HISTORIADEFANTASMAS, por Adolfo Camilo Díaz. 23/11/2012

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 HISTORIADEFANTASMAS

(Crónica que resuelve la cuadratura del círculo: cómo hacer una mesa redonda en una mesa rectangular)
 
Por Adolfo Camilo Díaz 
I
 
Fernando Beltrán, manos temblorosas, una lágrima palpitante –como las de un personaje anime o manga– a punto de reventar, a la sombra de la «F» que fabrican los castaños, todavía no nos ha atrapado con su verbo entrecortado, su verdad abrasadora, sus descansaderos para lectores compulsivos, la sombra de su padre… Pero está allí, entre Jesús Palacios y David Fueyo, aunque a veces se sentará entre José Havel y yo, los dos en cada esquina de la mesa y él, Fernando inasible, inaprensible, inasequible apalabreador, se sienta a la vez en el regazo de los dos y entre los dos.
 
» Fernando es madera, sólo madera, okumen,
aglomerado. Así presenta Richard Matheson a uno de
sus personajes: «Paul era sólo madera».
 
Fernando siempre ha estado allí. A las 14 h. del sábado 6 de octubre de 2012 estamos nosotros pero está él. A las 19 h. se ectoplasmará y nos llevará a su Oviedo, a su pecado y a su contagiosa tristeza que parece risa. 
 Pero a las 14 h. Fernando es madera, sólo madera, okumen, aglomerado. Así presenta Richard Matheson a uno de sus personajes «Paul era sólo madera» (PAUL, a ghost story, 1973). Y en ese cuento, un árbol crea el fantasma de un árbol que está siendo perseguido por el fantasma de un hombre: Paul, un tallador de corazones para enamorados con su navaja fantasma, coleccionista de hojas de castaño, de «f» y de «h», y de todos los abecedarios que Matheson y Fernando Beltrán son capaces de encontrar en sus paseos.
 
Los animales y algunos vegetales, producimos fantasmas, tenemos ese poder… Aunque está por ver si las piedras producen cantos rodados espectrales… Y de eso hablaremos en ese día D a una hora H más tarde de la Hora H inicial. Somos escritores, mantenemos la rockera tradición de empezar siempre tarde. Llueve en Pravia, los kiwis aprenden el ideolecto ansioso de Pepe Monteserín en las isletas del Nalón, el verano ha vuelto a traicionarnos, las gotas se transforman en zombis y debemos ocultarnos en la Biblioteca pública de Pravia.
17 grados, 80% de humedad y casi cinco millones de parados oficiales, joder… Eso dice la radio.
 
II
 
David Fueyo al lado de José Havel y de Jesús Palacios, yo al lado de éste, Fernando Beltrán mediante, nos presenta con voz de fan, eso nos sube la autoestima, y hasta habla de fanzines. Vale, es uno de los nuestros. Vamos a hablar de fantasmas, es cierto.
 
» Son las 14 h., insisto. Y José Havel
abriendo el portátil. Por mucho menos se han
iniciado guerras, es un provocador. 
 
Si el lector ha llegado a este segundo capitulillo es porque se ha dejado atrapar por un gancho que es más que un gancho: es una patada en los cajones, en esos cajones en los que guardas la maravillosa mala literatura para malos críticos y malos profesores. José Havel abre su portátil. Sala llena, expectante, hambrienta. Me detengo en esta última observación: son las 14 h., no lo olviden. Hay ruidos de fondo: sonidos amenazantes, bolos estomacales fantasmales. Hay ira en esa expectación. Son las 14 h., insisto. Y José Havel abriendo el portátil. Por mucho menos se han iniciado guerras, es un provocador. De aquella pantallita sale Otra vuelta de tuerca, para muchos la mejor novela de fantasmas de la historia de la literatura. Yo prefiero la Biblia, pero se trata de observación tan fuera de lugar, tan naif, que prefiero tragármela para poder llevar algo a la boca. Havel, cinéfago de reconocida trayectoria mete el bisturí en la obra de Henry James (1843-1916) y me dejo llevar por su reivindicación, con riña incluida a quien insinúa que se alarga. Son valoraciones tensas e intensas que obligan a posicionarse a un espectador/lector que queremos cómplice, que presuponemos que conoce obra y películas y música…
 
» Havel reivindica el espíritu radicalmente
moderno de la propuesta de James:
se trata de una obra abierta,
interactiva, y de sutil amoralidad. 
 
Una palabra suele valer más que mil imágenes y Havel domina esa escópica consideración y desarrolla un riguroso argumentario. 1º- Cuenta el argumento: en una victoriana mansión, de esas en las que el aire suele solidificarse, una institutriz
se hace cargo de dos niños… Dos niños que viven aterrorizados por las espectrales apariciones de la anterior institutriz y del criado/ayudante de cámara… Apariciones que sólo ve… ¡la propia institutriz! Toda una invitación a la perversión… del lector. Henry James propone y el lector dispone: ¿Son fantasmas o son el producto de la enferma mente de la protagonista?, ¿Sufrieron los niños brutales abusos?  El lector responde y por eso hay millones de OTRAS VUELTAS DE TUERCA. 2º- Havel disecciona canónicamente el texto de James e incursiona en los films, deteniéndose con amor cinéfilo en Suspense de Jack Clayton (1961). 3º- Havel reivindica el espíritu radicalmente moderno de la propuesta de James: se trata de una obra abierta, interactiva, y de sutil amoralidad. Los fantasmas existen… Pero viven dentro de nosotros. Brillante exposición, ganas de volver a su James.
 
 
» Jesús Palacios, uno de los grandes de la cinefagia
europea,  es capaz de comprimir ciento treinta palabras
y veinticinco ideas  en una sola frase, con un solo verbo
y ciento treinta predicados.
 
