
PACO ABRIL. LOS DONES DE LOS CUENTOS

Carmen Nozal: el encuentro de lo místico a través de los días
Por Ulises Paniagua
- “Carmen” se escribe con “C”, con “c” de comunión, “c” de constancia, “c” del corazón abierto como una casa. También se escribe con sed, con sed de conocimiento.
- Si algo caracteriza a la poesía de Carmen Nozal es, sin duda, la transmutación de los días terrenales en una búsqueda espiritual, que no por personal deja de acercarse a lo comunitario. Ese ahondamiento del yo para volverse el nosotros, acumula sin duda muchas experiencias: el amor de sus buenas amigas, de sus entrañables amigos, algunas caídas al paso del tiempo, la resurrección persistente.
- La poética de Carmen es, en gran medida, rebeldía, pero también amor, amor a pesar de las deficiencias del mundo que hemos construido: amor por las cosas, por las personas y los animales que le rodean. Es la poética del “re-ligare”, de la religión, en el más profundo sentido de la palabra.

Carmen Nozal - Si bien las reseñas y los prólogos escritos acerca de este libro “Poesía reunida, 1991-2021”, se avocan con justicia a los muchos y disfrutables aciertos literarios de nuestra querida Nozal (como lo son los textos escritos por Jorge Falconi, y Elsa Cross), hoy quiero acercarme no sólo a la figura, sino a la persona que es Carmen. Baste comentar, para comprender esta dimensión, que la familia de la autora, y ella misma, han vivido tremendas turbulencias en el vendaval de la Historia Hispanoamericana: el legado de las heridas del Franquismo y la Guerra Civil Española; la errancia inicial del exilio; uno o dos sismos tremendos, en especial el del 2017, del que Carmen da testimonio (en una crónica excelente); los desaciertos y la injusticia que implica trabajar para las dependencias culturales institucionales, la pandemia, o las pandemias de Covid 19.
- Así, Nozal es sinónimo no de resiliencia, que es una palabra espantosa, sino de resistencia, y en especial de sublimación. Este libro implica la transformación del dolor personal, a través de la alquimia emocional y de los sentidos, en versos poderosos y humanos, muy humanos. Porque Carmen tiene la hondura en sus adentros, es capaz de visibilizar lo invisible para los muchos. Recuerdo con nitidez el día que tomo una fotografía -que subió a redes- de un indigente que dormía en una cama en pleno camellón de Avenida Álvaro Obregón, en la colonia Roma. Nozal, desde luego, no compartió la imagen como una curiosidad, sino que también ayudó y alimentó al hombre, dentro de sus posibilidades.
- Para escribir Poesía Mística es necesario comulgar con los otros, que no con la otredad. No se escriben letras dando la espalda a lo humano. De ello entendían Santa Teresa de Jesús, Santo Tomás de Aquino y poetas sufís, como Ibn Arabi. Un poeta, antes que ser una estrella del catálogo del alto firmamento de flamantes autores nacionales e internacionales, debiera ser humano. Carmen lo sabe. Y esa es una cualidad admirable.
- A Carmen la quiere México, y la quiere España. Es poseedora de la encantadora tradición de la lengua castellana, una línea que se desprende, en el siglo XX, desde autores como Miguel Hernández, pero sobre todo desde Federico García Lorca, a quien Carmen admira, con justicia, de manera incondicional. Los versos de Nozal, respetuosos de una hermandad de siglos, de la musicalidad, la cadencia y los arribos métricos castellanos, resuena en este continente, y el continente hermano. Un acto de compromiso global, aunque íntimo, que hubiera encantado al poeta granadino. España en América y España en América.
- Haya larga vida para los versos y los libros de Carmen. Hace algún tiempo, pensaba que la frase del “Gabo”, Gabriel García Márquez, era exagerada al afirmar que él escribía para que sus amigos lo quisieran más. Con Nozal doy fe de que eso ocurre. A ella la quieren sus lectores y sus amistades un “poco mucho” cada día más. Porque es poseedora de un corazón firme; de una gran fortaleza interior y, por supuesto, de la palabra.
Museo Panteón San Fernando. Ciudad de México, 22/01/2022
Sobre héroes
Por Guillermo Rico
Para Armando Murias Ibias algunas palabras, a diferencia del resto, son imposibles de olvidar. Algunas de esas palabras le han acompañado a lo largo de toda su vida y le han servido para construir sus novelas y relatos a base del oficio de carpintero literario, como a él mismo le gusta denominar a esto de la escritura.
Quizás fueron El héroe de las mil caras, de Joseph Campbell, las noches al lado de Ulises y James Joyce, los recuerdos del mar del capitán Ahab o su padre Armando, a quien está dedicado el libro, los que hicieron que “héroe” tintineara sobre el resto del diccionario y llevaran a Armando a verter sobre el papel las diecisiete historias (algunos con galardones internacionales) que componen Cuando fuimos héroes y otros cuentos, publicado hace algo menos de un año por Ediciones Velasco y escrito a lo largo de toda una década.
