Jazz en la madrugada Por Juan García Campal. 31/03/2009.

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A Jazz, mi perro, in memorian

  

Hoy la casa tiene un eco extraño,
un retumbar infinito a cosa vacía.
Y sin embargo, todo es silencio,
Bueno, todo no,
que cada movimiento y cada
rincón susurra y llora de tu ausencia.
 
Hoy me he levantado, como siempre,
ya sabes, temprano, a recibir el día,
a celebrarlo, pero lento, muy lento,
más viejo, diría, más acabado.
Cómo pesa tu nada, cómo cansa tu herida.
 
Y aún sabiéndote ya no, ando sigiloso
la casa toda. No voy a molestarte,
ya no temo tus urgencias, ni tu protesta
por mis rarezas, tu mirada resignada.
 
Hoy te he imitado.
Me he venido a mi rincón, a ensoñarme
de ti, a que tu recuerdo me lama el alma,
a recorrer, sin moverme,
sendas y playas,
a recoger de la nada tus miradas,
a estremecerme de tus miedos,
a emocionarme de tus sueños
a alegrarme de tus sorpresivas llegadas,
a lanzarte mi mirada, a esperar tu rabada,
a sentir tus arranques de mimos,
¿los que pedías?, ¿los que me dabas?
 
Hoy ya no hay nota negra en casa.
Toda partitura está blanca.
Hoy ya no hay Jazz en la madrugada.
Hay ausencia y vacío y memorias
y, no sé, algo así como una sombra,
que me acompaña.


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