A las 14,25 h. Jesús Palacios, de riguroso negro como corresponde al momento histórico que nos toca sufrir, sale con las megapilas puestas y M.R. James (Montague Rhodes James, 1862-1936) entre los labios como un pitillo inacabado en la boca de Philip Marlowe. Jesús Palacios, uno de los grandes de la cinefagia europea, es capaz de comprimir ciento treinta palabras y veinticinco ideas en una sola frase, con un solo verbo y ciento treinta predicados. El hombre metralleta ama a M.R. James como Philip Marlowe amaba a sus fantasmales lectores y dice lo que dice con tanta erudición y tanta pasión y tanta entrega que obliga al oyente a posicionarse ante un autor de culto y, por ende, desconocido para el común de los mortales pero, y desde ese día, de cabecera para muchos de los presentes.
 
» Como recuerda Palacios, los fantasmas de este James
tienen poco que ver con los fantasmas del James de Havel. 
 
Cine, literatura… Palacios enhebra un discurso riguroso, atractivo, didáctico, efectivo. Pocos de los presentes han visto La noche del demonio de Jacques Tourneur, obra maestra del fantástico de los 50, pero a todos se nos clava en la retina esa recontada imagen del demonio de aquel maleficio de las runas que su James amado escribiera en 1911. Un James inventor del cuento de fantasmas moderno que hacía crecer en medio de la normalidad burguesa el mayor de los terrores sin que los propios protagonistas fueran conscientes de ello hasta que el tiempo pasaba y colocaba a cada fantasma en su sitio. Como recuerda Palacios, los fantasmas de este James tienen poco que ver con los fantasmas del James de Havel. Si aquel necesitaba de una atmósfera culturalmente victoriana para acojonar este sólo precisa de una «escena familiar al lector, de una antología de fenómenos inexplicables y de un lenguaje cercano». Imposible no aprender con Jesús Palacios… máxime cuando nunca presume de enseñar. Palacios, Villa Deodatis revivida, propone concurso o muestra de contadores de historias a lo M.R. JAMES para futuros encuentros e imagino que algo pasará…
 
Finalmente David Fueyo me presenta tirando de una no actualizada wikipedia y mi ego sufriente (aggg, mis cuatro «xosefes» se ven reducidos a dos!) se ve calmado por su bonhomía, simpatía y saber hacer… y porque son las 14h45 y parte del auditorio más extenuado se fija en mis anchos huesos y en mi musculación extendida a izquierda y a derecha del plexo solar.
 
 » Bradbury y Matheson escribieron dos de las mejores
obras fantasmales de la historia de lo fantasmal:
las Crónicas Marcianas y la Mansión del infierno.
 
Mi fantasma se lo hará pagar a su fantasma con una sidra fantasmal. Me disculpo: cuando me invitaron no me dijeron que íbamos a hablar de fantasmas, sí de que eligiera a un autor de cuentos para hablar de él. A resultas de aquella propuesta había elegido a Richard Matheson (1926) pero, por aquellos días, todavía caliente el cadáver de Ray Bradbury (1920-2012), los junté a los dos. Soy un finisterre verbal, la gente mira el reloj, no puedo soltarlos y Havel y Jesús han puesto un listón que ya venía alto a lo largo de toda la mañana… demasiado alto. Jooder, hay talento en los esquinas, en las sillas y paredes, talento carnal y talento fantasmal.
Hago una excursión-resumen de todo lo escuchado vinculando citas, autores, obras con distintos músicos, la influencia de lo literario en nuestros oídos: del Annabel Lee de Poe en versión de Radio Futura a Las líneas de la mano de Cortázar de ese mismo grupo pasando por Soy leyenda, un temazo de los raperos Dique seco que habla de ese último hombre normal en un mundo de vampiros… Y por lo tanto letal amenaza para aquellos. No sabía que íbamos a hablar de fantasmas, pero me agrada constatar que los dos autores por mi elegidos (dos autores seminales, si no fuera que lo seminal está devaluado -tanto pantalón vaquero ajustado-, que me ayudaron a conformarme como escritor) escribieron dos de las mejores obras fantas
males de la historia de lo fantasmal: las Crónicas Marcianas de Bradbury (los marcianos son presentados en esta obra maestra como auténticos fantasmas, capaces de volver locos, merced a sus apariciones, desapariciones e indiferencia, a los invasores terrestres) y la Mansión del infierno de Matheson, canónica novela sobre casa encantada, llevada al cine en los 70. A través de Matheson y de Bradbury hago un breve recorrido por vidas y obras y como se van cruzando y como llegan a tener puntos de conexión estilística con el realismo mágico latinoamericano y como Matheson conecta con Rulfo (y cuentos como Macario del segundo y Nacido de hombre y mujer del primero llegan a ser coincidentes) o como Borges prologa a Bradbury en la presentación de la primera edición en la argentina de las Cronicas Marcianas y aprovecho a meterme con los diseñadores de los currículos escolares y su falta de sensibilidad hacia las formas de lo literario como la que nos reúne que se alejan de los limitados cánones que en la escuela se estudian y…
Dan las 15,10 h. Llueve. Fernando Beltran, madera, letra cuarenta de cualquier vocabulario que se precie, ideograma chino con forma de letra de castaño, se despereza, la gente aplaude, un buen final, dicen, para una buena mañana. Cambiamos el OE OE OE futbolero por el AEA AEA AEA literario y todos compartimos, porque lo sentimos y lo reconfirmamos con los chupitos: hay vida más allá de Rosa Benito y de Belén Esteban. El mundo, a pesar de Guindos, tiene futuro. 
 
Adolfo Camilo Díaz es escritor.

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