Y aunque, para hablar de su obra, podríamos llenar el papel con numerosas referencias más, tal vez nunca acertaríamos en encontrar las que realmente han traído hasta aquí al culpable de estas cuartillas. Me gusta pensar que algunos autores son escritores a tiempo completo y tanto Armando como este libro son un gran ejemplo de ello. Para Armando, desde el héroe arquetípico hasta el cobarde, el inocente o el mitológico son dignos de dicha cualidad. Esa cualidad que es la existencia y él convierte en literatura invitándonos a pasear a su lado a lo largo de doscientas cinco páginas donde nos deja bien claro que todos podemos ser héroes o villanos, aunque tal vez lo único realmente importante sea solo eso: el paseo.
Pocos autores como Armando Murias tienen la capacidad de convertir la palabra en triunfo y en vida.
Unas preguntas a Marcelo Matas
Por Armando Murias Ibias
Marcelo Matas de Álvaro es el premiado este año por la Asociación de Escritores de Asturias en los XXI Premios de la Crítica de Asturias en la modalidad de Narrativa en Castellano con la obra YO SÉ QUIÉN SOY, primera entrega de la trilogía “La urdimbre y la trama”.
El jurado, formado por los escritores José Ángel Ordiz Llaneza, Mirtha Chamorro Mielke, Carmen Cabeza Martínez, Armando Murias Ibias y Román Antonio Álvarez, que actuó como secretario, ha destacado “la construcción de una prosa esmerada que no obstaculiza la fluidez de la lectura y contribuye a lograr una mayor profundidad en el lector. Una prosa poética narrada desde el corazón de la memoria, que, como todas las buenas obras, gana con las segundas y hasta las terceras lecturas. Nos narra una historia en la que el autor se acerca al tiempo pretérito. Estructura y estilo excelentes. Hondura en la caracterización de los personajes, utilización de una prosa arriesgada, con algún toque experimental, pero perfectamente entendible, que otorga al texto profundidad y belleza”

1.-La obra premiada es la primera de una trilogía. ¿Qué calendario tienes previsto para el resto?
El título de la trilogía es “La urdimbre y la trama”. El plan es publicar una novela cada dos años, de manera que, como el primer volumen (“Yo sé quién soy”) salió a finales de 2020, tendría que publicarse el segundo (“Enemiga mortal de mi descanso”) antes de que se acabe el presente año y la siguiente (“Para vivir muriendo”) en el 2024, pero a veces los plazos de las editoriales no concuerdan con la planificación del autor.
2.-En “Yo sé quién soy” hay una estructura formal muy elaborada. ¿Seguirás usándola?
Creo que, si escribimos con una cierta voluntad artística, los aspectos formales de una novela son algo fundamental en la obra literaria. Lo ideal es que la forma (estilo y estructura) y el contenido (argumento y tema), se ajusten como el guante a la mano. Por eso, la intención es que en la segunda y tercera entrega de la trilogía se atengan a ese propósito, sin que ello signifique que deba utilizar las mismas propiedades formales que en la primera.
3.-¿A lo largo de tu narrativa existe algo (idea, palabra, sensación) que tiene que aparecer necesariamente? ¿Y algo que rechaces?
De manera consciente no hay nada que deba aparecer o que rechace de antemano. De hecho, no suelo escribir con un plan preestablecido, sino que es la misma escritura la que va tirando de mí. A menudo, más que las ideas o el argumento, es la propia frase que acabo de escribir la que me va guiando. Como si fueran cerezas, parece que unas palabras van tirando de otras hasta conformar la urdimbre y la trama del título.
4.-Estamos celebrando el centenario de la publicación del “Ulises”. ¿Te ha influido?
Es posible que “Ulises” sea la obra que más me ha influido. La leí muy joven y me deslumbró por las infinitas posibilidades que, a partir de entonces, se me abrían en la escritura. Las diferentes formas literarias que Joyce despliega en “Ulises”, me descubrieron una manera original de enfrentarme al hecho de escribir. De ahí que, en cualquier cuento o novela que me planteo, siempre busque una forma distinta con la que poder lograr un verdadero artefacto literario. También me reconozco, entre otros, en Faulkner y Onetti, igualmente herederos del endiablado estilo de Joyce. Me sorprende que algunos escritores actuales presuman de no haber podido con “Ulises”. Es como si un pintor renegara de “Las señoritas de Avignon”.
5.-¿Qué obra literaria gana en el cine?
De las obras literarias que he leído, no conozco ninguna que gane en el cine. Sí creo que hay algunas películas basadas en cuentos o novelas que están por lo menos al mismo nivel. A bote pronto, se me ocurren “El tambor de hojalata”, “Doctor Zhivago”, “El gran Gatsby” o “Los muertos”. En España destacaría las versiones cinematográficas de “La colmena” y “Los santos inocentes”. Y algunas meritorias series como “La Regenta”, “Fortunata y Jacinta” o “Los gozos y las sombras”.
