Alighieri, El elogio de la locura, de Erasmo de Rotterdam, o Hierba, de Keum Suk Gendry-Kim. Bendita originalidad, la que nos hace a cada uno ser diferentes.

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  1. Piensa en ti como escritor o escritora dentro de diez años, ¿cómo te ves en ese no tan lejano dos mil treinta y seis?

 

No lo sé. No sé bien ni siquiera cómo me veo mañana. Espero que bien. Dentro de diez años, quizá algún conocido me pare por la calle y me diga algo así como:

—¿Cómo estás?

—Bien, ¿y tú?

—Bien.

—Bueno, que te vaya bien.

—Lo mismo, ciao.

Más o menos me veo así. Al final, poco importamos en comparación con la cantidad de siglos que acabarán olvidándonos. Los más, a todos.

Quizá me vea con más cuadros, textos u obras; o quizá trabajando en algo “provechoso”. Aún no lo sé.

 

  1. Si pudieras inventar una herramienta literaria imposible, ¿qué maravilla aportarías al oficio de escribir?

 

El cinegrama. Un aparato con el que poder observar lo que estás escribiendo. Leería las frases y, gracias a una tecnología imposible, generaría una realidad instantánea a partir del texto.

Según lo pienso, me doy cuenta de lo cerca que podría estar este tipo de tecnología y me da miedo. Ojalá no exista nunca, para que podamos seguir imaginando. Probablemente lo inventaría y me arrepentiría.

 

  1. Recomiéndanos una película, una canción y una obra de arte plástico.

 

Una película: Marcelino, pan y vino. Me interesa especialmente cómo representa la inocencia sin convertirla en algo superficial. Hay una mirada limpia, esencial, que permite que lo extraordinario aparezca desde lo cotidiano.

Una canción: Video Killed the Radio Star de The Buggles. De pequeño bailaba esta canción imaginándome la historia de un robot. Formaba parte de un CD recopilatorio con música del programa Crónicas Marcianas que tenía mi madre.

Una obra plástica: La piedra Excalibur. En realidad, es un bifaz de color rojizo hallado en la Sima de los Huesos, Atapuerca, una herramienta prehistórica de piedra, perfectamente tallada y simétrica, que apareció en un contexto muy probablemente ritual. Está expuesta en el Museo de la Evolución Humana como un objeto enigmático. Lo que me interesa no es solo su antigüedad, sino el misterio que la rodea: que alguien, hace cientos de miles de años, dedicara tiempo y precisión a crear algo que parece exceder lo meramente utilitario.

 

 

  1. ¿Qué esperas aportar como miembro/a de la Asociación de Escritores y Escritoras de Asturias?

 

Espero aportar lo que soy, como en todo, porque no puedo aportar otra cosa: simplemente lo que soy y lo que buenamente hago. Sobre todo, pretendo aportar unas buenas orejas que escuchen, porque para eso tenemos dos y las mías son bien grandes. Egoístamente, pretendo seguir aprendiendo y reivindicando la importancia de la inocencia.

 

 

Breve currículum literario:

Yeray-Bosco Morís Vega, de veintiún años, es estudiante de la Escuela Superior de Arte Dramático del Principado de Asturias y desarrolla su trabajo entre la escritura, la creación escénica y la investigación teatral. Ha participado, entre otros, en recitales de poesía como el de la Playa de la Ñora, el VIII Recital de Les Cuerries y el de inauguración de la Plaza de la Poesía de Villaviciosa, y ha publicado poesías en asturiano en el nº 20 de la revista Formientu.

En 2025, sus poesías fueron escenificadas en la residencia artística Al otro lado, en Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, en una propuesta que exploraba la escucha a través de auriculares. Ese mismo año estrenó El padre invisible, una obra del absurdo sobre la existencia y el problema de la pérdida de la fe, que escribe, produce y dirige. Paralelamente, forma parte de la compañía Escena Contingente y compagina su labor creativa con la pedagogía teatral en la Academia Emilio Méndez.

