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“Tinta bajo las uñas” con Mercedes García Amado

Por David Fueyo

Mercedes García Amado escribe como quien respira entre silencios, y lo hace con la naturalidad de quien ha hecho del asombro un hábito desde niña, cuando los libros de lectura escolar abrían ventanas a mundos mágicos que vuelven a existir al adentrarnos en sus páginas. Cuentos e historias que, quienes caminamos sus sendas a la ficción y a la musicalidad, guardamos como un universo propio de color frente a la monotonía de lluvia tras los cristales.

Mercedes, Merche para quienes la queremos, vive con la palabra siempre al borde del corazón. Ella encuentra en la escritura un rincón cálido y propio, donde reinventar el mundo desde su mirada auténtica. Escribe poemas que son canciones, canciones que se recitan y que hacen bailar al intelecto y al alma, versos con olor a bergamota y a luz si la luz tuviera olor además de estar reflejada en las palabras que escribe.

Ligada a la tierra asturiana y a su lengua, defiende la creación como acto de presencia, como forma de estar y contar y, por supuesto, no hace falta que me diga que tiene mucho que contar porque lo sé, porque la conozco y porque su obra es profunda y fecunda y de ella espero siempre lo siguiente, siempre lo que va a llegar para volver a escucharla recitar y que el universo se vuelva un poco más amable gracias a sus palabras.  Practica yoga, escucha a Serrat o a Aute, contempla a Hopper y a Frida, y busca, también en la literatura, narrar los silencios, esos que no tienen texto, pero sí verdad.

 ¿Qué tendríamos que saber de ti que no tenga nada que ver con la literatura?

Aunque mi vida está muy ligada a la palabra (soy profe, hago teatro, escribo), también hay partes de mí que respiran en otros lenguajes. Practico yoga porque necesito el silencio, el cuerpo, la respiración. Espacios donde no hay texto, pero sí presencia.

¿Cómo y cuándo supiste que te gustaría dedicarte a escribir?

Cuando tenía ocho años leía el Senda, el libro de lectura de Santillana con los ojos llenos de asombro. Me fascinaban aquellas historias maravillosas, los poemas que parecían canciones y los romances rimados que me llevaban a otros mundos. Sin darme cuenta, empecé a escribir como un reflejo de lo que leía, como si quisiera atrapar en mis propias palabras un poco de esa magia. Desde entonces, la escritura se convirtió en mi forma de descubrir y reinventar el mundo.

 ¿Cómo definirías tu voz literaria? ¿Crees que ha cambiado mucho desde que empezaste a escribir?

 Mi voz literaria nace de la búsqueda de autenticidad. Es una voz que ha ido encontrando su modo, su ritmo, su manera de mirar.

No podría escribir de otra manera. Me basta con tener una voz propia, la mía.
Lógicamente, mi modo de mirar el mundo y de verlo y contarlo ha ido creciendo conmigo.

¿Qué historia llevas tiempo queriendo contar, pero aún no te has atrevido a escribir?

Hay una historia, una historia real que viví hace unos años, cuando trabajé en una residencia de mayores como terapeuta ocupacional.
Siempre he querido escribirla, y tengo claro lo que quiero contar. Me falta decidirme por la cronología, el orden. Aún no sé si quiero contarla desde el principio o desde el final

Si tuvieras que recomendar tres obras clave de la literatura para los lectores de LITERARIAS, ¿cuáles elegirías y por qué?

Es difícil elegir solo tres, pero siempre hablaría de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Me enseñó que la realidad puede ser mágica y que la imaginación tiene raíces tan hondas como la memoria.

Leo, sobre todo literatura en castellano. Hablaría de Bécquer, Machado, Lorca y los poetas de la Generación del 27, en los que tradición y vanguardia bailan juntas

La literatura española, desde los clásicos hasta el presente es un manantial de voces épicas, líricas, vanguardistas y actuales que fluyen desde muchos lugares y hacia diversos mares.

¿Qué obra ya publicada por otro autor o autora te hubiese gustado firmar?

Ninguna. Admiro muchas obras, pero yo solo quiero firmar la mía.

Piensa en ti como escritora dentro de diez años, ¿cómo te ves en ese no tan lejano dos mil treinta y cinco?

Espero seguir en mi camino. El mío propio. Quizá habiendo encontrado nuevas formas y nuevos silencios. Los silencios es lo más difícil de narrar.

Recomiéndanos una película, una canción y una obra de arte plástico.

