Todas las canciones hablan de mí, de Jonás Trueba. Por Celia Ferrón Paramio (30/03/2011).

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Hay dos momentos en la vida (momentos que pueden repetirse incansablemente a lo largo de ésta, por cierto) en que creemos que todas las canciones que escuchamos están hablando de nosotros. Uno es al enamorarse, en el inicio activo de una relación. El otro momento corresponde al de la ruptura, cuando toda canción melancólica (que no necesariamente de amor), cuando toda melodía aún sin entender la letra, cuando todo acorde oído al alza y de casualidad en una emisora parece estar compuesto para nuestro dolor.

Todas las canciones hablan de mí aborda eso: no la ruptura en sí, sino los sentimientos y actuaciones que recorremos cuando la sufrimos. Nos creemos originales en el dolor, nos sentimos especiales por padecerlo y extraordinariamente sensibles, pero lo que viene a explicar el largometraje es que todos pasamos por lo mismo.
A lo largo de cuadros o semblanzas, sin seguir un argumento clásico o concreto, vamos siguiendo las andanzas de Ramiro, que ha finalizado su relación con Andrea. Han desistido de continuar por razones que no llegan a explicar al espectador, básicamente porque las desconocen ellos mismos, y porque, como en la vida real, no saben muy bien dónde está el problema, si es que existe alguno.
La película recorre las situaciones de manual que se dan en este tipo de casos: el quedar con la antigua pareja (incluyendo encuentro sexual y arrepentimiento posterior), llamar a antiguas amistades (fabulosa la incomodidad del amigo al que le arrebató la novia), citarse con ex novias, buscar trabajo fuera del país, aventurarse en las expresiones artísticas… El espectador se reconocerá en ellas porque, en esencia, hacemos que nuestra pena se adapte al referente cultural más inmediato.
Y de algún modo Jonás Trueba cae en ese mismo error, puesto que se hunde en los tópicos más comunes de un director novel: ambigüedad, intento de originalidad que se queda en pretenciosidad; exceso de diálogos que, por lo especiales, tienden a ser forzosos, abuso de una banda sonora afín con lo que narra…
Aún así, le supondremos la probabilidad de mejora, le otorgaremos el beneficio de la duda que cede la generosidad. Si él mismo, al final de la película, se compadece de sus personajes y los redime, ¿cómo no vamos a hacerlo nosotros?
 
 

 
TODAS LAS CANCIONES HABLAN DE MÍ. España, 2010. Dirección: Jonás Trueba. Guión: Jonás Trueba y Daniel Rodríguez Gascón. Fotografía: Santiago Racaj. Montaje: Marta Velasco. Dirección artística: Miguel Ángel Rebollo. Intérpretación: Oriol Vila (Ramiro), Bárbara Lennie (Andrea), Ramón Fontserè (Luismi),  Valeria Alonso (Silvia), Ángela Cremonte (Irene), Miriam Giovanelli (Raquel)… Duración: 107 minutos.

 

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