En un lugar llamado Mississippi, por Fernando Fonseca. Ensayos & Discursos, de W. Faulkner. 16/12/2012

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EN UN LUGAR LLAMADO MISSISSIPPI
» Los escritores que nos interesan son aquellos

que irremediablemente nos hacen evocar a las estrellas.
» “El Mississippi comienza en el vestíbulo de un hotel

de Memphis, Tenesse, y se extiende hacia el sur

hasta el Golfo de México”.
 

A partir de aquí, nos encontramos con el Faulkner que más nos interesa y más nos enseña y más nos deslumbra: nos encontramos con el Faulkner que nos permite manifestar la gratitud por el inconfundible marchamo que ha dejado en la literatura universal de la segunda mitad del siglo XX en adelante. Se trata de esa textura poliédrica (en su caso tan personal e inconfundible), presente en todos sus trabajos —desde la más compleja de sus novelas hasta la menor nota de prensa—, que conduce indefectiblemente al más célebre laberinto geográfico de cuantos pueblan el atlas universal de la literatura: Yoknapatawpha. Ay, eterno Mississippi… Bíblica eufonía en torno a la vasta identificación de un territorio con el espíritu de un hombre bebedor de whisky y sus consecuentes tautologías. Porque, como arranca su relato Mississippi, “El Mississippi comienza en el vestíbulo de un hotel de Memphis, Tenesse, y se extiende hacia el sur hasta el Golfo de México”.  

Este escritor, a medio camino entre la figura intocable del que se sabe ocupando un buen lugar en la gloria y la figura del mercenario del mecanoscrito, luchando cada día, en cada hora, por romper la barrera del lentísimo tiempo sureño, es de los pocos, de los poquísimos —raro, raro, raro…— que nos hacen vivir la impagable experiencia de comprobar hasta qué punto es posible que la prosa desborde los límites a menudo oxidados del consabido recipiente que la sustenta y le da cobijo. 

            ¿A que ahora se comprende mejor mi visión de las estrellas?… Nunca se sabe.

 
Fernando Fonseca es escritor

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