La película puede ser Esplendor en la hierba o Los puentes de Madison o Memorias de África o Cold War o La vida secreta de las palabras… Me encantan las buenas historias bien narradas, con buenas imágenes y una banda sonora estupenda.
Y todas las mencionadas hablan del deseo, del tiempo y las decisiones que marcan una vida.

La canción podría ser una de Serrat, o de Alberto Cortez, o de José Luis Perales o de Aute o… Qué grandes cantautores tenemos en lengua castellana.

La obra plástica, cualquiera de Frida Kalho, o de Hopper, o de Maruja Mallo o… Porque la soledad tiene un nombre femenino.

¿Qué esperas aportar como miembro de la Asociación de Escritores y Escritoras de Asturias?

Espero aportar mi entusiasmo siempre y mi compromiso, así como mi deseo de colaborar activamente en iniciativas que promuevan la escritura y el intercambio entre autores.

Breve currículum literario:

Soy Mercedes García Amado, Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Oviedo y Especialista en Llingua Asturiana.

De niña, me pintaba los labios y le daba clase a mis muñecas.

Hoy soy profe en el MENÉNDEZ de Avilés, lugar donde nací y en el que viví siempre.
Me gusta la gente y las historias y llevo en el alma la Llingua de mi tierra.
Os adelanto que muy pronto la Editorial Tinta Chica publicará Jarabe de queso, un librín infantil mío ilustrado.

Escribir es mi forma de crear un rincón propio y cálido como un refugio nuclear.

Presentación de la la última novela de Fulgencio Argüelles

Fulgencio Argüelles nació en 1955. Después de una larga estancia en Madrid, donde estudió Psicología, regresó a Cenera, Asturias, el lugar de su infancia y juventud. Su primera novela, Letanías de lluvia, recibió el premio Azorín en 1992. Desde entonces ha publicado diversas novelas, entre las que cabe destacar Los clamores de la tierra, Recuerdos de algún vivir—Premio Principado de Asturias 2000—, A la sombra de los abedules, El palacio azul de los ingenieros belgas —Premio Café Gijón—, No encuentro mi cara en el espejo, El otoño en la casa de los sauces, Noches de luna rota y la que ahora se presenta, El desván de las musas dormidas. Sus cinco últimas novelas han sido publicadas en la Editorial Acantilado.

Los protagonistas de esta evocadora narración son la memoria y la imaginación, que van urdiendo los recuerdos al cabo del tiempo para dar forma a una profunda realidad íntima hecha de vestigios que aguardan en un recóndito desván. La necesidad de entender quiénes somos a través de quienes nos precedieron da forma a esta envolvente novela, a medio camino entre las memorias y la elegía, que se alza como un canto. Así, la literatura de Fulgencio Argüelles desafía una vez más al silencio y al olvido que amenazan con convertir el mundo en un desierto.

Comentarios de la prensa

«La mejor novela de mi escritor favorito, una recreación bellísima y ensoñada de su infancia y de la herida que nos supone el paso a la adultez».
David Uclés, La Vanguardia

«El desván de las musas dormidas es una invitación a sentir la necesidad de saber quiénes somos a través de quiénes nos precedieron y un desafío al silencio y el olvido».
Pablo Antón Marín Estrada, El Comercio

«Con una prosa rítmica, de un gran poder evocador, Fulgencio Argüelles traza en esta novela el recorrido vital de un niño, desde la edad temprana, hasta la tardía adolescencia. En ese arco vital explora las señas de identidad, el descubrimiento del mundo, el deslumbrante estupor con el que se ven las cosas por primera vez».
Alfredo Urdaci, FanFan

«Argüelles posee un talento estilístico realmente notable. Escribe con una prosa muy cuidada, con un ritmo envolvente».
J. M. Pozuelo Yvancos, ABC

 

 

“Tinta bajo las uñas”, con Hernán Valladares

Por David Fueyo

Entre la carne del mundo y la palabra escrita, hay quienes no escriben con tinta sino con cicatrices. A Hernán no lo define una biografía académica ni una sucesión notable de publicaciones, sino una vida vivida con los puños, la tinta y la mirada siempre al frente. Si existe algo que aprender de su escritura, no está solo en las páginas, sino en el abismo del que emergen: la obra de Hernán, con base filosófica y de la literatura clásica más profunda, lleva adherida también una brizna de humanidad doliente; como si la literatura fuera una segunda piel después del fuego.