6.-¿Puedes poner una banda musical a tu obra premiada?
Nunca lo había pensado, pero la obra se desarrolla en una época donde por la radio sonaban coplas y boleros, cantadas por aquellos populares artistas que seguramente serían del agrado del padre y la madre de la novela: Lola Flores, Manolo Escobar o Antonio Machín.
RESEÑA DEL “CUADERNO DE VIAJE DEL CAMINO PRIMITIVO”
CUADERNO DE VIAJE DEL CAMINO PRIMITIVO
VV.AA.
EDITORIAL PATA NEGRA, 2022
Por David Fueyo
Si nos acercamos a Google podremos comprobar que la búsqueda “Libros sobre el Camino de Santiago” alcanza los veinticuatro millones y medio de resultados, sin embargo creo que el Cuaderno de Viaje del Camino Primitivo (2022, Pata Negra) tiene algo que lo hace especial. Ciertamente muchas cosas, como pretendo reseñar a continuación.
El volumen tiene alma, en realidad varias almas, yo diría que hasta tiene magia. Unas cuantas pinceladas de la misma magia que destila el Camino Primitivo ya son muchas. Los autores y artistas que han participado no se han dedicado solo a plasmar un paisaje, sino al caminante frente a los hitos del Camino. Desde un puente a una sonrisa. Todo está en el libro.
Calidad. Fermín Santos es editor, artista y orfebre a partes iguales. Mima sus obras y eso se nota en el tacto de las mismas, en el cuidado del papel, de la impresión, del cosido o el pegado. Fermín es un artesano del libro en tiempos de la inmediatez, de la rapidez y del usar y tirar. A veces ir contra corriente es sinónimo de éxito, y en casos como este el éxito de Pata Negra es el éxito del libro. Del LIBRO con mayúsculas, el que se disfruta con todos los sentidos a la vez.
Vocación de sorprender, de gustar. La primera impresión que tuve del libro fue la de la acuarela de Manolo Linares, en su parte central. Imposible no sentir la emoción de ese paisaje típicamente del norte, del Camino, colorido y amalgama de sentimientos, un regalo para el caminante y para el que, desde el libro anhela recorrer el camino. La obra artística de todo el libro impresiona y llena de sensaciones al lector, al que también se le invita a participar escribiendo o dibujando en las páginas en blanco del libro. Es por ello que estamos ante un cuaderno de viaje especial y espectacular al igual que la travesía que dentro de plantea.
Altura literaria. El andarín va en volandas de los distintos autores que participamos en el cuaderno. De Uvieu a Grau le lleva Aurelio González Ovies (silencios y rumores), de Grau a Salas Gustavo Adolfo Fernández (lo importante es el camino), de Salas a Tineo, escrito por mi adentrándome en el alma del peregrino, de Tinéu a la Puela, por Miguel Rojo (alma y pies), Lauren García (el peregrino lleva la felicidad en su mochila) se encarga del camino de la Puela a la Mesa. De la Mesa a Grandas escribe María Esther García, que también traduce al asturiano los textos que estaban originariamente escritos en castellano y corrige todo el libro. En su texto hay aromas y quejidos. Memoria bajo el agua y una historia que no conocía sobre Salime y el Río Navia. Un texto delicioso. De Grandas de Salime a Fonsagrada escribe Roberto González-Quevedo (camina despacio y disfruta de todo lo que te rodea). Ya en Galicia de Fonsagrada a O Cádavo se encarga el autor gallego Toño Núñez (la naturaleza nos inyecta fuerza por vena), de O Cádavo a Lugo también Toño (el peregrino tiene el cuerpo cansado, pero no el alma), de Lugo a Melide, por Fernando García Pernas (el camino es un regalo) y finalmente de Melide a Compostela, por Xosé de Cea (nada de lo que os pueda contar iguala a lo que vais a sentir al final del Camino).
El Cuaderno de Viaje puede ser un buen compañero para esta travesía dura en la que encontraremos escollos que deberemos ir sorteando. No me refiero solo a los físicos, sino también a los mentales. El caminante viaja para abrazar al Santo y para encontrarse. Para ello también está este Cuaderno, sabedor de que en gran parte del Camino nosotros seremos nuestros únicos interlocutores. Por ello se agradecen las páginas en blanco, dispuestas a funcionar como diario de viaje, como lugar para plasmar nuestros sentimientos y emociones, que sin duda serán muchas.
Si bien es tradición peregrina quemar todas las pertenencias del viaje al llegar al destino creemos que este Cuaderno ha de perdurar como recuerdo a buen recaudo en la biblioteca de su poseedor como si de una pequeña joya se tratase, una joya a la que, sin duda, volverá de vez en cuando a disfrutar de esa magia que solo conocen quienes se hayan regocijado poco a poco, paso a paso, de ese inolvidable viaje.
