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Amanece en Praga de Fernando Fonseca

Laria Editorial

Firme defensor del arte escénico como género literario o de autor, Fernando Fonseca regresa a lo que fue una de sus primeras pasiones literarias: el teatro.

Amanece en Praga representa un testimonio demoledor del conflicto personal que padecen aquellos seres irremediablemente condicionados por los hechos externos y ajenos a su voluntad, ya sea buscando refugio en la nostalgia, ya dejándose arrastrar por la esperanza.

Para ello, qué mejor escenario que la pequeña y entrañable Praga y su voluble historia reciente, donde hallaremos el contrapunto de dos de sus anónimos héroes o víctimas: Mow, preso de la nostalgia y aferrado a lo que fue y nunca más volverá a ser y la Señorita Lilit, entregada a la esperanza de un tiempo que se desea pero que no acaba de hacerse.

Entremedias, como contraste paródico, si no hilarante demostración de la fatuidad del lenguaje y el peso de los recuerdos, ahí quedan para ser gozados los bailes de Él y Ella rescatados de una memoria.

Ula y el país del revés de Mónica Rodríguez

Pearson editorial

Ula tiene un ovillo de lana que se llama Chiribita y una abuela que es una estrella. Con Chiribita emprende un viaje al país del revés. El viaje lo hace con solo cerrar los ojos, pero en ese país tan especial tiene que tener los ojos muy abiertos. La niña y su gato han de cumplir una misión muy importante. Y también muy difícil. Así que no saben si lo conseguirán. Pero no pierden la esperanza: Ula y Chiribita son muy valientes y no les gustan nada las injusticias.

La tierra vertical de Aurora García Rivas

Colección Deva del Ateneo Obrero, 2005

Na boca de todos de Aurora García Rivas

Ayuntamiento de Vegadeo, 2006

Vasos sucios en la madrugada de Manolo D. Abad

 

Asesinos, testigos, cómplices y víctimas toman la palabra en los catorce relatos que conforman "Vasos Sucios En La Madrugada". La fina línea que separa la vida de la muerte, el azar, un torbellino de sentimientos cruzados y desenlaces sorprendentes se abren paso en unas narraciones donde Patricia Highsmith se toma una copa con Jim Thompson y Raymond Carver comparte barra con Boris Vian o Hanesh Kureshi, mientras todos contemplan un polar de Jean-Pierre Melville o Henri-Georges Clouzot. Relatos crudos y sin concesiones. Como la vida misma.