Lo que tendríamos que saber de él, aunque no tenga (aparentemente) nada que ver con la literatura, es que ha sabido tropezar con lo real, que ha amado, que ha rodado mundo, que fue gamberro, que supo del desarraigo, de la calle, de la herida que no se cura pero sí se canta. Que se hizo filólogo cuando ya era testigo. Que perdió las manos como instrumento, pero no la escritura como destino. Y que desde la inmovilidad física construye una voz en perpetuo movimiento, tan intensa como sincera, tan culta como carnal. Con ello ya podemos imaginar lo que es para él la literatura y lo que Hernán supone para la literatura también, porque este “Tinta bajo las uñas” con Hernán Valladares es toda una declaración de principios. Aquí hay sangre, hay barro, hay pensamiento. Hay futuro. Hay literatura de verdad.

 

¿Qué tendríamos que saber de ti que no tenga nada que ver con la literatura?

Irremediablemente integrada la teoría narratológica de Derrida —no sin ponerle peros y matices—, esa famosa Deconstrucción que afecta a la forma de entender la obra como resultante semántico muy complejo, pero, sobre todo, independiente ya del autor desde el momento en que otro la lee y la resignifica, no sé si es muy importante en el caso de mi corta obra «saber de mí más allá de lo literario». En román paladino, la obra ya no te pertenece en cuanto se publica.

Puesto que la pregunta que me haces está muy bien formulada, ciertamente esté obligado a contestar, puesto que ya me desligas de la obra. Creo que mi vinculación con la literatura tiene algo de «destino manifiesto». Y es muy importante saber que antes e incluso durante la aparición de la literatura en mi existir, viví mucho. No creo en las literaturas de buró, el escritor o escritora más o menos burocráticos, casi unos funcionarios, que no han vivido o no han vivido con la mínima intensidad necesaria, sin arrugas en el rostro («la cara que uno tiene a partir de los 40 es culpa suya», Gil de Biedma dixit) y se limitan a contar historietas ajenas y a consumar refritos de la literatura que han consumido. Resulta como un juego estéril, pero ciertamente vende y las editoriales importantes parecen preocupadas sólo en esto, vender. Sufrí muchas revoluciones, tuve esa escuela de la calle, acumulé «memoria humana»; ave Fénix, pasé de un estudiante nefasto, un perfecto gamberro, cinco años de trotamundos, a terminar la carrera de Filología incluso con matrículas de honor y un currículum más que aceptable. Algo imposible de concebir por quienes me conocían antes. Hay que decir que cuando empecé la carrera universitaria ya había rodado mucho y también había empezado a leer compulsivamente y a escribir.

 

Así que sí, la pregunta me interpela y concierne. En lo que en nada tiene que ver con la literatura fui humano, muy humano, en el sentido de aquella máxima de Cervantes acerca de la obra de La Celestina, ya sabes, «un libro divino si no fuera por lo humano», antes de ser escritor. Y luego, llega el remache final de un accidente de motocicleta que me deja tetrapléjico. Ahora sí, Jacques Derrida queda marginado, un cero a la izquierda, porque mi poemario Desde el abismo, versos inválidos es totalmente inseparable de la catástrofe vivida, es producto de ella, de la rabia, el sufrimiento y la superación. Por muy contemporáneos que nos queramos poner, el autor sigue teniendo que ver ineludiblemente con su obra. Sin embargo, a partir del último ensayo publicado, Cuerpocampo de concentración, no quiero más tetraplejia en mi obra. Quiero volver al punto previo, a aquel hombre con mucha vida antes de la literatura. Dar testimonio, como un eco ahogado y diminuto, de la memoria humana en su conjunto. El sentido del ser. La humanidad está en nosotros, en cada uno.

¿Cómo y cuándo supiste que te gustaría dedicarte a escribir?

Creo que queda dicho en la respuesta anterior. Es un «destino manifiesto», la necesidad de la expresión. Hay quien dice que desde niño prefería decir las cosas a los adultos mediante notitas escritas. Creo más en lo que escribo que en lo que hablo.

Todo me suena a egotismo; demasiado egotismo.

¿Cómo definirías tu voz literaria? ¿Crees que ha cambiado mucho desde que empezaste a escribir?

Uy, ojalá haya cambiado, claro que sí, y mucho. Sería una literatura incomestible, la primera que produjimos. Sobre lo primero, no debería ser el autor quien lo dijera, pero trata de ser una voz eco de lo humano. Sin obsesión no hay genio. Sobra lo más abundante, los ingeniosos.

Otra vez egotismo jaja.

¿Qué historia llevas tiempo queriendo contar, pero aún no te has atrevido a escribir?