Premios del V Concurso Regional de Caligramas



Entrevista cola nuesa presidenta
Por Armando Murias Ibias
Entrevista cola presidenta de l’ AEA, Esther García López
- Crees que los escritores debiéremos tar xuníos en dalgún tipu d’ asociación?
Los escritores creamos en solitariu, y por eso, el tener contautu con otros collacios, conocenos un poco más, intercambiar les nueses creaciones y venos de xemes en cuando ye dalgo que considero positivu pal nuesu oficiu d’escribir. Paezme perimportante que los escritores tengamos representación dende les asociaciones, tanto ante l’alministración, como en tolos foros onde ta presente la lliteratura. Que tengamos contautu, que dispongamos d’información que nun nos llegaría en solitariu y que participemos de manera activa nes actividaes organizaes. Cada día faise más necesario reivindicar los nuesos derechos, velar pola visibilidá de les nueses obres, conocer el camín que lleven les publicaciones una vez que salen a la lluz y sobre too porque caminar en xunto siempre nos da ánimu pa siguir y p’arriquecenos coles aportaciones de los demás.
Cómo ves el panorama lliterariu n’España?
Si falamos del númberu de publicaciones, paezme que se publica más que nunca. Hasta hai unos años yeren les editoriales les que determinaben qué y a quién publicar. Güei les coses cambiaron, hai muncha facilidá pa poder publicar un llibru, munches editoriales tienen autoedición y edición a demanda. Con esto nun quiero dicir que l’autoedición tenga menos calidá. Qu’una editorial apueste por una publicación o d’otra manera la pague l’autor, son varios los aspeutos qu’entran en xuegu, ente ellos l’ económicu. Da pa falar.
D’otramiente, los llectores tienen muncho pa poder escoyer y de xuru que se quedarán cola lliteratura que –yos llegue, que-yos preste. Sicasí, paezme que tamos ante un panorama lliterariu mui cambiante; vamos hacia lo breve, lo minimalista, como n’otres estayes del arte. A la hora d’escoyer el soporte, a la mocedá présta-y lo dixital, lleen nos e-books, en blogs y nes redes sociales. Tamién pienso que convivirán los llibros en soporte papel y dixital. Creo que lo importante ye formar a los neños y neñes y a la mocedá pa que seyan bonos llectores; llectores críticos y preparalos pa que d’adultos sepan escoyer y consumir bona lliteratura.
3.¿Y n’Asturies?
Opino que n’Asturies tamos a l’altura de les otres llingües del Estáu no tocante a la producción y calidá lliteraria. Tenemos perbonos creadores y creadoras tanto en castellán, como n’asturianu. Lo que nos fai falta ye’l sofitu de l’Alministración del Principáu, y de les instituciones y persones que de dalguna manera puen ayudar a esparder la lliteratura que se fai n’Asturies. Ye perimportante dar visibilidá a les nueses obres y a los y les escritores nos distintos foros onde los llibros tienen protagonismu: llibreríes, biblioteques, clubes de llectura, feries del llibru, centros educativos, medios de comunicación… Y per otru llau, cuesta muncho trespasar les llendes y ser conocíos fuera del entornu d’Asturies. Necesitamos que se nos valore más y que los medios de comunicación dean publicidá, de contino, a la lliteratura fecha n’Asturies, y non solo como dalgo puntual o en feches determinaes.
- Qué midíes deberíen tomar les autoridaes p’afalar a la llectura?
- Lo primero, que la obra de los escritores d’Asturies tea presente en toles biblioteques públiques. Dotar de presupuestu específicu a los centros educativos y biblioteques pa que merquen obres d’autores asturianos, aparte d’autores d’otres lliteratures.
- Organizar actividaes, xuntes, xornaes, seminarios, talleres…, qu’espardan les obres de los escritores d’Asturies en tolos xéneros.
- Sofitar a los medios de comunicación por publicitar les obres d’autores asturianos.
- Facer campañes publicitaries en feches señalaes pa esparder la lliteratura que se fai n’Asturies.
- Nos clubes de llectura, dar a conocer autores asturianos.
- Fomentar la visibilidá de les muyeres escritores. Inda tamos n’inferioridá de condiciones respeuto a los homes, tanto en visibilidá como en reconocencia.
5.- Recomiéndanos dalgún llibru tuyu.
Poemariu: El color de los días. (2019). Castellán. Bajamar Editores.
El color de los días. Asturianu. E. Setentayocho.
Infantil: La bruja en la Biblioteca.(2019) E. Tinta Chica.
A veces el amor es azul. (2020) Colección Satiria. E. Setentayocho.
- ¿Cómo definiríes la to lliteratura?