 

LOS NO-HOGARES

Yeray Morís Vega

Hay algo ritual en el momento en que entras por primera vez en una casa vacía. Las paredes desnudas, la reverberación del sonido, el vacío: todo parece reclamar una intervención necesaria, la tuya. Es ese impulso primitivo de impregnar el entorno de ti mismo, esa necesidad ardiente de inscribir tu presencia, de dejar huella, de domesticar lo inhóspito, lo que se escapa a lo meramente decorativo y te remite a un gesto originario: imprimir las manos en las paredes de la cueva.

Habitar un hogar no es ocupar ni ordenar un espacio, sino constituirlo como extensión de la propia identidad y materia para devenir en él. En ese sentido se juega, en buena medida, la posibilidad doméstica de “estar” para “ser”.

El concepto contemporáneo de hogar parece prometer precisamente eso, un espacio donde tu subjetividad pueda desplegarse con libertad. Sin embargo, esa promesa se ve arrinconada por la proliferación de modelos prefabricados de identidad espacial. El catálogo te ofrece opciones cerradas: estilo nórdico, neominimalista, updated classic, vintage, cottagecore…y la elección, que aparenta ser libre, está ya mediada, bien delimitada, por una gramática estética estandarizada. Así, no creas tu espacio para habitarlo, sino que seleccionas, entre variantes disponibles, una versión ya codificada de ti mismo.

Frente a esta lógica del consumo, conviene recordar que la casa no es un mero contenedor, sino una proyección del sujeto. Como señala González García, la casa “funciona en un nivel simbólico como proyección de la corporalidad y de la psique humana”, al tiempo que remite a distintas maneras de habitar (González García, 2013). Esto implica que el espacio doméstico no debería configurarse como una forma impuesta desde fuera, sino como una construcción que emerge de la experiencia, del cuerpo y de la memoria. Sin embargo, cuando esa dimensión es sustituida por modelos estéticos repetibles, el hogar pierde su espesor significante y se diluye en una superficie intercambiable, modular, prefabricada. De este modo, lo que debería ser un proceso de apropiación íntima del espacio se reduce a una operación de consumo. Ya no habitamos, sino que reproducimos formas de habitar previamente codificadas, una suerte de no-hogar. Un no-hogar no es, entonces, simplemente una casa impersonal, sino un espacio donde la identidad no se produce, se simula artificialmente.

Cabe entonces que te preguntes: ¿eliges realmente cómo habitas, o te limitas a consumir formas de habitar ya legitimadas? Y, más aún, ¿te es posible sustraerte a esa lógica y construir un hogar que no sea la réplica de un imaginario colectivo, sino la sedimentación genuina de tu propia experiencia?

Decididamente, elegiría a mi abuela como decoradora de interiores. En la repisa de arriba, justo encima del teléfono, tiene dispuestas unas muy variadas figuritas de plástico; por el salón hay cuadros que ha pintado mi prima de tres años, juguetes, fotografías, mil cables, otros cuadros que he pintado yo, un reloj de ganchillo, una radio, un televisor enorme, gotelé…Todo está en su sitio. Como señala Marc Augé, un lugar es aquel espacio donde pueden leerse “las identidades individuales y colectivas, las relaciones (…)y la historia que comparten” (Augé, 1998). Úrsula K. Le Guin lo formulaba como una acumulación de vida irreductible a cualquier orden estético: “olores de la cocina”, “rugidos de furia”, “cascadas de lágrimas”, “miles de deshechos”, todo ello atravesado por el tiempo que “ondula las cortinas un momento / todos esos años desde ahora, hacia atrás” (Le Guin, 1988/1991)

Ese “lugar” no responde a una normativa estética externa, sino a una cartografía afectiva. Cada objeto es un nodo de memoria, un resto de vida sedimentada. La aparente saturación no es desorden. Es densidad.

Frente a ello, muchas de las casas contemporáneas, impecables en su ejecución formal, producen una sensación paradójica: la del vacío. No un vacío físico, sino existencial. Como si la homogeneización propia del capitalismo hubiera logrado colonizar y alienar también la intimidad, reduciendo la casa, en apariencia, a una superficie sin fricción, sin exceso, sin conflicto, tersa y pulida.