Mmmmm… El accidente de 2013 en Querétaro, mi tetraplejia y hospitalización larguísima, truncó una novela tremendamente ambiciosa, de título Abril decide, un estudio sobre el mal a través de la conversación con la Historia, en la forma de fábula disfrazada. Novela poliédrica. Universal. Se explora si cabe en nuestra especie eso que llamamos sabiduría como forma de redención para el individuo y para el conjunto de la raza humana. Se están interponiendo nuevos proyectos a esta novela de Abril decide, y ese enorme templo está por construirse, con más de 100 páginas escritas, apenas se encuentra en los inicios. Es mi Sagrada Familia personal.

Por otro lado, llevo muy avanzada la novela Paul o Paúl, una tremenda ficción sostenida sobre un pretexto autobiográfico, donde lo más delicado es no ofender o provocar una revolución familiar; sería lo más parecido a no atreverme a algo. Para la construcción de un autor valioso, para la formación del genio literario, además de las obsesiones metafísicas, se precisa el descaro, la vocación de verdad hasta la hipérbole, y al hablar de la propia familia… Tengo cierto temor, pero no podré esquivar su publicación.

Si tuvieras que recomendar tres obras clave de la literatura para los lectores de LITERARIAS, ¿cuáles elegirías y por qué?

¡Ja! Una pregunta imposible de responder. Para los lectores de Literarias no tendría la osadía de recomendar lecturas, porque los supongo iniciados y me acecha siempre un pudor enfermizo, me daría mucha vergüenza el ir dando lecciones por ahí, como un Pablo Iglesias de la literatura.

Ahora bien, si fuera un profesorcillo de bup, hoy eso, muy en secreto y bajo promesa de no delación, le diría al alumno o alumna, sin miedo ya a resultar completamente canónico, demasiado ortodoxo, casi vulgar: debes leer El Quijote, porque es verdaderamente la primera novela moderna y un prodigio de inteligencia literaria, ética y vital; debes leer Hamlet, porque Shakespeare ha sido el mejor diseccionador del alma humana y en él se encierran los universales, mediante una expresión, materia lingüística —resistente incluso a la traducción, si es buena— de sutileza sobrehumana; y tienes que leer mi novela Colapso y furor, porque dentro de ella hay Cervantes encerrado y también Shakespeare, porque hay disección del espíritu humano (en el sentido del Geist alemán) y memoria humana, memoria de especie, genética, porque es lectura placentera en sí misma y, finalmente, porque es mía.

Aunque bueno, más allá de la última butade, por seguir cayendo en lo obvio, podrías añadir a las lecturas necesarias, de Marguerite Yourcenar, en la traducción de Julio Cortázar, Memorias de Adriano —nuevamente la memoria de los hombres, la reflexión acerca de la «voluntad de poder» ante litteram, antes de Schopenhauer, Freud y, sobre todo, Nietzsche—, y los universales y la gloriosa expresión matérica del lenguaje—; La Odisea, porque Homero es el arquetipo de lo humano; y un pequeño postre: la corta obra existente de Epicuro, la que se encuentra bajo el rubro de «ética» u «ontología», porque el hedonismo es la forma de vivir que más nos aproxima a la felicidad, amistad, conocimiento, frugalidad y respeto.

¿Qué obra ya publicada por otro autor o autora te hubiese gustado firmar?

Ninguna. De verdad. Por rimbombante que suene, de nuevo insisto en algo: si para una persona religiosa, su objetivo final al que debería aspirar es la santidad, para un escritor, su objetivo final al que debería aspirar es la genialidad. Como dijo alguien antes, todo cuanto no es tradición, es plagio.

Piensa en ti como escritor dentro de diez años, ¿cómo te ves en ese no tan lejano dos mil treinta y cinco?

¿Cómo me veo de escritor dentro de 10 años?, pues publicando de forma póstuma.

Si pudieras inventar una herramienta literaria imposible, ¿qué maravilla aportarías al oficio de escribir?

Una pregunta muy muy simpática. En mi caso, la «herramienta literaria imposible y maravillosa» sería recuperar la movilidad de mis manos y poder escribir con ellas nuevamente.

Recomiéndanos una película, una canción y una obra de arte plástico.

Vaya, la recomendación una vez más. Esa cosa tan difícil, que depende del estado de ánimo circunstancial, de la etapa vital, del estado de madurez. Y además, el arte es infinito. ¿Qué luz en el firmamento nocturno elegiríamos como astro predilecto? ¿Qué grano de arena en el desierto del Sáhara? Responder esto sería más sencillo.

¿En vez de canciones, valen obras completas o piezas?

Por supuesto.