Ye difícil definime a mi mesma. Dicir qu’hai muncho de mi na mio lliteratura. Ye difícil desprendese de les vivencies, de les esmoliciones, del pasu pola vida. Los qu’escribimos vamos dexando’l resclavu de lo vivío. Y cuando digo lo vivío, refiérome a les esperiencies propies y a lo observao al nueso alredor, comportamientos, acontecimientos y esperiencies ayenes; tamién otres influencies. La mio lliteratura ye la xeografía del mio ser en rellación colos acontecimientos que me fueron marcando a lo llargo’l tiempu, el contautu coles persones de distinta triba, la mio profesión, los viaxes, les llectures y el llugar onde nací y me crié. Too ello axeitao con una bona dosis de ficción, de maxa, de mentires, de verdaes, d’esmoliciones y enfotos. Y a la vez col oxetivu de dir dexando resclavu de belleza.
Web de la autora: http://esthergarcialopez.com
Las diez películas del 2021
Por Guillermo Rico
De nuevo fin de año y, como tantas otras veces, recuentos, puntos y listas que buscan entre lo mejor de los últimos doce meses.
Ha sido el año en el que los cines empezaron cerrados y en el que la forma de acercarse al séptimo arte cambió, definitivamente, por completo. Un año en el que la oferta diaria ha oscilado entre plataformas, carteleras y las mil y una páginas que hoy en día nos ofrece ese monstruo de infinitas cabezas llamado Internet. Al fin y al cabo, en la variedad está el gusto y, teniendo en cuenta que una gran parte de la producción cinematográfica llevaba un par de abriles esperando salir del cajón, el resultado final ha sido lo suficientemente atractivo como para no dejar de creer en esto del cine.
Siempre partiendo del faro de Cannes como guía de lo que sucederá en el resto del curso, en el camino han resplandecido obras mastodónticas e imposibles como Annette o Titane, otras sutiles y delicadas como Petite maman y algunas nacidas en otro planeta como Memoria. Entre todas ellas, Drive My Car (basada libremente en un relato de Haruki Murakami) destaca como ejemplo perfecto de todo aquello que se puede alcanzar tras las cámaras.
Sea como sea y fruto de la subjetividad que siempre acompaña al arte, estas son las mejores películas que he encontrado en la senda de las pequeñas, medianas y grandes pantallas. Un muestrario de cine para medir las pulsaciones del corazón del cine actual.
(Las películas que aquí aparecen han tenido su estreno mundial a lo largo del 2021. Algunas aún no han sido estrenadas en nuestro país).
Drive My Car, de Ryûsuke Hamaguchi
Annette, de Leos Carax
Petite maman, de Céline Sciamma
Memoria, de Apichatpong Weerasethakul
La peor persona del mundo, de Joachim Trier
La crónica francesa, de Wes Anderson
Titane, de Julia Ducournau
Benedetta, de Paul Verhoeven
Maligno, de James Wan
The Souvenir Part II, de Joanna Hogg
En Oporto, tras los pasos de Firmino
De Ángel García Prieto
Así como se puede decir que “la mitad de un viaje es contarlo después”, también es muy cierto que visitar un lugar es volver a vivirlo si antes se había leído. Y con esa idea el Dr. T. iba a Oporto, o Porto en portugués, para reconocerlo, tiempo después de haber leído una novela en la que la ciudad lusa también era protagonista.
Llegó en un crucero por el Duero/Douro, pues la mejor manera de entrar en Porto es a través de ese río que “Comienza en piedra y agua y acaba en piedra y agua”, como escribió Miguel Torga. Un crucero fluvial era el inicio de un congreso de Gerontopsiquiatría que comenzaba en barco y terminaba en la ciudad de Porto. Y desde el río, el eterno Douro, al llegar el Dr. T vio al llegar el caserío de la ciudad que asciende en un tumulto y se ordena por la colina, terminada en el perfil barroco de la Torre dos Clérigos. Sobre el río, los puentes que unen las dos orillas hacen de la aglomeración urbana un todo conocido, pero que en realidad se trata de dos ciudades enfrentadas, aunque se complementen muy bien.
Vila Nova de Gaia, en la ribera izquierda tiene todas las bodegas, “caves”, famosas del vino de Porto y se continúa con un industrioso y comercial entramado ciudadano. Gaia, derivación del “Cale” romano y de donde se origina el nombre de Portugal, “Porto-Cale, ha cedido sin remedio la fama mundial del conocido vino y ve al otro lado del río las cenicientas torres monumentales, las fachadas de los palacios o el sinfín de castizas pequeñas edificaciones de los cais* da Ribeira, detrás de los que se extiende la moderna, la bulliciosa y próspera ciudad de Porto.