La perfección, en este contexto, se nos revela como una categoría sospechosa. Una casa de la que se espera sea perfecta es, a menudo, una casa difícil de habitar. Pero si el sujeto que la habita es, por definición, imperfecto, inestable, contradictorio, cambiante, deseoso, ¿por qué exigir al espacio una pulcritud que niega esa condición?

¿Qué tipo de violencia implica vivir en un entorno que no admite la huella de lo vivido?

Tal vez la cuestión no sea cómo alcanzar la perfección doméstica, sino cómo reconciliar el espacio con la imperfección constitutiva de la persona. Una casa habitada, en el sentido pleno del término, no es la que se mantiene impoluta, sino la que tolera, e incluso celebra, la presencia de lo irregular, de lo acumulado, de lo que desborda, de lo que de artista hay en todos los seres humanos. Porque, en última instancia, el valor de un hogar depende de su capacidad para acoger relaciones, memorias y experiencias; es decir, un tejido de densidad vital. Como advierte Augé, un “exceso de sentido puede ser insoportable”, del mismo modo que su ausencia nos aboca a la soledad (Augé, 1998). Habitar, entonces, consiste en encontrar ese equilibrio inestable: un espacio lo suficientemente abierto como para dejarnos ser, y lo suficientemente propio como para reconocernos en él.

En una época que tiende a la estandarización de los modos de vida, a la globalización, recuperar el “fuego del hogar” es un acto de resistencia. Se trata de reintroducir en el espacio doméstico aquello que, como el fuego, no puede ser serializado: la memoria, el afecto, la singularidad. De volver a hacer de la casa no un escaparate, sino un lugar donde el ser, que ni se compra ni se vende, tenga un lugar para estar en la máxima expresión de lo cotidiano de si mismo. No es casual que, en el origen mismo de la arquitectura, el hogar aparezca como núcleo de lo humano, no solo en sentido físico, sino social. Como recoge Saldarriaga a partir de Vitruvio:

“A causa de la invención del fuego, nació al comienzo una reunión (…), un consejo o una confederación, y un lugar donde (…) se reunían, primero que todo por naturaleza, allí contemplaban con magnificencia objetos y artículos. En esa asamblea (…) empezaron a hacer tejidos de hojas, (…) a cavar cuevas, hacían (…) nidos de golondrinas y construcciones de sus aldeas” (Vitruvio Pollione, 1521, citado en Saldarriaga, 2023)

El hogar no es solo una estructura arquitectónica, sino el lugar donde se origina y se reconoce la comunidad. Recuperarlo hoy implica restituir esa dimensión compartida de lo humano que el espacio estandarizado tiende a disolver. Supone reintroducir en lo doméstico aquello que no admite serie ni réplica: la memoria, el afecto, el deseo, la creatividad, que dan forma, finalmente, a un lugar propio.

V CERTAMEN INTERNACIONAL DE POESÍA “EL DESARME EN VERSO” – 2026

 

PREÁMBULO

La Cofradía del Desarme de Oviedo, en colaboración con la Asociación de Escritores y Escritoras de Asturias y la iniciativa Asturias, Capital Mundial de la Poesía, convoca el V Certamen Internacional de Poesía “El Desarme en verso”.

Este certamen tiene como finalidad unir literatura y gastronomía, promoviendo a través de la creación poética una de las tradiciones más emblemáticas de Oviedo, cuyo origen se remonta a 1836.

Las obras deberán inspirarse en los valores que representa el Desarme: la paz, la reconciliación y la confraternización, así como en su historia, su vinculación con la ciudad de Oviedo, la labor de sus cofrades como guardianes de la tradición y la riqueza gastronómica de su menú.

 

BASES

1.   Participación

Podrán participar todas las personas mayores de edad, de cualquier nacionalidad. No podrán concurrir:

  • Miembros de la Cofradía del Desarme, Cofrades de Honor y Embajadores de Honor
  • Ganadores de ediciones anteriores

 

 

2.   Originalidad

Las obras deberán ser:

  • Originales
  • Inéditas
  • No premiadas en otros certámenes

El autor o autora garantiza la autoría de la obra presentada.

 

3.   Idioma

Las obras deberán estar escritas en castellano.

