Fríos son los vientos
de aquel que llaman amor,
como frías eran tus manos
cuando de mi te apartó.
Dicen que nos llega a todos,
que es así el destino humano,
mas ¡ay, desdicha mía!
¿Tan pronto ha de llegar?
Al verte a ti tan bella
Llegué a creerte inmortal.
Un tajo rompió mi alma,
un trueno mi corazón
y no me quedó más nada
que el adiós.
2
Se enredan las zarzas en mi cuello,
mi alma lucha por escapar.
El ser me ahoga con más empeño,
Me pregunta: “¿y tú quién eres?”,
le digo: todos los mundos
que los niños desean soñar.
Aquel recuerdo olvidado
de quienes supieron amar.
Ese libro sin terminar
que por siempre se cerró.
El último brillo de una estrella,
un árbol que hace años talaron,
los restos de tinta reseca
de una carta no entregada.
Aquellas antiguas lenguas
hace ya mucho no habladas
Le digo: Soy fantasía,
una leyenda, un cuadro,
pero sobre todo, soy poesía
y pregunto: “¿Quién eres tú?”.



