Corazón rebelde: Honkytonk Man. Por J. de Oxendain (12/03/2010).

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Bad Blake (Jeff Bridges) es una vieja estrella musical venida a menos por pasada de moda. De bares pringosos en moteles cochambrosos, no le queda apenas nada de su gloria pasada. Sin embargo, Bad resiste. Un concierto por aquí, un bolo por allá, la ex estrella de la música country halla todavía con qué alimentar su dependencia al alcohol y al tabaco en anónimas giras por la América profunda. Un día, tras cuatro matrimonios fracasados, recupera las ganas de vivir gracias a una mujer bastante más joven que él: su soledad se cruza con la de Jean Craddock (Maggie Gyllenhaal), una periodista que viene a hacerle una entrevista. Ella, mal parada de una ruptura sentimental, cría sola a su hijito. La complicidad surge entre ellos, apoyándose mutuamente en un largo y lento proceso de reconstrucción personal.

La redención de una gloria caída que reencuentra en el amor las razones de volver a salir a flote es un clásico de clásicos en el cine americano. El guión de Corazón rebelde (Crazy Heart) apenas puede deparar sorpresa a causa de su naturaleza prefrabricada, militante dentro del estereotipo temático mencionado. El actor Scott Cooper, debutante detrás de la cámara, no aporta nada nuevo desde la realización a un cañamazo narrativo precocinado y previsible. Aun así quizá le recordemos por haber aglutinado a su alrededor un equipo eficaz a la hora de desprender humanidad y calor sentimental. Jeff Bridges, probablemente en su mejor papel desde El gran Lebowski (The Big Lebowski, Joel Coen, 1998), ofrece una composición dramática llena de autenticidad, a partir de una ironía vital sólo destilable por la experiencia. Un trabajo tan loable como los de Maggie Gyllenhaal y Robert Duvall, a quien este año los votantes de la Academia de Hollywood olvidaron injustamente. Junto a ellos, incluso sobrepasándolos, cosa difícil, la banda sonora imprime carácter a esta balada músico-sentimentaloexistencial, gracias al legendario bluesman T-Bone Burnett, aquel músico notable de Bob Dylan durante los años 70.

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