Pues vamos, divirtámonos: a la mente humana le gustan las estructuras bimembres, es una querencia inevitable, omnipresente, que probablemente tenga que ver con la disposición de los dos lóbulos encefálicos de que estamos provistos —abre cualquier libro y verás que los escritores las utilizan constantemente («Menganito era esto y lo otro; La mañana era así y asá; Los de izquierdas y los de derechas; Los buenos y los malos»; etc. etc.)—, así que caeré en la dicotomía infantiloide y diré una seria y una ligera: películas: Campanadas a medianoche o El Séptimo Sello / Con faldas a lo loco o Manhattan; piezas musicales: Una furtiva lágrima o Sinfonía n.º 9 (Sinfonía del Nuevo Mundo), de Dvořák o Réquiem, de Mozart / Take Five de Dave Brubeck o Time, de Pink Floyd; obras de arte plástico: La vocación de San Mateo, de Caravaggio / Noctámbulos (Nighthawks), de Edward Hooper.

Si me lo preguntan mañana, a la mejor propongo otras; se me da muy mal ser sistemático. No creo en los sistemas, de hecho. Prefiero un millón de veces a Emil Cioran que a Gustavo Bueno —por sacrílego que suene todo cuanto vaya en contra del asturianizado riojano—; a Sócrates —de obra fragmentaria y no escrita por él, que era analfabeto probablemente— que al furibundo moralista de Platón —monstruo absoluto, un ilustrado 2300 años antes de la Ilustración—.

¿Qué esperas aportar como miembro/a de la Asociación de Escritores y Escritoras de Asturias?

Ojalá algo.

 

Breve currículum literario:

Hernán Valladares Álvarez, escritor hispanomexicano (Madrid, 1970), estudió Filología Española en la Universidad Autónoma de Madrid (1992-1997). Durante el curso 1998-1999 fue Profesor Asistente Universitario de Literatura Hispánica en Dartmouth College (New Hampshire, EE UU). De regreso a España, tras un año en Salamanca, se instaló en Oviedo, donde creó la Academia de Lengua Española de Asturias para extranjeros, ALEA. A finales de 2011 se trasladó con su esposa y dos hijos, Guzmán y Blanca, a México.
Un año antes había visto la luz su primera novela publicada, El hombre diminuto (Bohodón, Madrid, 2011), obra que sobrepasa los límites del género de ciencia ficción —más exactamente antropología ficción, con el Homo floresiensis al fondo—: bajo la apariencia de un ameno libro de aventuras, se esconde una profunda crítica a la idea de progreso y se hacen aflorar sutilmente las notas más oscuras de la naturaleza humana, siempre desde la inteligente, diríamos mejor, necesaria neutralidad moral narratológica.
De 2012, compuesto en México, es su poemario En honor de la verdad (Praxis, México, 2012).
Tras un accidente de motocicleta en Querétaro el 11 de abril de 2013, queda tetrapléjico y, después de la intervención quirúrgica y una estancia hospitalaria de mes y medio, debe regresar a España acompañado por su familia para ingresar en el Hospital de Parapléjicos de Toledo, donde permanecerá durante nueve meses. Hoy reside en las afueras de Madrid.
Como un alarido frente a la catástrofe compone una serie de poemas que publica con el título Desde el abismo, versos inválidos (Ars Poetica, Asturias, 2018), con prólogo de Luis Alberto de Cuenca: «Habría que ampliar el campo semántico del término ‘emoción’ para explicar lo que he sentido al leer este libro».

En diciembre de 2021 publica Colapso y furor (Sapere Aude), novela de cerca de 500 páginas de la que Luis Alberto de Cuenca ha dicho: «magnífica novela, con una prosa muy cuidada, que va de lo poético al lenguaje del hampa mexicana, escrita por un autor de raza, escritor sin rival en el panorama actual».

El ensayo, Cuerpocampo de concentración (Oviedo, colección Ensayística, Sapere Aude, 2023), se erige como confesión descarnada, pero también como manual de superación y vitalismo frente a la catástrofe.

Entre otros trabajos en marcha, lleva muy avanzada la escritura de la novela Paul o Paúl, falsa —o no tanto— y tremenda autobiografía de la niñez, adolescencia y primera juventud del protagonista, Pablo Valdés Alvarado.

Al tiempo que va trabajando en estas obras, retoma proyectos que quedaron interrumpidos por el accidente, entre los que se encuentran la ambiciosa novela Abril decide, el ensayo Tras la perfección del lenguaje o la novela corta, ya terminada, Tres domingos, que espera ver la luz a principios de 2025.

