Una entrevista ligera a José María Merino, por J. Havel y J. Lasheras. 11/07/2012

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 Una entrevista ligera a José María Merino

»«Contra la estupidez, los propios dioses
se ven impotentes». Lo dijo Horacio.

 Por José Havel y Javier Lasheras

 

 

¿Qué valora más en un viaje?

El descubrimiento de algo inesperado.

¿Qué es lo que más le gusta hacer a las 8 de la tarde?

Depende de la época y del lugar. No tengo rutinas, salvo la hora de escribir.

¿Cuál es el riesgo principal de viajar con usted?

Mi curiosidad inagotable. Solamente mi mujer lo aguanta, porque en eso ella es igual que yo.

¿Qué valora más para elegir un acompañante?

El buen humor, la llaneza, la inteligencia.

¿Cuál es ese lugar al que siempre le gustaría volver y por qué?

Como ciudad, tal vez Estambul; como naturaleza, la montaña occidental leonesa. Son inagotables.

¿Cuál es su principal defecto?

Entro al trapo con demasiada facilidad. La prueba, esta entrevista, mismamente.

¿Y su principal cualidad?

Acaso que soy persona conciliadora.

¿Qué libros lee cuando viaja?

Los que son manejables y se transportan fácilmente: por lo tanto, jamás un best seller.

¿Y qué está leyendo ahora?

Un estupendo ensayo de José Carlos Mainer sobre Pío Baroja, y un magnífico libro de cuentos de horror de una joven escritora rusa, Anna Starobinets, titulado Una edad difícil. Horror de verdad.

¿Es usted de los que leen con lápiz y papel a mano?

Si tengo que hacer un trabajo sobre ello, sí; si no, jamás.

¿Cuál sería su mayor desdicha?

Estar vivo cuando el Homo sapiens demuestre que deriva claramente hacia el Homo insciens.

¿Qué obra publicada le hubiese gustado firmar?

 Muchos… Citaré solo dos: «La montaña mágica», de Thomas Mann y  «La isla del tesoro», de R.L. Stevenson.

¿Dónde le gustaría vivir?

En alguna isla remota del Pacífico, acaso la de Robinson…

¿Cuál es su bebida favorita?

Ribera, Mencía, Rioja, tintos, y Verdejo, blanco. Y whisky, algo curado, pero no mucho, malta o blended, please.

Dígame un par de grandes novelas que se le atragantaron o nunca pudo terminar de leer.

Si de verdad son grandes, es decir, buenas de verdad, no hay novela que no haya terminado, por tocho que fuese.

¿Cuál es su ciudad preferida?

Me encantaron Ratisbona, y Chicago, y Estocolmo, pero decir preferida, preferida…

¿Quiénes son sus escritores favoritos?

Escritor y narradora. Escritor, Miguel de Cervantes, que si viviese ahora y hubiese un premio como el Cervantes no se lo darían a él; y narradora, Sherezade, porque si aburría al oyente le cortaban la cabeza.

¿Cuáles son sus palabras predilectas o su frase favorita?

«Contra la estupidez, los propios dioses se ven impotentes». Lo dijo Horacio.

¿Qué música suele escuchar?

Solía escuchar la clásica del XVIII y del XIX , y me gustaban mucho la ópera y los  tangos. Ahora sólo escucho música cuando voy a algún concierto, de vez en cuando. No puedo escribir y escuchar música a la vez, y con la edad el tiempo se me ha reducido demasiado.

¿Con que personajes históricos y personajes ficticios le gustaría pasar una velada?

Históricos, con Álvar Núñez Cabeza de Vaca, por ejemplo, aventurero incansable; ficticios, son demasiados para reducirlos a uno solo: ¿pongamos como muestra El conde de Montecristo, rencoroso incansable?

¿Por cuánto sale, más o menos, una ración de 100 gramos de jamón ibérico puro de bellota, una copa de vino, un libro de poemas y una onza de chocolate?

 No suelo salir a picotear y apenas como chocolate, pero por 10 euros se puede comprar Curación, el último libro de poemas de mi hija Ana…

Recomiende un par de obras de arte.

El altar de Pérgamo, en Berlín, y Las meninas, en Madrid.

¿En la escritura de qué se halla usted ahora inmerso?

En lo que estaré pronto inmerso es en el Mediterráneo, y además buceando a pulmón, pues me gusta mucho. Acabo de salir de las procelosas aguas de mi última novela, El río del Edén, que aparecerá en noviembre.

¿La crítica literaria la prefiere con agua, con hielo o a solas?

La prefiera como la prefiera, para bien o para mal, es la única voz lectora «objetivada» que me llega. Insoslayable.

¿Qué detesta, odia y le cabrea a un mismo tiempo? ¿Y por separado?

Detesto, odio y me cabrea la prepotencia. Por separado, detesto la petulancia, odio el sectarismo y me cabrea la ignorancia presuntuosa.

Recomiéndenos un libro que aún no haya leído.

Eso no lo haré jamás, porque nunca actúo de oídas.

Díganos un par de películas que todo el mundo debería ver.

Centauros del desierto, de John Ford —sería el Quijote— y la trilogía de La guerra de las galaxias,
de Lucas —serían el Amadís de Gaula—.

¿A través de qué película llegó a leer un libro estupendo?

Aunque pueda parecer raro, siempre he ido del libro a la película… lo que me ha deparado demasiados desencantos.

¿Qué suceso de la historia admira más?

Después de la excursión de Alejandro, acaso la Revolución Francesa, de la que nos queda lo mejor que tenemos…

¿Qué red social de internet prefiere?

Soy agnóstico en materia de Internet. Lo uso para mi correo y consulta en Google. A mi edad ya no tengo tiempo para enREDarme.

¿A quién le hubiese gustado entrevistar?

 A los primeros seres humanos que, a ciegas, consiguieron atravesar el Pacífico y poblar aquellas islas perdidas.

 Y por último, ¿cómo se declara usted, culpable o inocente?

Espero que la causa sea sobreseída…

 

José María Merino es escritor. Ha ganado el Premio Nacional de la Crítica, el Premio Nacional de Literatura Infantil y el Salambó, entre otros.

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