Reseña de La banda de los Sacco, de Andrea Camilleri. Por Ángel García Prieto.

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   CAMILLERI, ANDREA 

 

LA BANDA DE LOS SACCO

 

(La banda Sacco)

Ed. Destino. Barcelona, 2015.

187 páginas. 15 euros

Traducción de Juan Carlos Gentile Vitale

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                        Andrea Camilleri (Porto Empedocle, Sicilia, 1925) no necesita presentación, porque en los últimos años ha publicado decenas de novelas de éxito, traducidas a varios idiomas. Escribe sobre todo relatos policiacos protagonizados por el comisario Montalbano y otras novelas que, basadas en hechos reales, se desarrollan en la Sicilia más castiza de y presentan la historia de una manera simpática, con una ironía zumbona y amablemente crítica, aunque en alguno de ellos se pasa y pueden considerarse acaso algo subidos de tono e iconoclastas.
 
            Camilleri escribe este libro, La banda de los Sacco, como una crónica, que quizá pudiera denominarse novela histórica, en un sentido amplio ya que los acontecimientos de su trama, el ambiente y la acción son novelísticas; incluso se ha dicho de ella que es “un wéstern de la cosa nostra”.  Pero no deja de ser una crónica, una relación, a la que además se añaden al final breves “consideraciones a los capítulos”, que son pura reflexión sobre la situación social, política e histórica de la convulsa Sicilia de la primera mitad del s. XX. Es pues un libro a caballo entre el ensayo y la narrativa, similar a otros del conocido y celebrado novelista Leonardo Sciascia, coterráneo de Camilleri, que escribió relatando algunas curiosas y oscuras historias, como La desaparición de Majorana o Los apuñaladotes. Incluso esta, La banda de los Sacco se parece también en la línea del relato histórico a otra narración del propio Camilleri, titulada Las ovejas y el pastor (ver Aceprensa, 27.02.08).
 
            La familia de los Sacco fueron varios hermanos que vivieron en el primer cuarto del siglo pasado en Raffadali, un pueblo siciliano de la provincia de Agrigento. Educados en el trabajo, el respeto a los demás y la bonhomía, progresan social y económicamente, felices, dedicados al campo, hasta que la mafia comienza con el chantaje de exigirles pagos injustos. Se establece una lucha, que pronto queda imbricada en las complicadas circunstancias políticas del fascismo en alza, el hecho de que ellos fueran socialistas, la ambigüedad del mundo judicial y de las policías locales y estatales, que jugaban a quedar bien con los políticos, la población y la mafia, con la consiguiente injusticia, prepotencia y desbarajuste social.
 
            Una narración amena, tensa, esclarecedora, quizá demasiado sintética, pero que es una elegía de esos hermanos que llegaron a ser una leyenda que abría las posibilidades de hacer un poco mejor el mundo agobiante de la Sicilia de aquella época.
 
 
 
                                                                                                          Ángel García Prieto

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