Ha colaborado en varias revistas literarias (Voz y Letra, El invisible anillo, Clarín, etc.) y en algún periódico, y ha publicado cuentos o breves ensayos en obras colectivas.
Es autor del blog Diarius Interruptus.

Con Relatos para una novela coral, La saga del Frijol se pretende poner en juego una escritura abierta, semejante a una novela por entregas, y libre en su blog o página personal, cuya finalidad expresa el propio título.

Publicaciones

Reseñas, Voz y letra, Arco libros, Madrid, 1996-1998.

Diarius Interruptus, (blog, desde 2010).

Poemas, El invisible anillo 11, Eneida, Madrid, 2011.

El hombre diminuto, Bohodón, Madrid, 2011.

En honor de la verdad, Praxis, México, 2013.

Desde el abismo, versos inválidos, Ars Poetica, Oviedo, 2019.

Colapso y furor, Sapere Aude, Oviedo, 2021.

Cuerpocampo de concentración, Ensayística Sapere Aude, Oviedo, 2023.

 

Presentación de “La última canción del Batallón Galicia”, la odisea de los gallegos que defendieron Asturias 

Presentación:

Feria del Libro de Cangas de Narcea, 10 de mayo, a las 19,30

Feria del libro de Navelgas, 11 de mayo, a las 11,50 horas

En esta novela de Cristóbal Ruitiña editada por Impronta, un historiador en paro regresa a la casa familiar de Grandas de Salime gracias a una beca para investigar la toponimia y se encuentra con las excavaciones para recuperar los restos del comandante José Moreno Torres y sus hombres, cuyo asesinato en octubre de 1937 relataba una vieja balada que había ido pasando de padres a hijos hasta casi perderse.

José Moreno Torres, anarquista coruñés, desembarcó en el muelle de Xixón en enero del 37 para integrarse en el futuro ejército asturiano al frente de un batallón de choque, el 219, rebautizado después como “Galicia” por el origen de sus mandos, pero en el que también hubo un importante contingente de asturianos del occidente que, huyendo de la represión, habían ido llegando a la capital de la Asturias republicana.

La novela, que viaja del presente al pasado y del pasado al presente, reproduce con fidelidad las operaciones del batallón Galicia y recrea el ambiente político de aquel año, el 37, en el que, antes de caer, Asturias ensaya un gobierno propio, el Consejo Soberano.

Mientras en esta parte de la narración comparecen sobre todo personajes reales, entre ellos los mandos del ejército asturiano, y, gracias a la literatura, se levantan hipótesis acerca de lo que pudo acontecer a partir de los hechos constatados por la historiografía; en la que transcurre en el presente, donde abundan más los personajes de ficción, se muestran las dificultades para, en pleno siglo XXI, reconstruir la llamada Memoria Histórica.

Esta novela se publicó en 2015 en eonaviego y agotó rápidamente su primera edición, convirtiéndose en una auténtico best-seller en el Eo-Navia. Ahora se ofrece en castellano gracias a una subvención del Ministerio de Cultura, en traducción de Moisés Cima y con prólogo de Alfonso López Alfonso. Acompañará al autor en la presentación el periodista y escritor Pablo Antón Marín Estrada.

Primera obra narrativa de Raquel Presumido

Un puerto de alta montaña, un terreno fronterizo entre Asturias y León. Bosques, valles, aldeas y pantanos componen el lugar mítico que habitan los personajes de Ratones en la despensa, una colección de relatos rurales atravesados por el misterio de lo insólito, el surrealismo y la retranca propia de nuestras viejas.
Una mujer a la que se le sale el corazón por la boca y lo arroja a los gochos, un minero silicótico que controla el pueblo a través de una maqueta, una campesina enamorada de su espantapájaros, un ahorcado que custodia el pueblo desde un pinar, una bruja en una aldea en la que reside el odio. Todos ellos tienen algo en común: la indefensión. La misma que se siente cuando algo o alguien entra en tu despensa y es mucho más rápido y escurridizo que tú.
«Esta casa es mía, mía, mía. Y cuando digo mía digo que es también de la paja y de los gochos y de los fugaos y de los lobos. ¿Comprende? Es del pueblo. Es de quien venga a instalarse con buena fe. No de quien quiera descuartizarla y desposeerla de su esencia de gruta primitiva, de su apariencia vegetal, camuflada entre el verde de los helechos».
«Raquel es la escritora que tu pueblo necesita, pero no es de tu pueblo; es del mío. El surrealismo mágico que empapa cada historia funciona igual que el que habita en los cuentos de nuestras viejas. La supervivencia de la retranca, tan importante en nuestro ADN narrativo, está garantizada por una generación más. La sorna y la inteligencia casquivana inundan estos relatos emocionantes e hilarantes a partes iguales. Me encanta». RODRIGO CUEVAS
«Ratones en la despensa se inserta en el mejor fantástico, ese que es capaz de servir como espejo para reflejar las ansiedades colectivas. Lo hace, además, entroncando con ese aire popular, casi costumbrista en el mejor de los sentidos, de la tradición fantástica española». Del prólogo de LAYLA MARTÍNEZ

