¡Good Morning, Inglaterra!: Radio encubierta. Por Tanja Pérez Hunte (07/06/2009).

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A mediados de los años 60, época de cambios, el joven Carl (Tom Sturridge) acaba de ser expulsado del instituto y su madre, miembro de la jet-set, decide que para encauzarle en la vida, lo mejor será que pase algún tiempo con su padrino Quentin (Bill Nighy). Pero da la casualidad de que Quentin es el jefe de Radio Rock, una emisora pirata instalada en un barco en el mar del Norte, fuera de las aguas territoriales inglesas. Allí Carl se encuentra con todo su equipo, todo un mundo rico en personalidades y acontecimientos diversos, integrado, entre otros, por El Conde (Philip Seymour Hoffman), disc-jockey americano conocido como el “dios de las ondas”; Thick Kevin (Tom Brooke), el documentalista con menos inteligencia del mundo; Dave (Nick Frost), DJ de ironía acerada; Midnight Mark (Tom Wisdom), presentador seductor y parco en palabras; Wee Small Hours Bob (Half Brown), pinchadiscos matinal colgado del folk y de las drogas… Poco a poco, Carl descubre que tal vez sea hijo de uno de esos chiflados de a bordo, que las chavalas son hermosas, que el mundo está cambiando y que no hay nada mejor que canturrear «yeah, yeah, yeah» chasqueando los dedos.

Inspirado en la historia de Radio Caroline, Radio encubierta restituye el clima de los sixties y la oposición del gobierno de Su (nada) Graciosa Majestad, apoyado sobre la exclusividad de la BBC. Richard Curtis gusta de los relatos entrecruzados, los personajes pintorescos, la emoción atemperada con desenvoltura, mediante una cierta nostalgia de algo indefinido. El guionista de Four weddings and a funeral (1994) y Notting Hill (1999), así como realizador de Love actually (2003) firma un filme divertido, musicado con una banda sonora que quizá sea la mejor compilación posible del rock anglosajón de los años 60.

Pasada la primera mitad, introductoria y delirante, degustable como una teleserie agradable de episodios encadenados, el filme bascula hacia una parte más consciente, abordando su verdadero tema: el poder de la música, del Rock, como fuerza contestataria de primera necesidad cotidiana. Posiblemente inspirándose en el “Hey hey, my my, rock’n’roll can never die” de Neil Young, según bien dice el personaje de Philip Seymour Hoffman, en ese final rocambolesco montado sobre una cobertura musical espléndida (A whiter shade of pale de Procul Harum, Won’t get fooled again des Who, Father and son de Cat Sevens, Night in white satin de Moody Blues, Wouldn’t it be nice des Beach Boys), podrán intentar siempre callarnos, pero el Rock, la música como revulsivo, siempre estará ahí.

 

RADIO ENCUBIERTA (The boat that rocked). Reino Unido, 2009. Dirección: Richard Curtis. Producción: Tim Bevan, Eric Fellner y Hilary Bevan Jones. Fotografía: Danny Cohen. Montaje: Emma Hickox. Diseño de producción: Mark Tildesley. Vestuario: Joanna Johnston. Intérpretes: Philip Seymour Hoffman (El Conde), Bill Nighy (Quentin), Rhys Ifans (Gavin), Nick Frost (Dave), Kenneth Branagh (ministro Dormandy), Tom Sturridge (Carl), Jack Davenport (Twatt), Ralph Brown (Bob), Chris O’Dowd (Simon)… Duración: 130 minutos.

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