 

 

4.  Temática

El poema deberá girar en torno al Desarme, pudiendo abordar:

  • Su origen histórico
  • Sus valores (paz, reconciliación, confraternización)
  • La ciudad de Oviedo
  • La tradición y sus protagonistas
  • Su gastronomía

 

 

5.   Condición obligatoria

Es imprescindible que en el poema aparezcan:

 

“Desarme” (en mayúscula)  “Oviedo”

El incumplimiento supondrá la exclusión automática.

 

 

6.   Forma

  • Estructura, métrica y rima: libres

 

 

7.   Extensión y formato

  • Máximo: 19 versos
  • Título y pseudónimo no computan
  • Interlineado: doble
  • Fuente: Times New Roman
  • Tamaño: 12 pt

 

 

8.   Presentación de las obras

 

Las obras deberán presentarse exclusivamente a través de:

 

https://eldesarme.es/certamen-poesia No se admitirán envíos por correo electrónico. Proceso

A.  Datos del autor

  • Nombre y apellidos
  • DNI
  • Dirección
  • Teléfono
  • Email

B.  Datos de la obra

  • Título
  • Pseudónimo

C.  Poema

  • Texto en campo o PDF
  • Sin datos personales

D.  Declaración

“Declaro que soy el autor del poema…”

E.  Protección de datos

Uso exclusivo para el certamen.

F. Confidencialidad y anonimato

  • El jurado no tendrá acceso a datos personales
  • Solo verá título + pseudónimo
  • La identidad se revelará únicamente tras el fallo a los organizadores designados por la Cofradía

 

 

9.   Plazo

  • Inicio: 21 marzo 2026

 

  • Fin: 31 julio 2026

 

 

10.  Admisión

La organización podrá excluir obras que no cumplan las bases o vulneren derechos.

 

 

11.  Jurado

  • Compuesto por profesionales literarios
  • Presidencia honorífica: Graciano García García

Criterios:

  • Calidad
  • Originalidad
  • Creatividad
  • Adecuación

 

 

12.   Finalistas

Hasta 50 obras.

Autorización de uso promocional respetando autoría.

 

 

13.   Publicación

Antología del Desarme sin fines lucrativos.

 

 

14.   Premio

  • 500 €
  • Diploma
  • Libro

 

 

15.   Fallo

Oviedo, 2 octubre 2026

 

16.   Entrega

En el Gran Capítulo del Desarme:

  • Lectura pública
  • Entrega premio Incluye:
  • Alojamiento (si procede)
  • Almuerzo

 

 

17.   Lectura institucional y continuidad del certamen

El poema ganador podrá ser leído públicamente el 21 de marzo de 2027, con ocasión del Día Mundial de la Poesía, en el acto institucional organizado por Asturias, Capital Mundial de la Poesía.

En dicha fecha se procederá a:

  • La convocatoria de la VI edición del Certamen Internacional de Poesía “El Desarme en verso”
  • La publicación de sus correspondientes bases

 

 

18.   Derechos

La organización podrá difundir las obras respetando autoría.

 

 

19.   Modificaciones

La organización podrá modificar las bases.

 

 

20.  Aceptación

La participación implica aceptación total.

 

 

21.  Anonimato y garantía de imparcialidad

  • El jurado no tendrá acceso a datos personales

 

  • Evaluación bajo pseudónimo
  • Identificación tras el fallo Garantizando objetividad y

 

ANEXOS ACLARATORIOS

1.   Origen histórico (1836)

El Desarme tiene su origen en el 19 de octubre de 1836, cuando las tropas gubernamentales ovetenses resistieron el asedio carlista.

 

 

2.   Celebración de la paz (1876)

En 1876 se celebraron festejos que simbolizaban:

  • El fin del conflicto
  • La reconciliación entre bandos Oviedo fue única al invitar a los

 

3.   Significado del Desarme

No celebra una victoria, sino la restauración de la paz. También se conoce como Menú de la Paz.

 

 

4.   Evolución gastronómica

El menú evolucionó hasta incluir:

  • Garbanzos con bacalao y espinacas
  • Callos al estilo de Oviedo
  • Arroz con leche

 

 

5.   Fiesta actual

Incluye:

  • Recreaciones históricas
  • Actividades culturales
  • Capítulo de la Cofradía
  • Degustación del menú

 

6.  Valores del Desarme

  • Paz
  • Confraternización
  • Respeto
  • Igualdad
  • Convivencia

 

 

7.   Significado de “Desarme”

Hace referencia a la entrega de armas tras el conflicto y al restablecimiento de la convivencia.