Premio literario para nuestra compañera Pilar Sánchez Vicente

Pilar Sánchez Vicente se alza con el Premio Edhasa Narrativas Históricas de este 2025 con El cantar del norte

Sancha Asuera, la guerrera astur, protagonista olvidada de la historia

El cantar del norte. La guerrera Astur gana nuestro Premio de este año, porque, en palabras del jurado, es “una amena y apasionante novela sobre las mujeres guerreras que, a la sombra de la mítica figura del rey Pelayo, libraron y ganaron batallas. Y está no sólo fielmente documentada y ágilmente escrita, sino que posee un halo de leyenda que transporta al lector, de un plumazo, a las tierras astures de mediados del siglo VIII”.
Y es que, tal vez, si seguimos las crónicas, en aquel año 722 (718 según algunos), don Pelayo no luchó contra los musulmanes únicamente con un pequeño grupo de guerreros. ¡También tuvo algunas mujeres guerreras a su lado!

 

Os adjuntamos la nota de prensa con toda la información, y también podéis descargárosla en este enlace:

https://drive.google.com/file/d/1VjhHxcjoD6YV5_1FUgjwQ14bL5meg6x8/view?usp=sharing

 

 

ARTEsanos de uniVERSOS

Más actividades de la AEA en el Día Mundial de la Poesía 2025

Día Mundial de la Poesía

La Asociación de Escritores de Asturias participa en la celebración del Día Mundial de la Poesía con este acto en el salón del té del teatro Campoamor. ¡Estáis invitados!

Poemariu de Francisco Priegue

De les semientes poétiques bilta Les verdaderes poses del home planta, el nuevu poemariu de Francisco Priegue. El llinguaxe vexetal crea un mundiu d’antepasaos y heredaes, rellaciones humanes y alcordances en procesu de floriamientu mientres el tiempu camuda faciendo la fotosíntesis. Esa ye la cazumbre d’esti poemariu, que de xuru va enraigonar nel llector pa tresformar la so perspeutiva de planta sensorial.

Tinta baxo les uñes con Gonzalo Llamedo

 

Por David Fueyo

La escritura, n’ocasiones, ye un viaxe que nun se mide en kilómetros, sinón n’alcuentros, nes voces que resonen na memoria y nes hestories que nos acompañen inclusive antes de ser cuntaes. Gonzalo Llamedo Pandiella ye un escritor que fae del llinguaxe’l so llar y de la palabra, la so ferramienta d’esploración. Con tol futuru per delantre y una trayectoria que transita ente la docencia, la crítica y la creación lliteraria, la so voz nútrese tanto de la emoción sincera como de la reflexón académica. Nesta entrevista pa Tinta baxo les uñes, enfusamos nel so universu, onde la lliteratura nun ye solo un oficiu, sinón una forma de mirar el mundu y d’habitalo.

  

¿Qué tendríamos que saber de ti que nun tenga nada que ver cola lliteratura?

 Amás de la escritura, otra de les esperiencies que me dan la vida y que me tresformaron son los viaxes y, sobre manera, les persones que tuvi la suerte de conocer nes estancies más llargues nel estranxeru.

 ¿Cómo y cuándo supisti que te gustaría dedicate a escribir?

 La escritura gústame dende neñu y vien acompañándome nel planu personal nes distintes etapes de la vida. Poder dedicame a escribir sedría un privilexu, pero nun ye una realidá nin pienso tampoco que pueda tener eses aspiraciones. Sicasí, sé que la escritura va ser siempre una compañera de vida, anque nesti periodu nun tenga cuasi protagonismu por mor de la dedicación intensiva al trabayu.

 ¿Cómo definiríes la to voz lliteraria? ¿Crees que camudó enforma desque empezasti a escribir?

 Camiento que ye una voz mui sincera porque suelo escribir dende’l sentimientu y eso implica manifiestar pensamientos, contar esperiencies y compartir emociones personales ensin demasiaes torgues. Espero seguir fiel a esta manera de ver la escritura, pero sí voi deprendiendo y tratando d’ameyorar otres coses.