El crucero del Dr. T por el río había empezado en Vega de Terrón, muelle fluvial en el final de la comarca de los Arribes de la provincia de Salamanca, al borde mismo del mapa de España. Donde zarpan desde la primavera al otoño barcos de una compañía portuguesa, que ofrecían en esos años de finales del siglo pasado, un atractivo viaje por el río. Eran el Vistadouro, Princesa do Douro y Alto Douro, capaces de embarcar varias decenas de pasajeros en un ambiente agradable, decorado con maderas nobles y acabados de estilo inglés.
La amable tripulación, la buena cocina y un programa de guía turística eran un complemento adecuado para hacer del crucero un tiempo de lento discurrir lleno de interés, en los que el paisaje y el fuerte carácter pintoresco y cultural de esa región lusa pueden marcar una impronta en el recuerdo del viajero. Ya en el barco hubo una primera sesión dedicada a desarrollar diversas ponencias de psicopatología que pueden aparecer en pacientes de edad avanzada; los congresistas eran médicos españoles dispuestos a pasar tres días en una convivencia cordial entre especialistas de gerontología y psiquiatría, con la no menos amable perspectiva de unir el turismo y la actividad de formación profesional.
Las cinco presas que regulan el cauce del Douro, con sus cantarines nombres portugueses, como Pocinho, Valeira, Bagaúste, Carrapatelo y Crestuma, con sus correspondientes esclusas para las embarcaciones, añadían aire de modernidad a un ambiente que evocaba otras épocas. Por allí, el río discurre apaciblemente en una orografía al principio agreste, entre pardos pedregales adornados de almendros y olivos para irse haciendo cada vez más abierta, a través de las soleadas laderas de pizarra con bancales de viñas. A partir de Peso da Régua, en un amplio cauce, una vez superadas las sierras de Marão y Montemuro cortadas por el río, donde el verde de campos cuajados, los frecuentes casas rurales, las bodegas y las nobles mansiones de época hacen entrever la cercanía de la asombrosa y envolvente ciudad de Porto.
Porto es la segunda ciudad de Portugal, poblada por algo más de trescientas cincuenta mil personas, aunque en la práctica es una aglomeración con otros concejos también muy densos en población, formando el Área Metropolitana de Porto, que supera con amplitud el millón y medio de habitantes. Industrial, comercial, cabecera de todo el norte, con un pulso vital muy alto que se manifiesta en cultura, turismo, movimiento ciudadano, pujante arquitectura y tantos otros detalles que hacen de la capital del Douro una fascinante ciudad, abierta al mundo, por relaciones comerciales, que alcanzan ya desde el s. XVIII el esplendor del famoso y exportado vino de denominación Porto y también sumaron la riqueza que del Brasil trajeron tantos emigrantes de la cuenca del Douro, de Tras-os-Montes y de la Região de Minho.
De su ciudad, el famoso arquitecto galardonado con el premio Pritkzer, Álvaro Siza dijo que es “la más incómoda del mundo, donde todo se ha hecho deprisa y mal”, pero de la cual a la vez alababa “su irresistible personalidad y su increíble belleza”. Porto se presenta como una ciudad barroca, que asciende hasta la cima más palaciega, en la que se serena una elegante arquitectura de piedra gris, alegrada con frecuencia con paños de azulejos típicos en las fachadas o incluso en muros laterales de diversas construcciones. Hacia el oeste se va extendiendo una urbanización más moderna, con el eje de la gran avenida de Boavista, que acaba en un pequeño fuerte, el Castelo do Queijo, después de haber pasado por los edificios de los grandes hoteles, las mansiones del XIX y principios del XX, entre los que se salpican enclaves de especial interés y belleza, como los jardines y los dos edificios de avanzada arquitectura del Museu de Arte Contemporánea de la Fundação Serralves.
La casa Serralves, de estilo art decó, estuvo diseñada por Marqués da Silva – el arquitecto portuense más conocido en la primera mitad del s. XX – y por decoradores franceses de los años 30 del siglo pasado. Y el edificio moderno, blanco y con distintas dimensiones de líneas rectas que juegan con los entornos del jardín, es del ya citado Álvaro Siza, que también tiene en esa ciudad algunas obras emblemáticas, como la Escuela de Arquitectura de Porto, el ayuntamiento de Matosinhos, la iglesia parroquial de Marco de Canaveses y la Casa do Chá (la Casa de Té), un restaurante situado entre las dunas y los peñascos que bordean la Praia de Boa Nova, conocida edificación que pasa por ser su primera obra con la que comienza a tener fama internacional.
En la referida avenida de Boavista se encontraba el hotel donde iban a residir dos días los congresistas. Un establecimiento que en aquella época tenía la marca de Sheraton, una cadena internacional de primera categoría, estupendo, moderno y con un personal amable y acogedor. Por allí andaba en aquella ocasión el Dr. T como un turista y con un libro entre las manos, por el que en aquellos momentos estaba interesado y un tanto conmovido, era la novela de un italiano muy relacionado con Portugal, Antonio Tabucchi, titulada La cabeza perdida de Damasceno Monteiro, cuya historia tenía lugar por entero en la ciudad de Porto.