III CERTAMEN INTERNACIONAL DE POESÍA “Fernando Álvarez Balbuena”

 

Con motivo del Festival Internacional de la Palabra en el Mundo, que se celebra en el mes de mayo, la Asociación de Escritores de Asturias con la colaboración de la Editorial MundoArti, convocan el III Certamen Internacional, en homenaje al patrocinador de las ediciones anteriores fallecido en 2023, “Fernando Álvarez Balbuena”, con la colaboración de su familia. Óptica Balbuena (Avilés).

 

BASES

 

1.-PARTICIPANTES

 

Podrán participar los artistas de cualquier nacionalidad, sin límite de edad, residentes en España y en el extranjero.

 

2.- CARACTERÍSTICAS DE LA OBRA

 

Cada participante podrá presentar una única obra en verso cuyo tema será libre. El poema, que ha de ser inédito y original, tendrá un máximo de 20 versos escritos en lengua castellana.

 

El poema no podrá contener ni el nombre del autor ni cualquier rasgo que pueda identificar al mismo. No pudiendo haber sido premiado anteriormente en ningún otro concurso, ni estar sujeto a compromiso alguno de edición. Tampoco podrá estar pendiente de fallo en cualquier otro concurso, ni podrá ser presentado a otro certamen hasta que este sea fallado.

 

3.-INSCRIPCIÓN

 

La fecha límite de inscripción será el día  30 de abril de 2026, a las 23:59 hora española.

La inscripción se realizará a través de la página web: www.mundoarti.com. Cualquier duda será atendida por MundoArti: contacto@mundoarti.com  o +34 647 889 954 (Whatsapp).

 

4-PREMIOS

 

Los premios de este certamen consisten en:

  • 1er premio: 500 euros y la publicación de su poema en formato digital
  • Además se seleccionarán tantos finalistas como estime el Jurado, los cuales recibirán como premio la publicación de su poema y una copia electrónica de la citada publicación.

 

La publicación de estos poemas se realizarán en una antología con la participación especial de un poema de Fernando Álvarez Balbuena y con prólogo de la Asociación de Escritores de Asturias. La antología será realizada por la  Asociación de escritores de Asturias y se distribuirá en formato electrónico y papel a través de la plataforma mundial de venta AMAZON.COM.

 

5-JURADO Y FALLO

 

El Jurado será nombrado por la Asociación de Escritores de Asturias. Los miembros del Jurado no podrán participar en el certamen. Los criterios de evaluación del Jurado serán la creatividad, la originalidad, la calidad literaria y que por supuesto se ajuste a estas bases.

 

El Jurado realizará la selección empleando el sistema de deliberación de concursos de MundoArti que asegura el anonimato de las obras presentadas y la transparencia del certamen. El Jurado se reserva la posibilidad de aumentar o disminuir el número de obras seleccionadas atendiendo a la calidad de las mismas, pudiendo declarar desierto el premio si así lo considerase.

 

La decisión del Jurado será inapelable y se hará pública en los medios de comunicación y en la página web de MundoArti.

 

6.- INFORMACIÓN RELEVANTE

 

Los participantes del certamen se responsabilizan de la autoría de las obras presentadas y de la no existencia de derechos a terceros. La organización se reserva el derecho a no admitir al certamen las obras que no cumplan los requisitos o que puedan atentar contra la sensibilidad o derechos de terceras personas.

 

La organización podrá utilizar las obras seleccionadas para promocionar el certamen y mediante la aceptación de estas bases, los autores ceden todos los derechos de explotación de la obra ganadora para poder realizar la publicación, inscripción en los registros necesarios, promoción, distribución en cualquier canal y venta posterior de la antología, respetando en todo momento la autoría de las obras (citando siempre el nombre del autor) y sin perjuicio de sus derechos sobre Propiedad Intelectual.