 ¿Qué hestoria lleves tiempu queriendo cuntar, pero entá non te atrevisti a escribir?

Conocí en pocos años a munches persones que me marcaron de manera significativa y a les que me gustaría poder dedica-yos unes llinies. Ye dalgo que tengo na cabeza.

Si tuvieres qu’encamentar trés obres clave de la lliteratura pa los llectores de LITERARiAS, ¿cuáles escoyeríes y por qué?

Nun soi mui fanáticu de la canonización. Llevo dellos años trabayando con una asignatura de lliteratures minorizaes que fala de la cantidá de voces que quedaron silenciaes o subordinaes a espaldes de los cánones reduccionistes que nos falen de delles obres clave. Sé que la seleición pue ser inevitable ya inclusive útil en munchos sentíos, pero confío tamién nel placer del descubrimientu personal y nel valor de les voces “pequeñes”.

¿Qué obra yá publicada por otru  escritor o escritora te gustaría que fuere de la to autoría?

Yo nun-y quitaría una obra a nengún autor. Nel momentu nel que dexare de pertenecer a esa persona, dexaría de ser como ye y probablemente yá nun me gustaría.

Piensa en ti como escritor dientro de diez años, ¿cómo te ves n’esi non tan alloñáu dos mil trenta y cinco?

Espero daveres dende va años tener una situación profesional más estable que me permita equilibrar esa parte de la vida coles demás, pa devolve-y a la escritura’l llugar y l’atención personal que merez. Acumulo idees, pero nun tengo la paz necesaria pa sentame a da-yos forma. De toes maneres, pienso que pa ser escritor nun ye preciso tar constantemente escribiendo o publicando. Creo que ye una actividá que tien muncho de cognitivo: pa min ye cuasi un estáu mental porque l’espíritu d’escritor inflúi na manera de percibir el mundu, de movete nél y de valorar les coses.

Si pudieres inventar una ferramienta lliteraria imposible, ¿qué maravía apurriríes al oficiu d’escribir?

Dalgo asina como “cartes del Más allá”: que nos pudiéremos cartiar coles persones queríes que yá nun tán. Sé que suena creepy, pero de lo emotivo d’eses comunicaciones escrites saldría tamién lo lliterario.

¿Qué esperes apurrir como miembru/a de l’Asociación d’Escritores d’Asturies?

Nesti periodu, como miembru, participo en dellos recitales y trato de mandar escritos pequeños pa actividaes grupales. Tamién aprendo del contautu con otres/os compañeres/os que voi conociendo gracies a l’Asociación. D’otra banda, como parte de la xunta direutiva, intento dar un sofitu a l’AEA en cuestiones más organizatives, como les caberes xornaes lliteraries de Pravia. Pa esti 2025 comprometíme a siguir collaborando nesta llinia na midida de lo posible.

Curtiu currículum lliterariu:

Gonzalo Llamedo Pandiella (Nava, 1990) ye Profesor de Filoloxía Románica na Universidá d’Uviéu y vicesecretariu de l’Asociación d’Escritores d’Asturies. Dende’l 2021, collabora col Gobiernu del Principáu d’Asturies como xuráu nos premios lliterarios que convoca la Conseyería de Cultura, Política Llingüística y Deporte. Tamién tien collaboraciones como autor nes revistes Lliteratura (númberos 36 a 40) y Formientu (númberos 18 a 20), nes estayes de Poesía, Narrativa, Ensayu y Crítica lliteraria. Como escritor en llingua asturiana, nel 2022 ganó’l El XXVIII Premiu de Poesía Fernán Coronas, col poemariu Los fíos de Bauman. Nel 2019 ganó’l «II Concursu de Microrrellatos Luisa Rebollar» del Ayuntamientu de Sariegu y quedó finalista nel «VI Concursu de Microrrellatos La Voz del Barrio» de la Biblioteca Popular “Santiago” de Xixón. Nel 2020, ganó’l «I Concursu #AndanciuLliterariu» d’Iniciativa pol Asturianu y el «V Concursu de Microrrellatos Entaína a escribir», entamáu pol Gobiernu del Principáu d’Asturies y l’Institutu Asturianu de la Mocedá,  quedando tamién finalista con un rellatu n’asturianu nel «Concurso de relatos breves “BUO”» de la Universidá d’Uviéu. Nel 2021, llevó’l tercer premiu del «VI Concursu de Microrrellatos Entaína a escribir».