A primera vista esta novela de Tabucchi, parecía policíaca; su historia se centra en el desagradable hallazgo de un cadáver decapitado y abandonado en los alrededores de la ciudad de Porto, pero se trata, en el fondo, de un relato en torno al abuso de poder, la tortura, las minorías marginadas y la miseria humana y social en los desajustes de los primeros años de la democracia en Portugal.
La primera tarde, cuando tuvo un rato libre, el Dr. T se fue a pasear por el centro histórico de la ciudad. Iba pensando en Firmino, uno de los protagonistas de la novela, que vivió en Porto la corta temporada que le llevó acabar su trabajo de periodista reportero, enviado por un diario de Lisboa.
Firmino detestaba Porto, y así lo manifiesta el relato:”Quien sabe a qué se debía su antipatía por Oporto, Firmino reflexionó sobre ello. El taxi estaba cruzando la Praça da Batalha. Una plaza noble, austera de estilo inglés. La verdad es que Oporto tenía un aire inglés, con sus fachadas victorianas de piedra gris y gente caminando ordenadamente por la calle ¿Será porque con los ingleses no me siento a gusto? se preguntó Firmino. Podría ser, pero no era la razón principal. En Londres, por ejemplo, la única vez que había ido se había sentido perfectamente a gusto. Claro que Oporto no era Londres, naturalmente, era una imitación de Londres, pero quizá no fuera eso, concluyó Firmino”, mientras sigue explicando detalles de unas vacaciones familiares que allí pasó y que no le resultaban agradables en su memoria.
Y tras aquel paseo exploratorio, el Dr. T, hacia la hora de la cena se planteó la vuelta al hotel y cogió un autobús urbano, uno de esos grandes vehículos con dos cuerpos separados por un fuelle que les permiten girar; se acercó al conductor para pedirle que le avisará cuando llegaran a la parada más cercana al hotel y se abandonó tranquilo ante el asentimiento del chófer. Su sorpresa fue comprobar que el conductor detuvo el largo vehículo justo ante el hotel, puerta con puerta, haciendo una parada “extra” en la línea. Tras sonreír y agradecer el detalle de aquel portugués; éste gesto de hospitalidad lo continúa recordando muchas veces, porque en muchas ocasiones ha tenido y espera seguir reiterando la satisfacción que produce la bonhomía, la simpatía y la elegancia del trato de tantos y tantos portugueses hacia sus huéspedes extranjeros.
Al día siguiente, tras la sesión matutina de la reunión médica, el Dr. T anduvo por los lugares que conforman esa pequeña geografía entre la desembocadura del río, en la Foz do Douro y Matosinhos, donde comienza a desarrollarse la historia que Tabucchi parece haber querido dejar plasmada en la novela como una especie de homenaje a la capital portuense. En el relato, sigue patente el desdén que Firmino siente hacia Porto, que al Dr. T le recordó aquel chiste que circulaba en la época, en el que un turista que llega a Oporto pregunta:
-“¿Qué es lo mejor que puedo hacer aquí en Oporto?” – inquiere a un taxista al llegar.
– “Coger el avión a Lisboa” – le contesta el escéptico interlocutor local.
Pero Firmino acaba en la novela enamorado de la ciudad, de sus calles, su gente, su gastronomía, sus costumbres, su ambiente y su carácter propio de ciudad noble. Firmino, en sus recorridos para investigar detalles del crimen o simplemente para disfrutar de la ciudad, se pasea, como hizo el Dr. T, por el centro antiguo, entre el encanto decadente de la Rua das Flores, la Sé* románica, los Cais da Ribeira, el elegante Palacio da Bolsa, la iglesia de São Francisco, con su increíble revestimiento barroco de madera dorada en todo su interior. O se aventura en arriesgadas búsquedas en los arrabales industriales de la otra orilla, en Vila Nova de Gaia, donde aparte del Mosteiro de Nossa Senhora da Serra do Pilar y las caves de la parte baja, no hay mucho que ver, si no son las perspectivas embrujadoras de Porto desde esa otra orilla, y los fascinantes puentes de hierro de estilo Eiffel de Maria Pia y D. Luis.
La ciudad merece muchas más atenciones, que el Dr. T por supuesto le prestó, como contemplar, por ejemplo, la Estação ferroviaria de São Bento, con una decoración de azulejos muy llamativa; el museo de bellas artes de Soares dos Reis; la imponente iglesia de Santa Clara, renacentista y con muy riquísima decoración interior y el elegante edificio de la Alfândega* del puerto fluvial, rehabilitado para exposiciones y para otras manifestaciones de tipo cultural y social de la ciudad.