 

Los autores reciben el premio de la obra digital en concepto de pago por sus derechos de autor de la primera edición. En caso de posteriores ediciones o modificaciones, la Editorial MundoArti se pondría en contacto con ellos para estipular las cláusulas correspondientes.

La organización se reserva el derecho a modificar cualquier punto en estas bases comunicando previamente tal modificación en los medios reservados para tal efecto. La participación en el certamen comporta la aceptación íntegra de las bases y la decisión del Jurado, renunciando con ello a cualquier reclamación legal en este sentido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El peor Torrente y la mejor literatura

Armando Murias Ibias

La saga cinematográfica de Santiago Segura en torno al personaje de Torrente constituye, bajo su apariencia de comedia grosera, zafia e incorrecta, una de las manifestaciones más singulares del imaginario popular contemporáneo en España. Lejos de ser un mero entretenimiento vulgar, estas películas dialogan con tradiciones literarias profundamente arraigadas: el realismo español, la novela picaresca, el esperpento y, de forma especialmente sugerente, los sueños frustrados del protagonista de Don Quijote de la Mancha. Por tanto, aquí veremos cómo Torrente puede ser leído como una reencarnación moderna —y deformada— de estas corrientes, en las que el antihéroe, la crítica social y la tensión entre ideal y realidad ocupan un lugar central. En primer lugar, la conexión con el realismo español resulta evidente en la representación descarnada de ciertos ambientes sociales. Desde el siglo XIX, el realismo literario —con autores como Benito Pérez Galdós o Leopoldo Alas “Clarín”— se caracterizó por su voluntad de retratar la sociedad tal como es, sin idealizaciones, prestando atención a las clases medias y bajas, a sus miserias y contradicciones. Torrente habita precisamente ese mundo: barrios degradados, bares cutres, tramas de delincuencia menor, personajes marginales. Aunque el tratamiento es caricaturesco, el trasfondo no deja de ser reconocible. La exageración funciona como un espejo deformante que, sin embargo, revela verdades incómodas sobre la corrupción, el machismo, el racismo o la incultura. A diferencia del realismo clásico, que aspiraba a una cierta objetividad, Segura opta por la sátira extrema. Torrente no es un observador neutral, sino el producto más grotesco de ese entorno. En este sentido, la saga se aproxima más al esperpento de Valle-Inclán que al realismo decimonónico, pero mantiene con este último la intención de mostrar una realidad social concreta. Torrente es, en cierto modo, el resultado de una sociedad que ha fracasado en sus mecanismos de educación, ética y convivencia. Su figura encarna una crítica implícita: no es un monstruo aislado, sino un síntoma. Esta dimensión crítica conecta directamente con la tradición de la novela picaresca. Desde el Lazarillo de Tormes, la picaresca introdujo en la literatura española la figura del antihéroe: un personaje de baja extracción social que sobrevive mediante el engaño, el oportunismo y la astucia. Torrente comparte con el pícaro muchos de estos rasgos. Es un personaje marginal, sin escrúpulos, que vive al margen de la ley y que intenta aprovecharse de cualquier situación para su beneficio personal. Sin embargo, hay una diferencia crucial: mientras el pícaro clásico suele poseer una inteligencia aguda que le permite desenvolverse con éxito relativo, Torrente es profundamente incompetente. Esta incompetencia introduce un elemento cómico fundamental, pero también subraya una evolución del arquetipo. Si el pícaro del Siglo de Oro era un superviviente en un mundo hostil, Torrente es un individuo que ni siquiera logra adaptarse con eficacia a su entorno. Su fracaso constante lo aproxima más a una figura más trágica que cómica, aunque la risa oculte esa dimensión. En este sentido, Torrente podría interpretarse como un “pícaro degradado”, un heredero de la tradición que ha perdido incluso la habilidad que definía a sus predecesores. La estructura narrativa de las películas también guarda similitudes con la picaresca. En lugar de una trama lineal y coherente, encontramos una sucesión de episodios en los que el protagonista se enfrenta a diferentes situaciones, generalmente con resultados desastrosos, patéticos. Este carácter episódico refuerza la idea de un mundo caótico, sin un orden moral claro, donde el protagonista deambula sin rumbo fijo. Como en la picaresca, el relato se convierte en un catálogo de vicios sociales, aunque filtrados por el humor y la exageración. Pero quizás la relación más interesante sea la que se establece con los sueños de Don Quijote, creado por Miguel de Cervantes. Don Quijote es el paradigma del individuo que intenta imponer sus ideales sobre una realidad que no los admite. Su locura consiste en ver el mundo no como es, sino como cree que debería ser, inspirado por las novelas de caballerías. Torrente, aunque muy distinto en valores y motivaciones, comparte esa desconexión con la realidad. Él también se percibe a sí mismo como un héroe —un policía valiente, un defensor del orden— cuando en realidad es todo lo contrario. Esta autoimagen distorsionada es clave para entender el personaje. Torrente vive en una fantasía en la que sus acciones están justificadas y en la que él ocupa un lugar central como protagonista heroico. Sin embargo, la realidad se encarga constantemente de desmentir esa visión. Al igual que Don Quijote confunde molinos con gigantes, Torrente interpreta el mundo a través de un filtro ideológico absurdo, que mezcla tópicos reaccionarios, prejuicios y una visión completamente desfasada de la sociedad. La diferencia radica en la naturaleza de sus sueños. Don Quijote aspira a un ideal noble, aunque anacrónico: la justicia, el honor, la defensa de los débiles. Torrente, en cambio, carece de un ideal elevado. Sus “sueños” son más bien fantasías de poder, reconocimiento y éxito fácil. Esta degradación del ideal refleja un cambio en el contexto histórico y cultural. Si en el Siglo de Oro la tensión se daba entre un ideal caballeresco y una realidad prosaica, en la España contemporánea esa tensión se ha vaciado de contenido moral. Torrente no lucha por valores, sino por intereses. Aun así, ambos personajes comparten un destino común: el fracaso. Ninguno consigue realizar sus aspiraciones, y en ambos casos ese fracaso revela una verdad sobre el mundo en que viven. Don Quijote pone de manifiesto la imposibilidad de mantener ciertos ideales en una sociedad pragmática; Torrente evidencia la banalidad y la mediocridad de una sociedad que ha perdido referentes éticos claros. En ambos casos, la risa —ya sea irónica o grotesca— se convierte en un mecanismo para enfrentar esa realidad. En conclusión, la saga de Torrente no puede entenderse únicamente como un fenómeno cinematográfico popular de risa fácil y humor grueso, sino como una obra que dialoga con algunas de las tradiciones más profundas de la literatura española. A través del realismo deformado, la herencia de la picaresca y la reinterpretación paródica de los sueños quijotescos, Santiago Segura construye un personaje que, pese a su vulgaridad, encarna tensiones culturales y sociales de gran calado. Torrente es, en última instancia, un espejo incómodo: un antihéroe que, entre risas, nos obliga a reconocer aspectos poco amables de nuestra propia realidad. A través del realismo deformado en los espejos cóncavos del esperpento, el espectador todavía puede reconocer en Torrente la figura grasienta e incorrecta del pícaro moderno y la herencia cervantina del héroe fracasado, demostrando que incluso en los registros más populares y comerciales del cime perviven ecos de la gran literatura.

Autores por una IAG sostenible

 

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Asistentes a la reunión de la Conferencia de asociaciones de Escritores y Escritoras

Iniciación a la poesía con Aurelio González Ovies

“Pequeños pasos para grandes poetas”

Obra narrativa de Francisco Álvarez Velasco

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En la chamarilería de la plaza del Grano de Entredosríos encontré en un viejo baúl ocho cuadernos con cubiertas de varios colores y hojas rayadas, escritos con letras de un excelente pendolista. Estaban comidos por los ratones y la humedad; y algunos, chamuscados.

El primer cuaderno es la narración de Hermógenes, cartero, hijo, nieto y biznieto de carteros, solterón, pero ansioso de amor, y con pretensiones de narrador y poeta.

Sigue por vericuetos donde se destaca la presencia del carpintero José y su amante Hermelinda, con sueños disparatados, pero con algunas raíces en la realidad.

Los restantes cuadernos son un poco cajón de sastre, pero mantienen los rasgos relevantes del primero: fina observación de la realidad, erotismo, ironía y humor, conciencia social…