Y como es lógico, pudo tener la satisfacción de visitar una librería muy fuera de lo habitual, verdadero punto de referencia para los que les guste ver libros e incluso también para los que deseen disfrutar de un lugar casi mágico, además de elegante y artístico. Se trata de la Librería Lello & Irmão, en la rua das Carmelitas 144. Un edificio de estilo neogótico de dos pisos, inaugurado en 1906, con fachada de un arco debajo del que está la puerta de entrada central y dos escaparates simétricos. Sobre la ojiva hay una triple ventana escoltada de dos figuras para simbolizar el Arte y la Ciencia; todo ello está rematado por un frontón superior y pináculos típicamente neogóticos.
El interior es una amplia sala, envuelta en maderas trabajadas en los estantes, los rincones y los zócalos. Los pilares tienen bajorrelieves con bustos de Eça de Queiroz, Camilo Castelo Branco, Antero de Quental, Tomás Ribeiro, Teófilo Braga y Guerra Junqueiro. En la mitad de la sala hay una tan singular como bonita y llamativa escalera ornamental de caracol que se abre después del primer tramo único hacia los dos lados, para acceder al primer piso y deja pasar luz al bajo a través de su balaustrada. El techo común de las dos plantas es también de madera labrada y se extiende en torno a un amplio vitral de colores, muy decorado, con la figura principal del ex libris de Lello & Irmão, que tiene la leyenda “Decus in Labore” *.
Esta frase en latín llevó al Dr. T a recordar otro detalle que sobre Porto leyó en un espléndido libro de Miguel Torga, titulado Portugal*. Días más tarde, el Dr. T ya en su casa y con un poco de calma, fue a rememorarlo a la estantería de su biblioteca. Los dos párrafos dicen: “Así es como yo entendí el Oporto de mis veinte años, y, desde entonces, poco he avanzado. Lo único que he conseguido es ampliar su mítico horizonte mediante una limpia y honesta meditación.
En este sentido, lo que más me ayudó fue la actitud del señor Agostinho Peixoto, que tenía una tienda de comestibles en mi aldea. Otros hombres más sabios y más ilustres me dijeron también, evidentemente, cosas bonitas y profundas sobre esta ciudad y su gente. Pero eran hombres sabios e ilustres, los menos indicados para hace ciertas aclaraciones. Por eso mis oídos se abrieron más a las sencillas palabras del tendero.
- ¿Es de confianza? – le preguntaban los parroquianos.
- ¡Es de Porto, coño! – respondía él enfadado”.
Realmente la librería Lello & Irmão era un ámbito muy acogedor que tenía mucho de respetable y ayudaba a hablar bajo y hasta parece que a valorar aún más los miles de libros que exhibía. Ahora quizá se ha convertido en un lugar de culto de turistas que llevados por la publicidad que le han dado los libros de la serie de Harry Potter. Ya que su autora, J.K. Rowling, vivió en Porto, se inspiró en aquella decoración, acabó despertando mucha curiosidad en sus lectores y quizá ha promovido demasiadas visitas al establecimiento.
Pero, en cualquier caso, allí pudo el Dr. T adquirir una versión portuguesa de A cabeça perdida de Damasceno Monteiro (Ed. Rocco, 1998), en la que podría intentar leer a Firmino, más o menos, a falar em portugués* . Y se dijo:
-“Si todo esto es Porto y lo mejor de la ciudad ‘es coger el avión a Lisboa’, está claro que tendré que ir a Lisboa”.
* Cais = muelles del puerto
* Sé = catedral
* Alfândega = Aduana
* “Decus in Labore” *“dedicación en el trabajo”.
* Portugal. Torga, Miguel. Ed. Alianza. Madrid, 2005. Páginas 58-59.
* A falar em portugués = hablando en portugués.
Libro infantil de Esther García López
ADELA Y EL MONSTRUO
De esos sueños que tiene
la Razón dijo Goya
salen todos los monstruos
y ahora un sueño de Esther
nos ha traído un monstruo,
que es un monstruo monstruoso
y es un tanto asqueroso,
además muy rocoso
y que se llama Roco,
aunque no tiene hermanos.
Un bicho juguetón
que ama mucho la noche
y juega a troche y moche.
En algo se parece
al conejo de Alicia
porque llega a llevarnos
con Adela a las tierras
donde hay maravillas.
En esos sitios viven
los lagartos y arañas,
los fantasmas bailones,
los murciélagos ciegos,
y los vampiros músicos,
y hasta un pájaro loco,
tal vez un carpintero,
sapos y basiliscos
y terribles tarántulas.
Todos ellos se juntan
para una buena orquesta
que ameniza los sueños
de Alicia fantasiosa,
perdón, digo de Adela.
Y aquí ya yo termino
cuando Adela despierta
orillas de la mar
y en duermevela oye
la voz de su papá.
Y he de felicitar
a Esther García López
por un libro tan lindo,
como es linda la mar.
Francisco Álvarez Velasco










